29/09/2010 / 00:00
J. Sánchez


Carlos Terrazas, un hombre para ascender y no sólo para jugar ‘play-off’


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El Deportivo Guadalajara ya tiene nuevo entrenador. Carlos Terrazas es el susituto de Kike Liñero en una clara apuesta por el ascenso a Segunda División. El veterano técnico ha disputado seis liguillas y ha ascendido en una ocasión –temporada 2000-2001 con el Burgos–. Terrazas es optimista al considerar que “la situación del equipo no es tan mala y si vengo a Guadalajara es porque creo que se puede ascender a Segunda”, apunta y añade que “llegar al ‘play-off’ es algo fácil. El objetivo es ser campeón de grupo y ascender”.
El ambicioso técnico vizcaíno firma por una temporada con opción a otra
A rey muerto, rey puesto. Es la ley del fútbol y en el Club Deportivo Guadalajara por unas cosas o por otras ya sean cuestiones personales o deportivas se está haciendo algo habitual. Tras la marcha de Liñero, que se concretó el pasado lunes tras el entrenamiento matinal, el club ha movido ficha rápidamente con la contratación de Carlos Terrazas. Un hombre que estaba en todas las quinielas para hacerse con las riendas del banquillo morado esta temporada, aunque no existiera según ambas partes ningún contacto previo hasta la llamada del pasado lunes. El vizcaíno afronta el reto alcarreño con mucha ilusión. Ayer por la mañana ya se encontraba en Guadalajara ultimando su fichaje. Fue por la tarde cuando sería presentado a los medios de comunicación y más tarde disfrutaría de su primera sesión de trabajo en el Pedro Escartín. No se conforma con el ‘play-off’ “Estoy muy contento porque me hayan brindado esta oportunidad. Si vengo a Guadalajara es porque creo que se puede ascender a Segunda División. El objetivo no es el play-off y con esto no quiero ser modesto o petulante, pero llegar al play-off es algo fácil. El objetivo es ascender y no el play-off. Es más, es muy importante ser campeón. Tenemos nueve meses para tirar para arriba”, comenta el desde ayer nuevo técnico del Deportivo Guadalajara, que sabe de lo que habla al haber disputado seis liguillas y haber ascendido en una ocasión con el Burgos CF en la 2000-2001. Terrazas asume la responsabilidad después de los números de Kike Liñero en seis jornadas de Liga –dos victorias, dos empates y dos derrotas– y dos partidos de Copa del Rey –victoria en Pontevedra y derrota en Ceuta– con decisión y optimismo porque “la situación del equipo no es tan mala. La temporada acaba de empezar y queda mucho. A la plantilla la conozco. En este tiempo que he estado sin entrenar he visto a los 122 equipos de fútbol de Primera, Segunda y Segunda División B y ha sido in situ porque me gusta ver el fútbol en el campo. La plantilla del Deportivo es una de las más potentes de la categoría”, comenta. Un filósofo tranquilo Este bilbaíno, profesor de táctica en la Escuela Vizcaína de Entrenadores, considera que no hay nombres propios que deban tirar del carro. “Lo tendrán que hacer todos. A los jugadores les voy a decir que comienza una etapa nueva y que poco a poco con trabajo conseguiremos resultados. Yo no vengo para cambiarlo todo de forma inmediata, estoy aquí para desarrollar un trabajo y procuraré sacar el mayor potencial de esta plantilla”, admite el de Bilbao, que no contará con ayudantes de su confianza y sí con actual estructura del club, es decir, Carlos Pérez Salvachúa sera su segundo. Es raro escuchar a un entrenador de fútbol hablar de filosofía, pero Terrazas parece ser diferente. Su tranquilidad y facilidad de palabra puede impresionar a más de uno con expresiones como esta: “La disociación entre juego y resultados es inexistente. Yo considero que el que mejor juega, es el que gana y viceversa”. Terrazas no se anda por las ramas y quiere que su equipo “lleve la iniciativa en todos los partidos y así, como digo, luchar por el ascenso con esos equipos que todos tenemos en la cabeza como Leganés, Pontevedra, los filiales tantos otros. No quiero dejarme ninguno”, dice. El técnico vasco empezó su andadura profesional en el Zalla Unión Club, al que ascendió a Segunda División B. Más tarde pasaría a formar parte del filial del Athletic donde estuvo tres temporadas. Una más tarde se enrolaría en el proyecto de la Gimnástica de Torrelavega, el salto previo al club que le encumbraría, el Burgos, al que ascendió a Segunda División. Después regresaría a Lezama formando parte de la coordinación del fútbol base del club rojiblanco. Tras una breve etapa en Bilbao, su destino sería de nuevo Burgos, donde entrenó otras tres campañas jugando la fase de ascenso a Segunda División. En la 2005-06 cambiaría de aires buscando fortuna en Ceuta. En la Ciudad Autónoma jugó play-off y fue eliminado por el Hércules. Entonces apostaría en las siguientes campañas por el Eibar y el Jaén donde se quedó a las puertas del ascenso. En la 2008-09 disputó su última fase a Segunda cayendo en última ronda.

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