Zapatero cerrará su propuesta sin recibir a todos los presidentes autonómicos

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, cerrará su propuesta sobre financiación sin haber recibido a todos los presidentes autonómicos. El Gobierno tiene previsto remitir a las autonomías un documento con los ejes básicos del nuevo sistema a lo largo de esta semana, muy posiblemente antes del miércoles. De este modo, cumplirá el compromiso que adquirió con la Generalitat catalana tras ignorar el verano pasado el plazo límite del 9 de agosto de 2008 fijado en el ‘estatut’.
Ocho jefes de gobierno regional se quedarán sin su cita en La Moncloa. El Ejecutivo considera, no obstante, que a lo largo de los últimos seis meses ha celebrado alrededor de setenta reuniones con todas las autonomías y que el asunto ha sido suficientemente debatido entre los responsables económicos de cada administración.
A lo largo de esta semana, Zapatero ha recibido a siete presidentes. Los siete que podrían haberle planteado mayores problemas. La primera cita, casi obligada, fue con el catalán, José Montilla. La presión interna a la que ha tenido que hacer frente en los últimos meses el líder del PSC amenazaba con estallar y alcanzar al Ejecutivo central. De ahí que el presidente del Gobierno, aún consciente de que el acuerdo definitivo sobre el nuevo sistema no podría cerrarse hasta finales de enero, optó por escenificar su voluntad política y su implicación personal en la consecución de una financiación adecuada para Cataluña. Aunque en un primer momento parecía dudoso, la estrategia surtió efecto. La Generalitat ya prepara el terreno para un ‘sí’ y ha empezado a vender entre los suyos la idea de que su “guión” para cambiar al modelo se está cumpliendo al dedillo.
El problema fue que el encuentro con Montilla activó las alarmas de distintas comunidades autónomas. Zapatero las ha apagado en cadena mediante una táctica calculada. Primero, el mismo sábado, se reunió con Manuel Chaves, presidente de Andalucía, la comunidad más poblada de España y también del PSOE. En su día Chaves se mostró partidario de aparcar la reforma del sistema hasta que amainara la crisis económica, así que era importante ganarle para la causa. Sobre todo porque su visto bueno al modelo podría haber tranquilizado a las comunidades menos ricas. No fue así. Cada uno tiene sus particularidades y, saber que el criterio de población sería fundamental para el reparto del dinero, despertó los temores de quienes como Extremadura tienen pocos habitantes y muy dispersos.
El PP, además, se echó encima del jefe del Ejecutivo por dar un trato exclusivo a dos de los suyos. Así que lo siguiente que hizo Zapatero, el pasado lunes, fue llamar a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y desactivar a la oposición. Después de que se quedara “encantada” sólo restaba neutralizar al otro gran barón autonómico ‘popular’ y el miércoles, poco antes de Nochebuena, recibió al valenciano Francisco Camps, que tampoco expuso críticas. Pero antes tuvo que hablar con tres de sus hombres, justo los tres que presiden comunidades con características muy diferentes de las de Cataluña, Madrid o la Comunidad Valenciana.
A Emilio Pérez Touriño, el gallego, le contentó con un regalo que le servirá en su campaña electoral para los comicios regionales del próximo mes de marzo: la “alta probabilidad” de que el nuevo sistema compense a las comunidades con lengua propia por el coste adicional que supone la preservación del bilingüismo. El extremeño, Guillermo Fernández Vara, se mostró satisfecho de que se contara con él para “construir” el modelo; como el asturiano, Agustín Álvarez Areces, se aferró a que la dispersión se introducirá como factor corrector de un sistema que sobre todo otorga recursos en función de la población de cada comunidad autónoma; y subrayó que se perseguirá la cohesión territorial, a pesar de que la igualdad en la prestación de servicios (tarea del fondo de nivelación) sólo se aplicará, como siempre quiso Cataluña, a sanidad, educación y servicios sociales y no al resto de competencias.

Primero vacaciones
Si los presidentes de Aragón, Murcia, Castilla-León, Castilla-La Mancha, Cantabria, Baleares, Canarias o La Rioja tenían algo que decir personalmente al jefe del Ejecutivo tendrán que esperar, a menos que lo hagan por teléfono. Juan Vicente Herrera, el castellano-leonés, ya lo hizo el pasado domingo.
Zapatero ya está de vacaciones en Doñana y, según las previsiones oficiales, no estará de vuelta en La Moncloa hasta el 2 de enero. Mientras, el ministerio de Economía ultimará su propuesta, la pondrá negro sobre blanco y la enviará a todas las comunidades para que puedan estudiarla antes de la reunión multilateral del Consejo de Política Fiscal y Financiera, que se espera definitiva.

Sanidad, educación y dependencia

José Luis Rodríguez Zapatero se ha comprometido a que, con el nuevo sistema de financiación, “todas las comunidades van a ganar y a tener más recursos”, pero ayer matizó que ese dinero adicional no será para gastar en cualquier cosa, sino que el 80% tendrá como destinos obligados mejorar la sanidad, la educación y las políticas de dependencia.

El presidente del Gobierno aclaró que “cuando estamos hablando de financiación autonómica no hablamos de poner dinero a los gobiernos autonómicos sino de reducir las listas de espera, de renovar los centros de salud, de que internet llegue a todos los centros educativos, de mejorar becas, y de desarrollar lo más rápido posible la ley de dependencia”.

El jefe del Ejecutivo quiso dejar claro que la idea que inspira el nuevo modelo de financiación es que “los ciudadanos de Almería, Orense, Girona o Cádiz sepan que todas las comunidades autónomas van a tener más recursos, que compromete el Estado, pero cuyo destino último son las tres joyas de nuestro estado del bienestar, que queremos preservar, mejorar y fortalecer”.

Estos objetivos demuestran el carácter social de las propuestas del Gobierno de Zapatero, pues proveerán de más recursos para aquellas partes de la administración con las que el ciudadano trata con más asiduidad.