Athletic- Barça, otra final un cuarto de siglo después

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: EUROPA PRESS
Fútbol- Copa de Rey
El León se comió al Sevilla al que despedazó (3-0) mientras el Barça pasó tras un mal choque (1-1)
Athletic de Bilbao y FC Barcelona disputarán la sexta final de Copa del Rey entre ambos, reeditando un cuarto de siglo después la final disputada en 1984, la última en la que estuvieron presentes los 'leones' y en la que se llevaron la victoria por un ajustado 1-0. Hasta este 2009, los dos conjuntos se han visto las caras en cinco finales del torneo del 'KO'. Un enfrentamiento particular que arroja tres victorias para los azulgrana (en las ediciones de 1920, 1942 y 1953) por las dos conseguidas por los bilbaínos (1932 y la ya citada de 1984).
El FC Barcelona, que eliminó al RCD Mallorca a pesar del resultado del Ono Estadi (1-1) gracias a su cómodo triunfo en el partido de ida (2-0), disputará su trigésimo cuarta final de Copa del Rey el próximo 13 de mayo, mientras que para el Athletic Club será su trigésimo quinta.

El conjunto azulgrana es la entidad que más títulos de campeón de Copa atesora, con un total de 24 en las 33 finales disputadas. Segundo en ambas categorías es el Athletic de Bilbao, que suma 23 y 34 respectivamente. Como equipo con más finales a sus espaldas continúa el Real Madrid con 36.

La última final de Copa disputada por el FC Barcelona fue la ganada en la temporada 1997-98 frente a su rival de hoy, el Mallorca, en Mestalla. Tras el empate a uno en el tiempo reglamentario, el equipo entrenado entonces por Louis Van Gaal se alzó con la victoria desde el punto de penalti (5-4).

Aquel triunfo sirvió además para que el conjunto de la Ciudad Condal superara al Athletic como el equipo con más Copas del Rey. Supuso igualmente el vigesimocuarto trofeo copero para las vitrinas azulgrana, rompiendo el empate a 23 victorias que reinaba hasta el momento.

La última vez que el Athletic jugó una final fue en 1985 en el Santiago Bernabéu, donde cayó derrotado frente al Atlético de Madrid por 2-1. Un año antes, en 1984, el conjunto bilbaíno logró su último trofeo de Copa, al vencer por 1-0 al FC Barcelona, con un gol de Endika que permitió a los 'leones' firmar el doblete. Aquella final también se recuerda por los graves incidentes que se produjeron al término del partido entre jugadores de los dos equipos.

Los leones despedazan al Sevilla



El Athletic Club de Bilbao logró un histórico triunfo (3-0) frente al Sevilla en el encuentro de vuelta de las semifinales de la Copa del Rey, volviendo a la final de 'su' torneo casi un cuarto de siglo después, tras apabullar al cuadro hispalense en un San Mamés vestido de gala para la ocasión.

La cita estaba especialmente marcada en rojo en el calendario para el Athletic y los 'leones' rugieron más que nunca hasta noquear por 'KO' al Sevilla en poco más de media hora, en la que los tantos de Javi Martínez, Llorente y Toquero habían encarrilado el encuentro y la eliminatoria, que acudía a Bilbao con una renta mínima (2-1) sevillista.

En un marco inmejorable, con San Mamés abarrotado y con ansia de fútbol, los de Caparrós salieron con las ideas muy claras y se encontraron un 'regalo' caído del cielo. Y es que un saque de banda de David López fue peinado por Fernando Llorente y posteriormente materializado por Javi Martínez, provocando el delirio de 'La Catedral' a los tres minutos de juego.

El Sevilla había visto como su fortaleza defensiva era derrumbada sin apenas esfuerzo, siendo además consciente de que el 'león' rojiblanco estaba hambriento y quería más. La presión del Athletic, constante y muy arriba, impedía crear al bloque de Jiménez y en el fútbol de contacto los locales imponían su ley.

Con el Yeste de las mejores ocasiones mandando en la medular, el Athletic contaba además con un nexo esencial para conectar con su delantera, y de su sociedad con David López nacía el fútbol de los locales, ante un Sevilla al que le costaba despojarse de la asfixiante presión del cuadro vizcaíno.

DOS 'ZARPAZOS' HIEREN DE MUERTE AL SEVILLA

El Sevilla tardó en encontrarse y el Athletic lo aprovechó asestando dos 'zarpazos' mortales pasada la media hora de juego que hundían al equipo hispalense y lanzaban al cielo a las 40.000 gargantas que arropaban a los vascos.

