Spanair corrige a la ministra y asegura que nunca se planteó sustituir el avión
01/10/2010 - 09:45
Por: Redacción
Spanair corrigió las manifestaciones de la ministra de Fomento sobre la posibilidad de cambiar el avión que se estrelló el 20 de agosto por otro aparato, y aseguró que «en ningún momento» se planteó sustituir el aparato. La compañía aclaró que la decisión de no reemplazar la aeronave la tomaron los técnicos de mantenimiento porque consideraron que la avería detectada se podría resolver en poco tiempo y el avión podría volar con toda normalidad. El comandante no puso reparos.
Magdalena Álvarez ya supo mientras comparecía en el Congreso que sus palabras sobre la posibilidad que barajó Spanair, al final descartada, de cambiar el avión de Spanair siniestrado por otro iban a desencadenar la polémica, por esta razón cuando cerró su intervención trató de matizarlas. La ministra había dicho a los diputados unos minutos antes que la compañía, al tener conocimiento de la avería, «indicó al aeropuerto la posibilidad de sustituir la aeronave», con matrícula EC-HFP, «por otra de matrícula EC-HFS», pero decidió no hacerlo. Spanair, consciente del revuelo que se avecinaba, se apresuró a matizar en un comunicado el mismo viernes que es un procedimiento «habitual» tener un aparato de repuesto por si surge alguna incidencia. Hoy fue más rotunda, y en otra nota, aseguró que ni siquiera tuvo «la intención» de dejar en tierra la aeronave que se estrellaría minutos después y reemplazarla por otra.
Pero Spanair, de acuerdo a la conversación que mantuvieron el jefe de operaciones de la compañía y el responsable de operaciones de Barajas, sí se planteó el cambio de avión. La cadena Ser informó hoy que, según se recoge en ese diálogo grabado, el representante de la aerolínea «plantea un cambio de matrícula», es de decir de aparato, y «habilitar un puerta para sacar a la gente del avión» para trasladarlo al otro.
La aerolínea, sin embargo, precisa que se limitó a comunicar a las autoridades del aeropuerto de Barajas que «ante la eventualidad de que hubiera que cambiar de avión, existía otro aparato disponible». El recambio no fue necesario porque los mecánicos de mantenimiento «decidieron que no sería necesario» ya que la reparación de la avería en el medidor de temperatura exterior era «menor» y el arreglo no requeriría emplear más de un cuarto de hora. El piloto, según fuentes de Spanair, no tuvo «nada que ver» con la decisión y se mostró conforme.
33 minutos
La compañía explicó que el MD-82 estuvo en la plataforma 33 minutos, en los que los técnicos evaluaron el problema en el sensor de temperatura exterior, y, por tanto, no se justificaba un cambio de aparato ya que esa operación «habría implicado un retraso superior a los 60 minutos» en los que habría que desembarcar a los pasajeros y la carga del avión para volver a embarcar y cargar después. Cabía la posibilidad, asimismo, de que se tardara aún más tiempo y «se perdieran los derechos de despegue».
Fuentes de Spanair insistieron en que disponer de una aeronave de repuesto es una medida prevención «estandar» ante cualquier contingencia operativa, climatológica o técnica para «evitar retrasos». Spanair suele programar de dos a tres aviones de reserva en los principales aeropuertos para «poder operar con altos niveles de puntualidad», y el pasado 20 de agosto había en Barajas, al menos, un aparato de reemplazo.
El Colegio Oficial de Pilotos de la Aviación Comercial avaló la actuación de la compañía propietaria del avión siniestrado y también consideró «habitual» que se contemple la posibilidad de reemplazar el aparato en caso de que surja un desperfecto.
