Tres años y medio de cárcel por una brutal paliza
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
SANTANDER
La Audiencia Provincial de Cantabria ha condenado a una pena de tres años y medio de prisión a dos jóvenes que dieron una brutal paliza a otro hombre, al que ni siquiera conocían, y que fue grabada por una cámara de seguridad. La sentencia también condena a los dos jóvenes, que defienden que habían bebido la noche de los hechos, a pagar una indemnización a la víctima de 6.354 euros por los gastos médicos y odontológicos derivados de las lesiones y la pérdida de dos dientes que le provocó la agresión.
El tribunal considera probado que la noche del 23 de abril de 2008, los inculpados, de 29 y 25 años, se encontraban junto a un bar de la capital cántabra cuando se dirigieron a un joven que se acercaba al portal. Inmediatamente, y sin que existiera ninguna provocación por parte de la víctima, los condenados le dieron un puñetazo que le hizo caer al suelo para, posteriormente patearle y golpearle en la cabeza y en el cuerpo repetidamente.Entonces, un vigilante de seguridad del Gobierno de Cantabria se percató de la agresión a través de las cámaras de seguridad, que grabaron íntegramente la paliza, y llamó al 091. Posteriormente, salió para detener la agresión. Finalmente, este vigilante consiguió poner fin a la paliza y detener a los agresores en las cercanías hasta que llegó la policía a detenerles. En este momento, uno de los condenados insultó a la víctima y llegó a decirle estás muerto.La sentencia, hecha pública hoy, también destaca que la grabación de la agresión fue la que permitió comprobar cómo acontecieron los hechos. Así, señala que los acusados se dirigieron sin razón ni motivo aparente a la víctima y comenzaron a agredirla. Una vez cayó el joven agredido, le pegaron patadas y golpes, siendo perfectamente visible como uno de ellos le lanzaba una patada a la cara mientras el otro le pateaba los costados. Para dictar la pena de tres años y medio de prisión, la sala también tuvo en cuenta el dictamen del médico forense, que demuestra que, como consecuencia de la brutalidad de la agresión, la víctima perdió los dos incisivos centrales.