08/10/2018 / 19:23
Redacción


Donar, un acto que nos debemos plantear

Deberíamos reflexionar e inscribir en el registro que se utilice en beneficio de los demás algo que ya no nos hará falta.


Diez donaciones de órganos en 2016, siete en 2017 y seis en lo que llevamos de 2018. Pueden parecer pocas o muchas, pero en todo caso son de agradecer a los donantes y seguramente resulten insuficientes para la cantidad de vidas que se podrían salvar si cuando una persona fallece sus órganos vitales, los que se conserven en buenas condiciones, son trasplantados a enfermos compatibles. Para ello es necesaria la autorización, expresada previamente por el fallecido o en el momento de la defunción por sus familiares más cercanos. Son temas duros de abordar en medio del dolor por la pérdida, pero en vida, todavía con buena salud y esperanza de futuro deberíamos plantearnos el destino de nuestro corazón, hígado o riñón antes de ser incinerados o enterrados. Nuestra muerte puede servir para dar vida, incluso cualquiera de nosotros podríamos tener esa necesidad y agradeceríamos el gesto solidario y altruista de quien ya no lo precisa. Sin embargo no existe, pese a ser una cuestión de humanidad, en la que posiblemente estemos de acuerdo, esa cultura de una manera extendida y son muy pocos quienes dejan sus últimas voluntades por escrito para que los médicos puedan actuar llegado el momento.  Deberíamos reflexionar e inscribir en el registro que se utilice en beneficio de los demás algo que ya no nos hará falta y que puede servir para reconfortar o consolar en la tristeza a nuestros seres queridos. Pero también, mientras vivimos podemos ser donantes de médula, que se reproduce, o de sangre, que supone diez minutos de extracción de alrededor de medio litro que puede ayudar hasta tres personas necesitadas de transfusiones.  Tal vez si visitásemos un Hospital, conociésemos las urgencias y realidades que se encuentra un cirujano en el quirófano o compartiésemos la angustia del paciente, también seríamos capaces de atender esa demanda que no supone ningún riesgo  para nuestra salud porque se exigen requisitos, franjas de edad y estar en condiciones para donar sangre.  


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