Ba-lon-ces-to

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Si fuéramos preguntados por cuál de las ciudades españolas es la que atesora más arte seguramente hallaríamos más de una respuesta. Varias nos vendrían a la mente, pero si nos ceñimos al arte de sus gentes, incluso por encima de Cádiz estaría Sevilla.
Pues bien, entre el viernes y el domingo pasados lo fue aún más porque se disputó allí, en San Pablo, la Copa de la Reina de baloncesto femenino, un torneo de incógnito en una ciudad que pudo hacer mucho más para publicitarlo, aunque se tratara del peaje a pagar por Sevilla tras haber sido elegida sede de la primera fase de España en el pasado Eurobasket.
Al menos la Federación Andaluza, la organizadora, le echó voluntad al asunto. Y lo demás lo añadieron los equipos participantes para dejarnos a todos los asistentes el dulce regusto del buen juego, sirviendo las semifinales y la final como perfectos ejemplos de la riqueza táctica y técnica que aglutina el baloncesto femenino.
Ganó Ros Casares, un equipo que pasa por estar un peldaño más allá del favoritismo. La mejor plantilla en España y una de las mejores de Europa, a la que no hizo mella ni el hecho de jugar cuatro partidos en sólo cinco días (jugó Euroliga el miércoles). Mas lo pasaron mal en la final frente al San José de León que, de la mano de la mejor jugadora del torneo, la israelí Cohen, a punto estuvo de llevarse el título en los segundos finales. Un diez para el entrenador leonés, Miguel Ángel Estrada, que barrió a sus colegas en el aspecto táctico. Resultó una delicia poder ver plasmada su pizarra en la pista de la mano de jugadoras de tanto nivel como Feaster, la mencionada Cohen o María Revuelto, una jugadora deslumbrante por su capacidad para saber responder con calidad ante cada situación del juego. Y tampoco sería cuestión de olvidar a otras magníficas jugadoras que deleitaron al público, poco de sevillano y mucho de valenciano, salmantino, ibicenco o leonés. Douglas, estrella de la NBA femenina, Sancho Lyttle, la sevillana Isa Sánchez, Le’Coe Willingham o Kiesha Brown fueron otros nombres destacados.
Sin menoscabo de la dimensión del baloncesto masculino, apliquemos el sentido del que ‘Pepu’ Hernández quiso dotar al término “ba-lon-ces-to”, pongámosle mayúsculas y tendremos ante nosotros lo que es el baloncesto femenino.