El río Tajo, un valor a cuidar

22/12/2016 - 21:45 Redacción

Hay ya alerta roja y es hora de reaccionar en la defensa conjunta del recurso más importante.

Dos ministros del gobierno de España asistieron a la solemne firma el 12 diciembre de 1966 del acuerdo de constitución, por la Confederación Hidrográfica del Tajo, de una mancomunidad de aguas entre ayuntamientos de pueblos de la zona regable del Canal del Henares.  Aquella fecha histórica, ponía fin a los problemas de abastecimiento de agua en la capital. Era el proyecto del que surgiría la Mancomunidad de Aguas del Sorbe, constituida oficialmente en 1970. Garantizar el agua en cantidad y calidad permitió que cuando en 1969 Guadalajara se convirtió en polígono de descongestión de Madrid naciese el Corredor del Henares, un cinturón en el que empezó a instalarse mucha industria que trajo empleo, población y desarrollo. Si el Tajo tuviese el agua que le quitan también disfrutaríamos de tejido industrial y puestos de trabajo en otra zona de la provincia que progresivamente se ha ido despoblando, empobreciendo y desertizando ante la pasividad de una ciudadanía que no se ha manifestado nunca con la suficiente rotundidad y unos políticos que han preferido mirar a los intereses nacionales de sus respectivos partidos. Todo comenzó con una orden ministerial también de aquel 1966 que contempló la construcción de la obra de ingeniería hidráulica más importante de España, el trasvase Tajo-Segura, y desde 1979 las necesidades de agua del Levante empezaron a satisfacerse a través de este acueducto desechando el uso de las desalinizadoras, obligando contra natura a que un río lleve siempre el mismo caudal, disminuyendo las aportaciones pluviométricas por las derivaciones lo que desertiza y en definitiva maltratando a un río que si muere no sólo dejará de abastecer al Levante sino a nuestra propia provincia. El actual Gobierno regional alerta de la gravedad. Hay ya alerta roja y es hora de reaccionar en la defensa conjunta del recurso más importante no solo para nuestro crecimiento, sino para nuestra supervivencia. Hace falta unidad vecinal y política y un acuerdo nacional sobre el agua,  justo para todas las zonas.