Zapatero quiere pactar con Rajoy los límites de la confrontación en materia económica

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

José Luis Rodríguez Zapatero no busca un pacto sobre los Presupuestos del Estado con el Partido Popular, lo que quiere es «marcar los límites de la confrontación» en materia de política económica. El presidente del Gobierno pretende convencer a Mariano Rajoy de que su estrategia de desgaste debe supeditarse a criterios de responsabilidad . “No se trata de desactivar a la oposición –aseguran fuentes gubernamentales- sino de evitar que la disputa política genere ansiedad en la ciudadanía y erosione los mercados”.
La economía se ha convertido en esta legislatura en el campo de batalla casi único entre los dos grandes partidos. Y hasta ahora, ambas partes se movían con relativa comodidad en el desacuerdo. De hecho, el Gobierno decidió aparcar el asunto premeditadamente en la reunión que mantuvieron Zapatero y Rajoy en La Moncloa el pasado mes de julio porque la prioridad era, según las fuentes citadas, sellar la paz institucional en el ámbito de la Justicia y de la lucha antiterrorista, dos ámbitos sobre los que, apenas un año antes, el entendimiento habría sido impensable. El escenario ahora ha cambiado. El Gobierno y el PSOE siguen afirmando que el eje central del debate político estará en los modelos económicos de uno y otro partido. Pero después de un arranque de legislatura en el que, según admiten ahora los socialistas, Zapatero parecía estar “desconectado” de la realidad y superado por la «inesperada» coyuntura, los estrategas del partido gubernamental dieron con la que, a día de hoy, aún consideran la clave de su éxito: la exacerbación de defensa de lo social frente a las “recetas liberales” del PP. Pero todavía creen que no es suficiente.
Los socialistas se aferran a los últimos acontecimientos de la economía mundial para explicar por qué, en este momento, sí consideran necesario un diálogo que hace unas semanas se desestimaba desde el Ejecutivo. «La situación cada día se complica más y el alto componente financiero de esta crisis hace de la confianza un asunto vital», dicen. “No se pretende que el PP deje de hacer oposición –insisten- pero no parece sensato que para deteriorar la imagen del Gobierno haya que recurrir al catastrofismo porque podemos crear un agujero en la economía española”. La propuesta de Rodríguez zapatero responde a un intento de llevar la iniciativa ante la sospecha de que el líder de la oposición le iba a plantear un nuevo acuerdo en materia de política económica y, en esta ocasión, de mayor calado referido a los Presupuestos del Estado.

Los límites
Mariano Rajoy marcó este martes los límites de su colaboración con el Gobierno y el espíritu con el que afronta la entrevista. En un desayuno informativo convocado por Europa Press, anunció que el PP apoyará iniciativas en pro del interés general y prestará su colaboración a propuestas concretas que sirvan para superar la «grave crisis» actual. Así se lo comunicó al jefe del Ejecutivo cuando le telefoneó el lunes por la noche para invitarle a una reunión en próximas fechas.

Avisó de que no irá a La Moncloa para «hacerse la foto» y dejó claro que tampoco se perderá en debates bizantinos sobre políticas de izquierdas o derechas porque sólo le interesa participar en soluciones «eficaces». Dijo que no está dispuesto a servir para «fuegos artificiales» y explicó que no se dejará utilizar para que después todo quede en nada.
Propuso la constitución de equipos de negociación mixtos entre Gobierno y oposición que articulen los acuerdos generales a los que lleguen sus líderes. Se trata del mismo procedimiento que se siguió para pactar la política antiterrorista y la renovación de los órganos institucionales. En este caso, pidió que empiecen a trabajar el vicepresidente Pedro Solbes y el portavoz económico del PP, Cristóbal Montoro, y no sólo para pactar “cuatro enmiendas a los Presupuestos que ya están sobre la mesa”. De antemano, aclaró que no comparte en absoluto las Cuentas del Estado y dijo que su partido no las apoyará “de ninguna de las maneras”. Calificó los Presupuestos para 2009 de “increíbles”, “resignados y dañinos”, al tiempo que adelantó que sólo prestará su apoyo para acometer una política “rigurosa y efectiva”. Desde el Gobierno, anunciaron que el jefe del Ejecutivo no pondrá pegas a una reunión previa entre los equipos de Solbes y Montoro, aunque las fuentes consultadas consideran que las posibilidades de llegar a acuerdos concretos son reducidas.
La desconfianza es mutua porque Rajoy delimitó los asuntos sobre los que quiere tratar para acotar la negociación. “Iniciativas, todas – dijo- y colaboración con el Gobierno, también. Juegos de manos, ninguno”, añadió.Propuso hablar del sistema de bienestar social, para la renovación del pacto de Toledo sobre las pensiones; las “reformas estructurales que necesita la economía”, aunque no las concretó y “las medidas que redunden en la estabilidad del sistema institucional”, que tampoco detalló. En otro momento de su intervención, rechazó la intervención estatal con carácter general pero admitió que podría producirse “en casos muy concretos, siempre con mucha claridad y transparencia”.
Para despejar cualquier duda de que no se dejará enredar por Rodríguez Zapatero para bajar el pistón de su crítica, adelantó que cumplirá con su papel de control al Ejecutivo para exigirle que asuma su responsabilidad y afronte con coraje la actual situación. Achacó falta de credibilidad al gabinete socialista, le acusó de haber incumplido los estatutos de Cataluña y Andalucía y denunció la ausencia de propuestas para la financiación autonómica y municipal, así como la retirada de fondos a cuenta para financiar la Sanidad, que considera “el ejemplo más sangrante» de que las arcas públicas se vacían”.