06/02/2017 / 14:23
Jesús Fernández


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Los populismos en Europa

¿Es el populismo un peligro para Europa?


Me niego  a comprar o suscribir la idea de que todos los populismos son iguales. No todos los pueblos son iguales. Ahora se habla mucho y se compara Europa con América. Es cierto que existe un denominador común en ellos: cada día se abre más la brecha y se agranda  más  la división entre clase dirigente, poderosa, las llamadas élites, y el pueblo sencillo y llano. Por una parte, los dirigentes gastando, viviendo a todo confort y caprichos y, por otra, el pueblo pagando, aportando, sufrido y sacrificado. Este dualismo tiene que terminar.  El pueblo grita “gastad menos” y los gobernantes desoyen ese grito y no renuncian a nada. Hasta que los ricos no vayan en sandalias no habrá igualdad. Ningún hombre es más que otro hombre. Sólo un  ciudadano se distingue de los demás cuando  renuncia  o se sacrifica  en algo por la comunidad. Cuando la política y la democracia se interpretan o se viven en términos de dominio, existe el peligro del populismo. Cuando, por el contrario,  entre el pueblo y sus dirigentes se interponen los valores morales, entonces nos libramos del falso populismo.  
    No podemos hacer populismo (discurso) sobre el populismo (fenómeno) y caer en uno explicando el otro. Tenemos que analizarle científicamente. Lo que parece cierto es que el populismo es un fenómeno de contexto histórico, cultural, económico, mediático. Parece un tema camaleónico. Hay que analizar sus causas y sus consecuencias. ¿Es el populismo parte de la democracia o, por el contrario, daña a la auténtica democracia? Al estar globalizada la democracia ¿es el populismo un fenómeno global? Lo cierto es que el populismo tiene muchos aspectos y dimensiones originando, a la vez, escépticos y defensores. El ha venido a envenenar los equilibrios  entre los partidos. Donde antes había dos o tres, después de la caída de la Unión Soviética (8 de diciembre de 1991) comienza el populismo y la crisis de Europa.
    ¿Es el populismo un peligro para Europa? El puede ser un correctivo para la democracia liberal donde el pueblo se aleja cada vez más de los políticos. Nunca sabremos si la crisis de la democracia da origen al populismo o viceversa, si el populismo es la causa de dicha crisis. A todos preocupa la falta de participación y el desánimo de los electores por lo que se buscan estímulos de la conciencia popular. Vivimos un  autismo de la clase dirigente. Ya hay estudios sobre el populismo al que se señala con distintas imágenes como un fantasma, como un “puding”, como un espectáculo. A la falta de consenso, se apunta a él como una ideología radical, una técnica de la hegemonía, una estrategia  política, una forma de protesta y una forma de comunicación. Todo eso es el populismo que nadie sabe lo que es.  
 


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