Rojo defiende un "gran acuerdo" entre nacionalistas y autonomistas basado en el Estatuto y en el marco de la Constitución
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
Presentado en el Senado un libro sobre la tradición en el País Vasco de las "lealtades compartidas" hacia los fueros y al Estado
El presidente del Senado, Javier Rojo, defendió hoy que nacionalistas y autonomías en el País Vasco alcancen un "gran acuerdo" social y político sobre la base de reconocer la vigencia del Estatuto de Gernika "en el marco de la Constitución", un estatuto cuyas posibilidades de desarrollo, según Rojo, permitirán "consolidar la lealtad constitucional en ambas direcciones: desde Euskadi hacia el Estado y desde el Estado hacia Euskadi".
"Es oportuno que el conjunto de las fuerzas políticas vascas entendamos que hace falta un marco de acuerdo básico por la libertad y el respeto a la diferencia. Un gran acuerdo de carácter incluyente que garantice a todos la oportunidad de hacer política en Euskadi dentro del marco del Estado de Derecho", subrayó el presidente del Senado.
Rojo participó hoy en la Cámara Alta en la presentación del libro "La autonomía vasca en la España contemporánea (1808-2008)", una colección de ensayos sobre este asunto coordinada por los profesores Luis Castells y Arturo Cajal. Al acto asistieron representantes de las Juntas Generales de Guipúzcoa.
El dirigente socialista vasco, miembro del PSE, expuso que, según se recoge en esta obra, hasta la aparición del "nacionalismo excluyente" a principios del siglo XX, en el País Vasco existían "lealtades compartidas" entre el fuerismo y el Estado y no era contradictoria la condición de vasco con la de español.
"Ese sentimiento es el que queremos recuperar para el conjunto de la sociedad vasca", defendió. "Por lo que propugno que los demócratas, nacionalistas y autonomistas, debemos compartir un pacto social y político suficiente para garantizar la convivencia de nuestra Comunidad, donde quepamos todos", añadió.
El presidente del Senado aseguró que las ambiciones de la gran mayoría de los ciudadanos vascos "se han venido sacrificando en el altar del etnicismo identitario" y que se cuestiona permanentemente el marco político y económico. "Así no podemos seguir. Es tiempo ya de llevar a cabo una apuesta colectiva de futuro. Y lo primero que debemos hacer es reconocer que Euskadi, como todas las sociedades, es mestiza", argumentó.
RECUPERAR EL DIÁLOGO
Rojo apostó por trabajar para esa "regeneración ética" porque no llegará "por generación espontánea". "Vendrá, en gran parte, de la recuperación del diálogo, del sosiego y del reconocimiento del otro desde la puesta en común en lo que nos une. Del respeto a las reglas de juego que nos hemos dado. Desde la lealtad", señaló.
Por parte del Estado, el presidente del Senado también señaló un reto, mantener una "capacidad integradora" y no "menospreciar nunca" las reclamaciones de autogobierno, sino admitirlas cuando favorezcan esa integración en el conjunto.
Ese diálogo y debate, dijo también Javier Rojo, debe desarrollarse en términos "más racionales" y no sentimentales ni etnicistas, que es lo que ocurre en el País Vasco. "Porque al integrar pacífica y democráticamente las diferencias, aumenta la distancia entre la realidad y la utopía. Y, de esta forma, se deslegitiman las pretensiones de secesión o independencia", expuso.
LA IDEOLOGÍA VASCA ES LA FORAL
El catedrático de Derecho Constitucional Juan José Solozábal (Universidad Autónoma de Madrid) tomó la palabra a continuación y ofreció algunas de las conclusiones que, a su juicio, se extraen de la obra presentada.
Entre otras, que "la ideología nacional del País Vasco es la foral", que esta ha sido su tradición hasta el surgimiento del nacionalismo de Sabino Arana y que aún pervive.
"La verdadera Constitución de los vascos son los fueros", subrayó este especialista, que aseguró asumir así un argumento del ex 'lehendakari' Juan José Ibarretxe, con la diferencia de que éste "no asume una característica fundamental" del fuerismo, "la pluralidad", dijo, y la tradición del pacto.
"El foralismo es un gobierno político limitado, un régimen pactista entre las provincias (vascas) y el Estado", añadió. Esta tradición pactista, dijo, "nada tiene que ver" con la vía de la independencia o la secesión. "Vivimos tiempos de esperanza y es momento de reconocer la validez de este pensamiento tradicional", concluyó.
También intervino en el acto de hoy el catedrático de Ciencia Política de la UNED Andrés de Blas Guerrero, quien repasó también algunos aspectos de la política vasca tratados en el libro. Entre ellos, destacó cómo se aborda ese significado de las "dobles lealtades", la inexistencia de problemas en el siglo XIX y en el primer tercio del siglo XX para "asumir" la lealtad al País Vasco y a España.
