PSOE y PP se descalifican a días de la reunión para discutir un pacto ante la crisis

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Los contactos entre el Gobierno y la oposición para consensuar fórmulas que permitan mejorar la posición de España ante la crisis económica mundial arrancan cubiertos de amenazantes nubarrones. Al tiempo que hoy se conocía la fecha de la cita formal para iniciar el debate -el jueves en el Ministerio de Economía- los portavoces de PP y PSOE descalificaron las recetas económicas del contrario y pusieron en duda el grado de sinceridad con el que cada parte busca un pacto de Estado para afrontar las causas de la contracción de actividad y del aumento del paro.
Los portavoces de los dos grandes partidos, pese a las duras críticas, reiteraron su disposición a hablar y confirmaron que el titular de Economía, Pedro Solbes, y su equipo se reunirán el próximo jueves por la tarde, en la sede del ministerio, con el grupo de expertos populares, encabezados por el ex ministro de Hacienda Cristóbal Montoro, para analizar la situación y comprobar si son capaces de pactar un paquete de soluciones. Los trabajos técnicos deberían ser la antesala de una reunión política en La Moncloa entre el presidente José Luis Rodríguez Zapatero y el líder del PP, Mariano Rajoy, en la que decidirán si es posible el acuerdo.
El vicesecretario del PSOE, José Blanco, dudó hoy, en el congreso regional de su partido en Melilla, sobre la sinceridad del presidente de los populares cuando culpa al Gobierno de la situación económica en España y cuando dice que está dispuesto a ayudar al Ejecutivo a mejorar su política. Considera que la «derecha» sólo se mueve ante la crisis económica por intereses particulares y partidistas y que «a Rajoy y al PP le importa un bledo que se derrumbe el edificio financiero español con tal de quedarse ellos con el solar». Indicó que no le demandan confíanza en el PSOE o en el Ejecutivo, «sólo le pedimos que confíe en España, en su sistema financiero, en sus trabajadores y en sus empresas, y que no haga más daño en este momento de enorme dificultad».
Blanco aseguró que el Gobierno es sincero en el ofrecimiento de acuerdo al PP, «pero para decirles a los españoles la verdad, para generar confianza y no incertidumbre, para hablar en serio y no de frivolidades». El ‘número 2’ del PSOE cree que «es la hora de políticos serios y responsables, no de oportunistas», y añadió que «Rajoy tiene la oportunidad de demostrar que es un político de altura, que puede hacer oposición y a su vez comprometerse con el Gobierno de España». Sin embargo, reconoció no ser nada optimista: «En la pasada legislatura era el terrorismo y el ‘se rompe España’ y ahora es el ‘se hunde la economía’».

Fondo de 30.000 millones
El portavoz popular en temas económicos, Cristóbal Montoro, repitió por su parte que el Gobierno está perdido ante la crisis y que no sabe qué hacer. Al término de la reunión en la que los expertos populares prepararon el encuentro con Solbes, dejó claro que no va a apoyar la actual política del Ejecutivo porque lleva a España «al mayor desastre económico» y adelantó que será «casi imposible» llegar a acuerdo alguno con los socialistas salvo que acepten renegociar el proyecto de Presupuestos del Estado para 2009 que ya han enviado al Parlamento para su aprobación. En caso contrario, vaticinó crítica frontal y una enmienda a la totalidad de las cuentas públicas.
Montoro aseguró que los presupuestos son «el principal instrumento» del Gobierno para influir en la economía, el único útil a corto plazo, y que el proyecto remitido al Congreso lleva al país «a la mayor crisis social de la historia de España» y a la destrucción de cientos de miles de empleos. El ex ministro ofreció «mano tendida, pero si tienen en cuenta nuestros proyectos».
El experto popular resumió el paquete de medidas que van a proponer a Solbes en cuatro puntos. En primer lugar, quiere una reelaboración de los presupuestos, «más austeros», en los que el gasto público no aumente por encima del 2% respecto a 2008. El PP también pedirá, «como medida preventiva», la creación de un fondo de 30.000 millones de euros, con aval del Estado, para garantizar los depósitos bancarios de los ahorradores españoles y una negociación con sindicatos y empresarios para abaratar el despido en contratos futuros. Por último, propondrá la puesta en marcha de un paquete de reformas que aumente la competencia en sectores estratégicos, como las comunicaciones, la energía o los servicios a empresas, que reduzca la inflación y con ello ayude al Banco Central Europeo (BCE) a poder bajar los tipos de interés.