06/08/2018 / 12:02
Jesús Fernández


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Crisis en la oligarquía

Se ha pasado de una democracia racional o de principios a una democracia práctica, real o de eficacia. 


El marxismo  es una oligarquía burguesa de caviar y mariscada. Tradicionalmente, la democracia o mandato  del pueblo se venía oponiendo o contraponiendo a la oligarquía o el gobierno de una determinada clase social, generalmente, la más  alta, la  más fuerte en rango, escala  y poder adquisitivo. Esta obsesión por preservar a la democracia de la influenza o dirección de las clases altas se está transformando hoy en un concepto más nuevo y actual como es el pluralismo y las diferencias o concurrencias sociales. Por eso se ha puesto en boga el concepto de poliarquía que deja viejo y obsoleto el de oligarquía. La política, la sociedad  deben hacerla o dirigirla muchos y entre todos. La idea de democracia es la que más ha triunfado desde la Revolución Francesa, apoyada por los nacionalismos y por el capitalismo hasta el siglo XXI. 

Muchos se empeñan en politizarlo todo, politizar el día a día de los ciudadanos no dejando espacio a la voluntad y decisión libres. Se sienten alumbrados o iluminados no sólo para atraer el voto del pueblo sino también sus ideas e ideales. Oligarquía y caciquismo del patrón de izquierdas. Hoy se hace discurso político no para ofrecer alternativas, pluralismo o participación a los ciudadanos sino para violentar, arrastrar y convencer  casi amenazando y obligando a la adhesión y el voto. Nos pasamos el tiempo en campaña electoral sólo que, en el discurso o lenguaje  final de los últimos días, se intensifica el impacto de las consignas.

Simplificando el discurso, se ha pasado de una democracia racional o de principios a una democracia práctica, real o de eficacia. La primera es teórica e idealista mientras que la segunda admite manipulaciones o tergiversaciones debido a los grupos de presión y de intereses. ¿Quién manda o define la democracia, las ideas, los principios  o los intereses?  Cuando mandan los intereses de una determinada clase tenemos la oligarquía, mientras que, cuando importan y se buscan los intereses generales de la comunidad tenemos la poliarquía que es la nueva dimensión de la democracia real. Muchos de nuestros dirigentes que se creen demócratas, en el fondo son unos jefes burgueses y oligarcas privilegiados. No hemos hecho más que cambiar una oligarquía de clase por otra clase de oligarquía siguiendo en el mismo sistema. Hay que democratizar la democracia y liberarla de los diferentes secuestros de clases. Por eso, los políticos se han constituido en clase y no precisamente la de aprendizaje.


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