14/04/2017 / 19:39
Eduardo Díaz


Imagenes

El primer depósito de aguas de Guadalajara... El de la carretera de Zaragoza


Hay obras realizadas por el Consistorio Municipal de Guadalajara que son muy agradecidas y bien recibidas por los ciudadanos. Sin lugar a dudas una de las obras que mayor impacto causó a los habitantes de Guadalajara en el final del siglo XIX fue la construcción del primer depósito de agua. Era 1878. En esa época nuestra ciudad apenas llegaba a los 6.000 habitantes, siendo la mayoría de ellos ganaderos y agricultores que dependían del agua para la realización de sus actividades laborales.


    Fue el 6 de diciembre del año 1878 cuando se puso la primera piedra del depósito de las aguas con la asistencia del alcalde de la ciudad, Julián Gil de la Huerta, en la zona denominada como Cruz de Piedra, en el camino de Zaragoza. Era una zona bastante alejada del núcleo urbano de Guadalajara y con una notable inclinación para garantizar el suministro de aguas. Para dejar constancia del inicio de las obras, se introdujo en el interior de la obra una caja de madera forrada con plomo que en su interior contenía una copia del acta del proyecto de la obra, un ejemplar de la Gaceta de Madrid, otro del Boletín Oficial de la Provincia, monedas de oro, plata y bronce y, por último, un céntimo de peseta con el busto del Rey Alfonso XII, que era el monarca de España en esa fecha. Fue muy criticado por las gentes cultas de la ciudad el hecho de que dicha caja de madera no llevara un ejemplar de la revista del Ateneo Caracense, en la cual escribían famosos funcionarios, abogados y periodistas de Guadalajara y en la que se difundía la historia, las fiestas y las tradiciones de la ciudad y provincia, luchando para que se mantuviesen.


    Igualmente en esta época el Duque de Osuna cedió mediante una venta el Palacio del Infantado al ejército para la instalación del Colegio de Huérfanos de la Guerra, que fue inaugurado por Alfonso XII, justo cuando el depósito de las aguas se encontraba a punto de terminar sus obras. Fue a mediados del año 1880 cuando el primer regidor de la ciudad, Jerónimo Sáenz Verdura, inauguró las instalaciones del suministro de agua a la ciudad, ante el júbilo de los ciudadanos de Guadalajara que veían cómo el preciado líquido llegaría de forma definitiva a sus domicilios.
    El almacén de hormigón recibía agua de los manantiales denominados como Fuentes de Torija. La mayoría de ellos procedían de la localidad de Valdegrudas. Junto al nuevo y moderno depósito se realizó un precioso parque para el ocio y disfrute de los habitantes de la ciudad; en el centro del recinto verde se encontraba una peana presidida por la estatua de Neptuno y que había sido cedida por la Academia de Ingenieros, que se encontraba ubicada en la plaza de la Fábrica, y que en la actualidad se denomina Caídos en la GuerraCivil. La estatua de Neptuno representaba, según la mitología romana, su poder sobre las aguas y los mares e, igualmente, sobre su brazo derecho portaba un tridente, cuyo significado era la fuerza para hacer brotar a los manantiales. En la actualidad, este bonito parque sigue abierto a los ciudadanos y es muy frecuentado sobre todo en la época de verano ya que debido a su extensa vegetación mantiene una temperatura muy fresca durante todo el día. Lo que ha variado ha sido que la peana está sin su estatua, ya que en el año 1969, el Consistorio Municipal decidió trasladar la estatua de Neptuno a la Plaza del Jardinillo, donde permanece en la actualidad, pero sin su tridente, víctima de los actos de gamberrismo.


    En el año 1973 se acometieron importantes reformas en el depósito de aguas para permitir la entrada de aguas procedentes de la zona del río Sorbe, debido al aumento del consumo y del incremento de población y, sobre todo, al alto consumo de agua en la época estival. Igualmente ese mismo año se construyó una vivienda para el guarda de la instalación y así dar mayor seguridad tanto al almacenamiento del agua, como al parque adyacente.
    Fue a partir del año 2009 cuando la empresa Guadalagua, se hizo cargo del mantenimiento del depósito municipal y, pese a su antigüedad, da servicio a una importante zona de la ciudad. Sin lugar a dudas es una de las infraestructuras históricas de nuestra ciudad: el depósito de aguas de la carretera de Zaragoza.

 


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