Este sentimiento se pone en "entredicho" con el surgimiento del "nacionalismo sabiniano", expuso este experto, "pero sólo hasta cierto punto", ya que en su opinión pervive y conecta en 1978 con la Constitución.
De Blas también insistió en la tradición pactista del fuerismo y la política del entendimiento con el Estado, que se rompe con la Guerra Civil. Ese modelo que ha sido tradición en el País Vasco se "contrapone", dijo, a la imagen de "enfrentamiento" que posteriormente se ha tenido de la política vasca.
Rojo participó hoy en la Cámara Alta en la presentación del libro "La autonomía vasca en la España contemporánea (1808-2008)", una colección de ensayos sobre este asunto coordinada por los profesores Luis Castells y Arturo Cajal. Al acto asistieron representantes de las Juntas Generales de Guipúzcoa.
El dirigente socialista vasco, miembro del PSE, expuso que, según se recoge en esta obra, hasta la aparición del "nacionalismo excluyente" a principios del siglo XX, en el País Vasco existían "lealtades compartidas" entre el fuerismo y el Estado y no era contradictoria la condición de vasco con la de español.
"Ese sentimiento es el que queremos recuperar para el conjunto de la sociedad vasca", defendió. "Por lo que propugno que los demócratas, nacionalistas y autonomistas, debemos compartir un pacto social y político suficiente para garantizar la convivencia de nuestra Comunidad, donde quepamos todos", añadió.
El presidente del Senado aseguró que las ambiciones de la gran mayoría de los ciudadanos vascos "se han venido sacrificando en el altar del etnicismo identitario" y que se cuestiona permanentemente el marco político y económico. "Así no podemos seguir. Es tiempo ya de llevar a cabo una apuesta colectiva de futuro. Y lo primero que debemos hacer es reconocer que Euskadi, como todas las sociedades, es mestiza", argumentó.
RECUPERAR EL DIÁLOGO
Rojo apostó por trabajar para esa "regeneración ética" porque no llegará "por generación espontánea". "Vendrá, en gran parte, de la recuperación del diálogo, del sosiego y del reconocimiento del otro desde la puesta en común en lo que nos une. Del respeto a las reglas de juego que nos hemos dado. Desde la lealtad", señaló.
Por parte del Estado, el presidente del Senado también señaló un reto, mantener una "capacidad integradora" y no "menospreciar nunca" las reclamaciones de autogobierno, sino admitirlas cuando favorezcan esa integración en el conjunto.
Ese diálogo y debate, dijo también Javier Rojo, debe desarrollarse en términos "más racionales" y no sentimentales ni etnicistas, que es lo que ocurre en el País Vasco. "Porque al integrar pacífica y democráticamente las diferencias, aumenta la distancia entre la realidad y la utopía. Y, de esta forma, se deslegitiman las pretensiones de secesión o independencia", expuso.
LA IDEOLOGÍA VASCA ES LA FORAL
El catedrático de Derecho Constitucional Juan José Solozábal (Universidad Autónoma de Madrid) tomó la palabra a continuación y ofreció algunas de las conclusiones que, a su juicio, se extraen de la obra presentada.
Entre otras, que "la ideología nacional del País Vasco es la foral", que esta ha sido su tradición hasta el surgimiento del nacionalismo de Sabino Arana y que aún pervive.
"La verdadera Constitución de los vascos son los fueros", subrayó este especialista, que aseguró asumir así un argumento del ex 'lehendakari' Juan José Ibarretxe, con la diferencia de que éste "no asume una característica fundamental" del fuerismo, "la pluralidad", dijo, y la tradición del pacto.
"El foralismo es un gobierno político limitado, un régimen pactista entre las provincias (vascas) y el Estado", añadió. Esta tradición pactista, dijo, "nada tiene que ver" con la vía de la independencia o la secesión. "Vivimos tiempos de esperanza y es momento de reconocer la validez de este pensamiento tradicional", concluyó.
También intervino en el acto de hoy el catedrático de Ciencia Política de la UNED Andrés de Blas Guerrero, quien repasó también algunos aspectos de la política vasca tratados en el libro. Entre ellos, destacó cómo se aborda ese significado de las "dobles lealtades", la inexistencia de problemas en el siglo XIX y en el primer tercio del siglo XX para "asumir" la lealtad al País Vasco y a España.
Este sentimiento se pone en "entredicho" con el surgimiento del "nacionalismo sabiniano", expuso este experto, "pero sólo hasta cierto punto", ya que en su opinión pervive y conecta en 1978 con la Constitución.
De Blas también insistió en la tradición pactista del fuerismo y la política del entendimiento con el Estado, que se rompe con la Guerra Civil. Ese modelo que ha sido tradición en el País Vasco se "contrapone", dijo, a la imagen de "enfrentamiento" que posteriormente se ha tenido de la política vasca.