El auto convertido en política

02/02/2013 - 00:00 Redacción

 
Como si se tratase de la valoración de los resultados electorales en la noche en la que todos dicen haber ganado, políticos del PP, PSOE e IU no han perdido tiempo en hacer su valoración sobre el esperado auto de la Sala de lo Contencioso del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha. En este caso lo cierto es que no hay ni vencedores ni vencidos, por ahora.
 
   Primero porque el auto no es firme y cabe recurso de reposición por las partes, que ejercerá, ha anunciado, el Gobierno regional. Segundo porque no entra a valorar “el fondo de la cuestión litigiosa”. Es decir que si la decisión de reordenación de horarios de los PAC o cierre parcial de urgencias es o no ajustada a Derecho se determinará en la sentencia que se dicte en su día.
 
  Tercero, porque se dice textualmente que la resolución “acoge parcialmente las alegaciones de la Junta de Comunidades”, es decir que ni le da ni le quita la razón del todo, lo que permite ver el vaso como se quiera que es lo que hacen los socialistas cuando ven nada menos que una victoria de David frente a Goliat o los de IU cuando dicen que la sentencia “saca los colores a la Junta”.
 
  El Gobierno regional tampoco se queda atrás y da por hecho que el auto demuestra “que los criterios que se emplean son técnicos y no de otro tipo, caprichoso o arbitrario”. Todas las opiniones son respetables y aceptables, faltaría más en democracia, pero lo que si que parece del todo claro es que es necesario recurrir ante la Justicia para, al menos, paralizar la decisión durante algún tiempo y que sigan abiertos los centros. El auto marca el camino a seguir por los pueblos y sus vecinos. Nosotros volvemos a repetir lo que siempre mantuvimos: no a cualquier recorte de servicios en Sanidad. Aunque pueda ser legal, nunca será moral. Vergonzosos, por otra parte, los enfrentamientos por los sms de la Diputación o los intercambios de descalificaciones por el tema de la Banda Provincial de Música. Todos deberían moderar sus formas cuando los políticos y la corrupción ocupan los primeros puestos en las preocupaciones de los ciudadanos.