Una buena jugada local por la derecha desembocó en las botas de Yeste en el segundo palo, y el '10' del Athletic la templó al área pequeña donde encontró el remate de su mejor socio, Fernando Llorente, para hacer el segundo gol del duelo.

Sin apenas tiempo para asimilarlo, un error de David Prieto puso en bandeja el tercero a los locales. Llorente sirvió un balón de oro a Toquero, que encaró a Palop y con tranquilidad mandó el cuero al fondo de las mallas, desatando el delirio en San Mamés.

El tercer tanto dejó muy 'tocado' a un Sevilla que veía como la final de Valencia cada vez estaba más lejos. Jiménez no esperó más y puso en el campo a Luis Fabiano, que no había salido de inicio, consciente de que los hispalenses necesitaban un 'milagro'.

La reanudación no enfrío al Athletic, tan intenso como en el primer acto, pero sí cambió a un Sevilla que tenía las ideas más claras y asumió el peso del juego, apoyado en Kanouté, desaparecido en la primera mitad pero participativo en la segunda.

Sin embargo, pronto se esfumaron los buenos propósitos del Sevilla, en cuanto comprobó que los 'leones' no padecían de cansancio y seguían presionando con voracidad, anulando cualquier intento de ofensiva racional del conjunto nervionense.

En el tramo final, los pupilos de Jiménez, derrotados, asumieron lo evidente, la superioridad de unos 'leones' que llevaban mucho tiempo esperando una oportunidad así, una cita con la historia de la que Mestalla será testigo el próximo 13 de mayo.

Y es que el triunfo supone para el Athletic la vuelta a la final de la Copa del Rey tras 24 años de ausencia, casi un cuarto de siglo marcado por la 'oscuridad' para los vizcaínos, que confían en dar una alegría a su parroquia y reverdecer un palmarés que cuenta, a día de hoy, con 23 torneos del 'KO.


El Barça a la final tras un partido mediocre




El FC Barcelona selló su pase a la final de la Copa del Rey, que jugará frente al Athletic el próximo 13 de mayo en Mestalla, después de solventar con mayores apuros de los previstos su compromiso ante el Mallorca (1-1), quien sin grandes alarges contó con opciones de remontada.

Un Barcelona apático, con varios suplentes y el regreso de Iniesta tras su lesión, entregró la primera mitad a un Mallorca que tampoco ofreció grandes argumentos ofensivos, pero sí acertó en una gran jugada individual de Castro, cuyo disparo se 'coló' por la escuadra de Pinto al filo del descanso.

El tanto bermellón y la mediocre imagen de los azulgranas transformó el partido, especialmente cuando al comienzo de la segunda parte el Mallorca intensificó sus acercamientos al área azulgrana y la zaga de los de Guardiola ofreció el 'tembleque' habitual en los últimos partidos.

En el cruce de ambas el colegiado decretó penalti en una entrada de Martín Cáceres, además de expulsar al central blaugrana. La puerta se abrió de golpe para los de Manzano y así lo celebraba Castro, con los dos brazos al cielo. Pero fue una celebración prematura porque Martí erró la pena máxima o Pinto la despejó, y el Mallorca sepultó su gran ocasión.

Guardiola hechó cemento sobre la zaga dando entrada a Márquez, por Iniesta, y sacó todo el brillo del banquillo con Messi. La jugada le salió redonda. El Barcelona ya no volvió a sufrir porque tampoco el Mallorca empujó lo necesario y el argentino decidió en dos jugadas. Primero le 'sacó' la segunda amarilla a Josemi y segundo aprovechó un mano a mano para batir por alto a Lux.

El tanto de Messi finiquitó una eliminatoria que permitirá al Barça luchar por el primer título de la temporada, aunque su juego e incluso talante ofrecieron de nuevo dudas y es que acumulan ya cinco partidos sin conocer la victoria.

La historia pudo ser diferente si Iniesta, que reaparecía tras varias semanas lesionado, hubiera aprovechado una acción genial en el comienzo del envite. Se marchó de uno, dos y tres defensas, pero su disparo no encontró el gol que hubiera puesto la rúbrica a una jugada fantástica.

Pero fue un espejismo porque el Barça 'B', sin Henry, Eto'o, Messi o Xavi, no arriesgó en ningún momento. Prefirió dejar hacer al Mallorca, consciente de que la renta en el zurrón era de grandes dimensiones.

Y así fue durante casi cuarenta minutos, en los que ambos equipos cubrían lo que parecía un trámite, pero un gran disparo de Castro, tras control de Webó sobre la frontal, giró un partido que podía haber culminado de manera bien diferente si el Barça no hubiera contado con Pinto en la portería, deteniendo un penalti, y Messi de justiciero, aliviando los males de su equipo.