04/06/2017 / 13:38
José Marquina


Quevedo

Quevedo era un arquitecto del lenguaje.


Resurge Quevedo con mucha fuerza. Y su ilustre soneto “A una nariz pegado”. Hoy habría sustituido nariz por “ambición”. Y seguiría teniendo sentido y ritmo.
    Quevedo era un arquitecto del lenguaje. Endecasílabos sus versos. Qué finura para ajustar el soneto. Qué lenguaje y qué narices.
    Hoy su homónimo Quevedo, el canario, no le va a la zaga. Vive a una ambición pegado, y a unas siglas desligado,  es de una constancia paroxística, inflexible en la medición endecasílaba de sus peticiones, que le da  igual remendar al gobierno para conseguir tajada, que descoserlo con una moción al desnudo.
    Érase un canario a una ambición pegado,
    Y con una  ambición superlativa,
    Ambición infinita y narcisista,
    Érase la coherencia de un canario ejemplificado.
 


En cumplimiento de la Ley 34/2002 de Servicios de la Sociedad de la Información y Comercio Electrónico LSSICE y sus modificaciones del Real Decreto-ley 13/2012, de 30 de marzo, que afectan al uso de cookies y a los envíos comerciales por correo electrónico, y en cumplimiento de la Directiva Europea 2009/136/CE, le informamos que nuestro sitio web www.nuevaalcarria.com colocará cookies própias y de terceros en su ordenador para ayudar a mejorar la navegación en su web y obtener datos estadísticos. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso.
OK | Más información

Tiempo: 0.2487 seg., Memoria Usada: 1.20 MB

Diseño web Inweb © 2015 - 2017