11/03/2018 / 20:48
Miriam Perez Gordo


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Isabel San Sebastián protagonizó la velada literaria seguntina del mes de marzo


La periodista y escritora Isabel San Sebastián ha protagonizado este fin de semana la velada literaria que, mensualmente, organizan el Ayuntamiento de Sigüenza y Paradores.Isabel San Sebastián es hija de cónsul. “A mi padre lo que más le gustaba era ayudar a sus compatriotas en los paises en los que sirvió, en una época complicada para los emigrantes cuando miles de españoles necesitaban la ayuda de sus representantes diplomáticos”. Desde el punto de vista personal, la periodista confesó haber tenido una infancia “muy feliz”, pero una pubertad desdichada. “En esa etapa de la vida, tan conflictiva para cualquier persona, como es la adolescencia, en la que ya es complicado encontrarte a ti mismo, saber qué eres, qué quieres ser, en la que conviertes cualquier cosa en una tragedia, que te cambien cada poco tiempo de colegio, de amigos, de país y de idioma, se me hizo muy duro”. Sin embargo, la periodista supo sacar de aquella experiencia el lado positivo. “Si sobrevives, te haces fuerte, valiente, recio”, dijo. Por eso, una vez superados aquellos años convulsos, “agradecí mucho haber recibido de mis padres una educación que me hace sentirme igual de bien en una chabola que en un palacio, o en Ruanda que en Estocolmo o París”.

Isabel San Sebastián también reveló en Sigüenza ser una enamorada del baile. De entre todos los que practica, afirmó sentir predilección por la salsa. “El baile es una metáfora de la vida. En general, me encantan los ritmos latinos, la salsa, la bachata… El merengue, menos, aunque también. Se me van los pies con un pasodoble, y con una jota... porque la seriedad no está reñida con la diversión. En la vida hay que pasarlo bien. Son tres días y dos ya han pasado. El último, quiero disfrutarlo bailando”. La periodista recomendó incluso un local madrileño para hacerlo: La Negra Tomasa.

Hilando sus antecedentes familiares en el mundo de la diplomacia con su última novela publicada, 'Lo último que verán tus ojos', la escritora habló sobre la figura de Angel Sanz Briz, uno de sus protagonistas. El conocido como Angel de Budapest fue un diplomático español que sirvió en la entonces legación española de la capital húngara al final de la II Guerra Mundial. “Ocupada y gobernada por nazis, racistas y despiadados, Angel Sanz salvó la vida de más de cuatro mil judíos por sentido del honor, de la humanidad y de la hombría de bien, porque él no era judío, ni de religión ni de raza, sino español y católico; y además, representaba a un país neutral en aquella contienda”, recordó la periodista.

Con una intensa vida profesional, la periodista saca tiempo para crear sus novelas y ensayos a costa de no tener demasiada vida social. “Escribo los fines de semana, días de fiesta, y cuando logro liberar mi agenda”, contó. Con tan poco tiempo, “cuando lo hago, ya he pensado mucho en la novela”. Toma notas siempre a mano, con una letra enorme y una pluma, que le sirven para ordenar sus pensamientos. Por eso, cuando se encierra en el despacho de su casa, frente a su ordenador de mesa, en Pozuelo de Alarcón, le cunde el tiempo. “En realidad pasa sin que me dé cuenta”, explicó. Gran amante de Asturias, es allí donde se gestan sus libros. “En mi casa asturiana, en un monte, mirando al mar, donde pienso mucho, paseo mucho, me inspiro mucho, toco suelo, me olvido de las miserias del mundo político y creo. Sin tener raíces en aquella tierra, probablemente sea el único lugar del mundo donde me he sentido total y plenamente en casa”, aseguró en Sigüenza.

También habló Isabel en el Salón del Trono de los dos libros que ha escrito a cuatro manos, 'El árbol y las nueces', sobre ETA, con Carmen Gurruchaga y 'A que juegan nuestros hijos', con su hermano, Javier San Sebastián. En el primero, Gurruchaga escribió cinco capítulos, y San Sebastián los otros ocho. “Ella se encargó de los más históricos de la banda terrorista, y yo escribí los relacionados con el PNV, unifiqué el estilo, y le puse el título, que fue muy discutido por la editorial. Me decían que no se entendía, cuando fíjate lo bien que se entiende ahora, siendo además, el título de un documento capturado a ETA por el gobierno”. En cuanto al libro que escribió con su hermano, fue fruto de una tragedia familiar, puesto que su sobrino se quitó la vida con quince años, en un juego de rol. “Le propuse a Javier, como terapia, escribir sobre aquello. Y tuvo un efecto sanador, además de constituir una experiencia muy bonita entre hermanos”.

Aficionada a los toros, “sin ser una experta, me quedo con José Tomás. Soy, de natural, echada para adelante, y el de Galapagar se arrima mucho y se planta. Me gusta lo que simboliza la tauromaquia, y en general los símbolos. Por eso me interesa tanto la Edad Media”. En estos días termina su última novela, ambientada precisamente en ese periodo histórico.

En su última novela publicada, Isabel San Sebastián habla de la Zona Cero, y del monumento “a la fuerza de un pueblo”, que para ella es la Torre de la Libertad de Nueva York. “En España nos falta dignidad. Nos falta una torre de la libertad como la que se levanta sobre las cenizas de las torres gemelas, derribadas en los atentados. Lo más parecido que tenemos es un 'monumentín' que se hizo frente a la estación de Atocha, que está medio en ruinas porque nadie se ha tomado la molestia de mantenerlo. Tampoco hay una voluntad de escribir la historia real de lo que fue la lucha contra el terrorismo etarra. Ha habido una negociación infame con un grupo de terroristas que se ha llevado a cabo en secreto, con mentiras, y sin nada parecido al referéndum que se hizo, por ejemplo, en Colombia, para preguntar al pueblo si estaba dispuesto a tragarse lo que el gobierno había pactado con la guerrilla de las FARC. Aquí, ni se nos ha contado lo que se ha hecho, ni se nos ha preguntado si lo aceptamos o no. Así que, en España, no hay esa dignidad que ha tenido, por ejemplo, el pueblo americano para plantar cara al terrorismo y repelerlo. Ha habido mucha dignidad individual, la actuación ejemplar de asociaciones como la de Víctimas del Terrorismo, o la de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, empezando por la Guardia Civil, a la que admiro sin reservas. Pero como sociedad y clase política, creo que ha faltado dignidad para hacer frente al terrorismo”, dijo.

Precisamente su postura frente al terrorismo, con la publicación de libros como 'El árbol y las nueces', o posteriormente 'Los años de plomo', en el que Isabel San Sebastián entrevista a diez viudas, huérfanos y padres de víctimas de ETA y al funcionario de prisiones Ortega Lara, sin ahorrar detalles, le costaron once años de guardaespaldas, y tres más de mirar debajo del coche. “Es un libro de denuncia no política, sino humana”, aclaró. Isabel San Sebastián donó los derechos del libro a una fundación.


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