Cogolludo alcanzará los siete BIC con la declaración de su nevera medieval

29/04/2026 - 13:01 Redacción

El Gobierno de Castilla-La Mancha ha iniciado el expediente para la declaración como Bien de Interés Cultural (BIC), con la categoría de Monumento, del Nevero de Cogolludo, un elemento patrimonial de gran valor histórico y etnográfico cuya resolución se publica hoy en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha.

    Con esta iniciativa, el Ejecutivo autonómico da un paso más en la protección, conservación y puesta en valor del patrimonio cultural de la región, que cuenta actualmente con 671 Bienes de Interés Cultural, de los cuales 111 se encuentran en la provincia de Guadalajara.

    Con la futura incorporación de la nevera medieval, Cogolludo reunirá ya siete Bienes de Interés Cultural, un conjunto excepcional que permite recorrer su historia desde la Edad Media hasta sus tradiciones vivas.

    El Palacio de los Duques de Medinaceli, declarado en 1931, es uno de los grandes símbolos de la villa y una de las primeras manifestaciones del Renacimiento en España. Su imponente fachada refleja el esplendor señorial que marcó el desarrollo histórico de Cogolludo.

    El Castillo de Cogolludo, protegido desde 1949, conserva el carácter defensivo y estratégico del municipio, recordando su origen andalusí (s. IX) y su papel clave en la organización del territorio. Su defensa a ultranza por Juan Martínez, El Empecinado, y voladura, por el general Hugo, en 1811, son hoy un símbolo de la villa serrana.

    También declarado en 1949, el Castillo de Beleña de Sorbe, también conocido como Castillo de Doña Urraca, se alza como testigo de la historia fronteriza de la comarca, evocando siglos de conflictos, repoblación y evolución del poder feudal.

    La Iglesia de San Miguel de Beleña de Sorbe, reconocida BIC en 1991, destaca por su excepcional portada románica, considerada una de las más valiosas de la provincia por su detallada representación del calendario agrícola medieval.

    La Iglesia de Santa María de Cogolludo, declarada BIC en 1996, es uno de los grandes templos de la provincia, una monumental iglesia renacentista que domina el perfil urbano y constituye un referente arquitectónico y espiritual.

    Las Botargas de Aleas, Beleña y los Chocolateros de Cogolludo, incorporadas en 2022, representan el patrimonio inmaterial de la localidad, con tradiciones ancestrales que combinan rito, identidad y participación popular.

    A este conjunto se sumará, próximamente, la nevera medieval de Cogolludo, una infraestructura única que permite comprender cómo el ingenio humano hizo posible conservar el hielo durante siglos y que hoy se integra como recurso turístico visitable.

    El alcalde de Cogolludo, Juan Alfonso Fraguas, destaca que “el reconocimiento supone un impulso decisivo para seguir poniendo en valor nuestro patrimonio y posicionar a Cogolludo como un destino cultural de primer nivel. La nevera medieval es un ejemplo del ingenio de nuestros antepasados, que desde su recuperación, en 2024, se ha convertido en un recurso turístico de gran atractivo”.

    La incoación de este expediente implica la aplicación inmediata del régimen de protección previsto para los bienes declarados de interés cultural, garantizando su conservación y estableciendo medidas específicas sobre su entorno. Entre ellas, se incluye la delimitación de un área de protección que preserva la relación del inmueble con su contexto paisajístico y funcional.

    Paralelamente a la apertura del expediente, se abre un periodo de información pública de un mes para que las personas interesadas puedan examinar el documento y presentar las alegaciones que consideren oportunas.

    Con esta actuación, el Gobierno regional refuerza su compromiso con la defensa del patrimonio cultural de Castilla-La Mancha, impulsando su protección como elemento clave de identidad, memoria colectiva y desarrollo territorial.

 

Uno de los pozos de nieve mejor conservados de España

El Nevero de Cogolludo, situado a las afueras del núcleo urbano a escasos 100 metros del castillo, en la denominada Cuesta de los Moros, constituye un excepcional ejemplo de los denominados pozos de nieve o neveros de montaña, construcciones destinadas históricamente a conservar hielo para su posterior distribución y uso. Las primeras referencias escritas que se documentan sobre este elemento se localizan en el Catastro de Ensenada en 1749.

Su tipología responde a un pozo excavado en el terreno, revestido con mampostería y cubierto por una cúpula de piedra, diseñado para garantizar el aislamiento térmico y la conservación del hielo durante largos periodos.

La intervención arqueológica ha revelado cómo en un momento del siglo XIX la cúpula colapsó, pero fue nuevamente recuperada y el nevero siguió en uso hasta los inicios de la Guerra Civil española, cuando entró en desuso. No obstante, uno de los aspectos más relevantes de este bien es su excelente estado de conservación, ya que mantiene íntegros todos sus elementos característicos, algo poco habitual en este tipo de construcciones, muchas de las cuales se encuentran actualmente deterioradas o desaparecidas.

Asimismo, este enclave ha sido objeto de actuaciones recientes de recuperación, documentación y puesta en valor impulsadas por el Ayuntamiento de Cogolludo, lo que ha permitido consolidar su estructura y facilitar su conocimiento y disfrute por parte de la ciudadanía.