Un trabajador protesta viviendo en una grúa
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
Protesta
Reclama el impago de 150.000 euros a la contratista Ploder Uicesa por una obra
Un trabajador de la construcción protesta viviendo desde hace tres días subido a una grúa de más de treinta metros de altura por el impago de 150.000 euros que la empresa contratista Ploder Uicesa le debe a la empresa de estructuras para la que trabaja, Jigar S.A., por la obra en el centro de Pozuelo de Alarcón. Desde ayer, un compañero de trabajo le hará compañía hasta que les devuelvan su dinero.
A través de conexión telefónica desde la grúa, David Cediel señala que espera que su mujer de a luz en una semana, relató que las condiciones en las que está viviendo estos días son muy malas, aunque confió en que sirva para algo y que la ruina consentida que el Ayuntamiento está permitiendo a la contratista acabe cuanto antes.
En este sentido, reclamó al Consistorio que actué de alguna manera para exigir a la empresa el pago de la deuda y anunció que de momento no se le pasa por la cabeza bajarse. Los días van pasando y ya me he mentalizado, aunque las primeras noches eran durísimas, recordó.
Así, contó que los comerciantes, vecinos y todo el mundo que pasa le manda mensajes de apoyo y precisó que sus compañeros de trabajo se encargan de subirle víveres, botellas de agua y bolsas de basura que se las pone en los pies para evitar el frío.
Por otro lado, uno de sus compañeros que le apoyan desde el suelo y todos los días a través de un altavoz le mandan mensajes de ánimo, Raúl López, relató que lo está pasando bastante mal ya que, según dijo, el frío que está pasando su amigo a cuarenta cincuenta metros de altura es el triple que el que pasan abajo y contó que le tienen que subir la comida mediante una polea guardada en una mochila.
En este sentido, reclamó al Consistorio que actué de alguna manera para exigir a la empresa el pago de la deuda y anunció que de momento no se le pasa por la cabeza bajarse. Los días van pasando y ya me he mentalizado, aunque las primeras noches eran durísimas, recordó.
Así, contó que los comerciantes, vecinos y todo el mundo que pasa le manda mensajes de apoyo y precisó que sus compañeros de trabajo se encargan de subirle víveres, botellas de agua y bolsas de basura que se las pone en los pies para evitar el frío.
Por otro lado, uno de sus compañeros que le apoyan desde el suelo y todos los días a través de un altavoz le mandan mensajes de ánimo, Raúl López, relató que lo está pasando bastante mal ya que, según dijo, el frío que está pasando su amigo a cuarenta cincuenta metros de altura es el triple que el que pasan abajo y contó que le tienen que subir la comida mediante una polea guardada en una mochila.