Día de recortes

11/07/2012 - 00:00 Redacción


 La comparecencia de Mariano Rajoy no ha defraudado. La nada desdeñable cifra de 65.000 millones de euros de ahorro, es decir de recortes, en los dos próximos años, ha asustado a muchos pese a que la noticia de que eran necesarias nuevas reformas ya estaba pendiendo sobre todos. Los excesos del pasado y las condiciones que impone Europa a sus ayudas y a la pertenencia a su grupo dejan poco margen de maniobra a unos gobiernos nacionales privados de soberanía. El problema es que los platos rotos los pagan quienes no han hecho nada, los que no tienen la culpa de la mala gestión o desmanes de los gobernantes o la falta de previsión o acción de los que un día tuvieron que reaccionar ante una situación que deberían haber visto porque señales hubo.

  Para siempre en las retinas aquel debate hace ya casi cinco años entre Solbes y Pizarro en el que el segundo, gran directivo de empresas de mucha importancia, advirtió de una profunda y dura crisis. Fue tachado de alarmista, de pesimista, de electoralista. Todo era alegría y parabienes para un Solbes que salió vencedor y Zapatero siguió de presidente. Los socialistas sabían ya que había una crisis que llegaba, pero calcularon mal. Pensaron que en tres años pasaría y en el último de legislatura ellos aparecerían como quienes habían superado la situación y volverían a ganar.

  Como estrategia política pudo valer. Pero después no hicieron nada para evitar el tsumani. En todo caso el pasado pasado está, pero de aquellos lodos… Nadie duda de que es necesario reformar, lo que no se entiende es porque no se hace tributar a las grandes fortunas, por qué se inyecta tanto a las entidades financieras culpables en parte de la crisis, por qué se aumentan diputados y sueldos de altos cargos, por qué se sube el IVA sabiendo que detrae el consumo, por qué se castiga al parado quitándole prestaciones cuando se quita los incentivos a las empresas para contratar y es más difícil que nunca lograr empleo.

  Es momento de reestructurar determinadas cosas mal planteadas, pero no de machacar so pretexto de que no hay otra solución. Bien que se reduzca a sindicatos y partidos políticos o que se ajusten los horarios a los liberados, que se quiten concejales o que el trabajo público que hacen cuatro funcionarios cuando pueden hacer dos se reajuste.

  Mal que se quite la paga extra del mes que más se consume y mueve la economía, que más contrataciones temporales ahí y sobre todo que se bajen las prestaciones a partir de los seis meses de paro a padres de familia que tienen que sobrevivir y que no están en el paro por picaresca u ocio. Difícil gobernar y decidir, sobre todo si instancias superiores marcan objetivos. Pero falta explicar mejor al ciudadano el resultado del esfuerzo que le obligan a realizar. Falta predicar con el ejemplo y ser los políticos los primeros en reducirse en número, sueldos y prebendas. Que oscuro está todavía el túnel. Que poca confianza hay para invertir y ser autónomo. Que negro está todo. Aún así, no ha de decaer ni la esperanza ni la ilusión.