Una de las heridas recibe el alta médica
La médica del Samur, Ligia Palomino Riveros, una de las heridas que sobrevivieron al acciente aéreo de Barajas el pasado 20 de agosto, ha recibido el alta, después de permanecer ingresada 10 días en el Hospital Ramón y Cajal. Sufría una fractura de fémur, de la que fue intervenida. En el comunicado emitido tras su alta médica, Ligia envía un abrazo solidario a todas aquellas personas que han perdido a sus seres queridos y a los que han sobrevivido a este terrible accidente. Ligia, una colombiana de 42 años de edad, viajaba acompañada de su pareja, un técnico del samur, José Pablo Flórez García, de 29 años, que logró también sobrevivir, aunque todavía permanece ingresado con diversas fracturas costales y traumatismo torácico con hemoneumotórax, aunque evoluciona favorablemente en el Hospital de La Paz. Ambos viajaban con Gema, cuñada de Ligia, que perdió la vida en el accidente, y a la que también se refirió en el comunicado: en mi corazón siempre estará presente Gema, mi cuñada, un ser entrañable que me dio todo su cariño. También agradeció lo que hizo por ella cada mano que le empujó a la vida. Los bomberos que me rescataron, mis queridos compañeros del Samur que me trasladaron al hospital y que con cada visita me inyectaban energía. Por último, destacó que quiere recuperar lo antes posible su vida cotidiana,
Pero Spanair, de acuerdo a la conversación que mantuvieron el jefe de operaciones de la compañía y el responsable de operaciones de Barajas, sí se planteó el cambio de avión. La cadena Ser informó hoy que, según se recoge en ese diálogo grabado, el representante de la aerolínea «plantea un cambio de matrícula», es de decir de aparato, y «habilitar un puerta para sacar a la gente del avión» para trasladarlo al otro.
La aerolínea, sin embargo, precisa que se limitó a comunicar a las autoridades del aeropuerto de Barajas que «ante la eventualidad de que hubiera que cambiar de avión, existía otro aparato disponible». El recambio no fue necesario porque los mecánicos de mantenimiento «decidieron que no sería necesario» ya que la reparación de la avería en el medidor de temperatura exterior era «menor» y el arreglo no requeriría emplear más de un cuarto de hora. El piloto, según fuentes de Spanair, no tuvo «nada que ver» con la decisión y se mostró conforme.
33 minutos
La compañía explicó que el MD-82 estuvo en la plataforma 33 minutos, en los que los técnicos evaluaron el problema en el sensor de temperatura exterior, y, por tanto, no se justificaba un cambio de aparato ya que esa operación «habría implicado un retraso superior a los 60 minutos» en los que habría que desembarcar a los pasajeros y la carga del avión para volver a embarcar y cargar después. Cabía la posibilidad, asimismo, de que se tardara aún más tiempo y «se perdieran los derechos de despegue».
Fuentes de Spanair insistieron en que disponer de una aeronave de repuesto es una medida prevención «estandar» ante cualquier contingencia operativa, climatológica o técnica para «evitar retrasos». Spanair suele programar de dos a tres aviones de reserva en los principales aeropuertos para «poder operar con altos niveles de puntualidad», y el pasado 20 de agosto había en Barajas, al menos, un aparato de reemplazo.
El Colegio Oficial de Pilotos de la Aviación Comercial avaló la actuación de la compañía propietaria del avión siniestrado y también consideró «habitual» que se contemple la posibilidad de reemplazar el aparato en caso de que surja un desperfecto.
Una de las heridas recibe el alta médica
La médica del Samur, Ligia Palomino Riveros, una de las heridas que sobrevivieron al acciente aéreo de Barajas el pasado 20 de agosto, ha recibido el alta, después de permanecer ingresada 10 días en el Hospital Ramón y Cajal. Sufría una fractura de fémur, de la que fue intervenida. En el comunicado emitido tras su alta médica, Ligia envía un abrazo solidario a todas aquellas personas que han perdido a sus seres queridos y a los que han sobrevivido a este terrible accidente. Ligia, una colombiana de 42 años de edad, viajaba acompañada de su pareja, un técnico del samur, José Pablo Flórez García, de 29 años, que logró también sobrevivir, aunque todavía permanece ingresado con diversas fracturas costales y traumatismo torácico con hemoneumotórax, aunque evoluciona favorablemente en el Hospital de La Paz. Ambos viajaban con Gema, cuñada de Ligia, que perdió la vida en el accidente, y a la que también se refirió en el comunicado: en mi corazón siempre estará presente Gema, mi cuñada, un ser entrañable que me dio todo su cariño. También agradeció lo que hizo por ella cada mano que le empujó a la vida. Los bomberos que me rescataron, mis queridos compañeros del Samur que me trasladaron al hospital y que con cada visita me inyectaban energía. Por último, destacó que quiere recuperar lo antes posible su vida cotidiana,