Comienza el sueño americano de un chaval gordito, Marc Gasol
01/10/2010 - 09:45
MOTOCICLISMO
No se arruga ante nadie. No destaca en nada, pero lo hace todo bien, ha dicho de él su nuevo entrenador, el técnico de los Grizzlies de Memphis, Marc Iavaroni. Se refiere al pívot más determinante de Europa, a un jugador que siempre estará marcado por ser el hermano de Pau, pero que ya se ha ganado el respeto como campeón del mundo y subcampeón olímpico y europeo con España.
Marc Gasol se presenta en la NBA tras haber batido el récord de quien ha sido toda una institución en la Liga ACB, Arvydas Sabonis. El pívot catalán debuta en la Liga norteamericana contra los Rockets de Houston, precisamente, frente al equipo con el que se estrenó con la camiseta de Memphis en la pretemporada, para vivir un nuevo duelo personal contra Yao Ming y Luis Scola.
El chaval gordito a quien nadie conocía cuando Pau Gasol se consagró en la final de la Copa del Rey de Málaga 2001 ha dado el salto a la NBA en el momento oportuno y al equipo a priori más adecuado para disfrutar de minutos, coger experiencia y pelearse con los mejores pívots del mundo. Fuerza y carácter le sobran. Obligado a abandonar el Akasvayu Girona, pudo continuar su carrera en el Barça o el Madrid, pero a los 23 años ha preferido seguir los pasos de su hermano en su segunda ciudad, Memphis, donde Marc ha pasado gran parte de su adolescencia. Jugará en un equipo perdedor del que su hermano acabó harto, pero que le sirvió a Pau para crecer y se convirtió en el mejor escaparate para que el mayor de los Gasol. De momento, el novato Marc ha sido titular en los ocho partidos que los Grizzlies han disputado durante la pretemporada, en la que ha disfrutado de 25 minutos de media, aunque su aportación hasta ahora haya sido discreta.
Será el noveno jugador español en debutar en la NBA, y junto a Pau forma la primera pareja de hermanos no estadounidenses que coinciden en el campeonato. En los Grizzlies es compañero de Darko Milicic, a quien más de una vez se le ha ido la cabeza y fue uno que los se atrevió a llamar públicamente blando a Pau. Marc, sin embargo, no guarda ningún rencor al serbio. Al contrario. El mediano de los Gasol no oculta que Milicic le muy cae simpático y que incluso ha aceptado la invitación de acudir a cenar a su casa en Memphis. Marc no tiene dobleces ni cree en la mala intención de la gente. Es tan humilde y se comporta con tanta naturalidad ante los periodistas que en ocasiones ha sido necesario advertirle de que fuese más comedido para que sus declaraciones no le causasen algún problema.
Lo que conseguido hasta ahora se lo ha ganado a base de trabajo, constancia y entrega. Beneficiado por la lesión de Fran Vázquez, Pepu Hernández no le llevó al Mundial de Japón porque fuese el hermano de Pau, sino porque demostró más interés y sacrificio que Eduardo Hernández-Sonseca para marcar un hito en la historia y formar parte de la mejor selección española de todos los tiempos. También sabe moverse sin balón y a Marc nadie le podrá acusar de indolencia ni de no emplearse a fondo en defender. Dejarse intimidar por hombres más altos, más poderosos y de mayor talento, no va con él. Es cierto que sufre contra pívots con movilidad, pero en la pintura, la dureza y la insistencia de la Tanqueta, con 2,16 metros y 120 kilos, se rebela contra cualquier gigante.
El chaval gordito a quien nadie conocía cuando Pau Gasol se consagró en la final de la Copa del Rey de Málaga 2001 ha dado el salto a la NBA en el momento oportuno y al equipo a priori más adecuado para disfrutar de minutos, coger experiencia y pelearse con los mejores pívots del mundo. Fuerza y carácter le sobran. Obligado a abandonar el Akasvayu Girona, pudo continuar su carrera en el Barça o el Madrid, pero a los 23 años ha preferido seguir los pasos de su hermano en su segunda ciudad, Memphis, donde Marc ha pasado gran parte de su adolescencia. Jugará en un equipo perdedor del que su hermano acabó harto, pero que le sirvió a Pau para crecer y se convirtió en el mejor escaparate para que el mayor de los Gasol. De momento, el novato Marc ha sido titular en los ocho partidos que los Grizzlies han disputado durante la pretemporada, en la que ha disfrutado de 25 minutos de media, aunque su aportación hasta ahora haya sido discreta.
Será el noveno jugador español en debutar en la NBA, y junto a Pau forma la primera pareja de hermanos no estadounidenses que coinciden en el campeonato. En los Grizzlies es compañero de Darko Milicic, a quien más de una vez se le ha ido la cabeza y fue uno que los se atrevió a llamar públicamente blando a Pau. Marc, sin embargo, no guarda ningún rencor al serbio. Al contrario. El mediano de los Gasol no oculta que Milicic le muy cae simpático y que incluso ha aceptado la invitación de acudir a cenar a su casa en Memphis. Marc no tiene dobleces ni cree en la mala intención de la gente. Es tan humilde y se comporta con tanta naturalidad ante los periodistas que en ocasiones ha sido necesario advertirle de que fuese más comedido para que sus declaraciones no le causasen algún problema.
Lo que conseguido hasta ahora se lo ha ganado a base de trabajo, constancia y entrega. Beneficiado por la lesión de Fran Vázquez, Pepu Hernández no le llevó al Mundial de Japón porque fuese el hermano de Pau, sino porque demostró más interés y sacrificio que Eduardo Hernández-Sonseca para marcar un hito en la historia y formar parte de la mejor selección española de todos los tiempos. También sabe moverse sin balón y a Marc nadie le podrá acusar de indolencia ni de no emplearse a fondo en defender. Dejarse intimidar por hombres más altos, más poderosos y de mayor talento, no va con él. Es cierto que sufre contra pívots con movilidad, pero en la pintura, la dureza y la insistencia de la Tanqueta, con 2,16 metros y 120 kilos, se rebela contra cualquier gigante.