Oleada de robos en la calle Mayor de Pastrana
03/12/2011 - 13:11
La calle Mayor de Pastrana y sus alrededores sufrieron hace unas semanas una oleada de robos y otros tantos intentos infructuosos. Los afectados fueron los comercios que se encuentran en esta céntrica zona del municipio, que registraron importantes daños en puertas, cerraduras y verjas. Según explica Joaquín, del Café Ruy, la actuación de los ladrones fue rápida. Todo parece indicar que entraron por la plaza de la Hora y desvalijaron la carnicería, que está tras el primer arco. Posteriormente se dirigieron a la papelería, aunque tras intentar forzar la cerradura durante un rato, optaron por continuar hasta el bar César, donde tampoco consiguieron entrar. Más suerte tuvieron, no obstante, en el Café Ruy. Rompieron la puerta y saltó la alarma, por lo que sólo tuvieron tiempo para llevarse la caja registradora después de arrancarla y dos o tres cajas de bebidas que teníamos en el suelo, relata Joaquín, que reconoce que recibió una llamada de la central de alarmas. Eran las 5.00 horas y les dije que la apagaran, y que si volvía a sonar que volvieran a avisarme. Además de los cerca de 400 euros que podía haber en la caja, el propietario de este negocio añade los daños en la puerta y la cerradura, que han tenido que ser sustituidas por una nueva. En los 12 años que llevo en este local es la primera vez que entran a robar, aunque sí he conocido acciones similares en el pueblo. Aunque asegura que en cuando le avisaron de la activación de la alarma pensó en bajar, recapacitó y decidió no hacerlo ya que no sabes con quién te vas a tener que enfrentar. Además, este vecino de Pastrana afirma que la Guardia Civil, pese a tener cuartel en el municipio, por la noche se reparte por la zona. En la carnicería, uno de los negocios en el que los ladrones consiguieron entrar, se llevaron el poco que quedaba en la máquina registradora, y algo de embutido. Antonio Alegre también ha sufrido las consecuencias de este robo, aunque de manera más leve. Aquí trataron de forzar la cerradura, pero no hubo manera, aunque eso no ha impedido que me destrocen la puerta. Tampoco tuvieron suerte los amigos de lo ajeno en el bar Los Toreros. Su propietario reconoce que el doble enrejado de la puerta impidió que pudieran entrar. La primera reja la rompieron, pero con la segunda ya no pudieron hacer nada, señala este vecino, tras lo cual lamenta que los ladrones tienen vía libre en los pueblos, pues aquí pasan cosas y no se entera nadie.