Contador levanta su segundo entorchado, pese a su equipo y a los franceses

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: EUROPA PRESS
CICLISMO TOUR DE FRANCIA
Cavendish gana su sexta etapa en los Campos Elíseos y no sonó el himno español
Contador tuvo una etapa plácida en la que se rodó a pocas revoluciones hasta que faltaron 70 kilómetros para la meta. Se formó una fuga de siete corredores con Carlos Barredo (Quick Step) como único representante español. Entonces el Columbia, como equipo dominador en las etapas llanas, tomó el mando para aumentar el ritmo de un pelotón que pasó de rodar a 30 kilómetros por hora a 50.
Hasta ese momento, Alberto Contador había disfrutado de diversas fotografías y brindis con varios componentes del pelotón, pero la llegada a las calles de París obligó a dejar esos festejos para más tarde.
El Columbia no dejó a los siete fugados gozar de más de un minuto de ventaja y a falta de 10 kilómetros para la meta incrementaron el ritmo hasta dar alcance a los escapados a tan sólo cuatro kilómetros para la meta.
El equipo estadounidense dominó esos últimos metros, pese a que había quemado gran parte de sus efectivos en la neutralización, y de esta forma, Mark Renshaw -el lanzador de Cavendish- y el británico entraron con tan buena colocación en la última curva, que el corredor de isla de Man apenas tuvo que acelerar para ganar por delante de su propio lanzador.
El equipo amarillo culmina con este doblete una ronda espectacular, donde ha sido el cuadro más fuerte en los ‘sprints’ y donde también ha cosechado seis etapas, todas ellas provenientes de Cavendish. Pese a ello, el británico, que fue sancionado en una etapa, se quedó sin el maillot verde, que ganó el noruego Thor Hushovd.
Alberto Contador se impuso a las adversidades en la carretera -los hermanos Schleck- y las de los hoteles -Lance Armstrong-, en un triunfo que será recordado porque el pinteño venció en la cima de Verbier y contra el cronómetro en el valle de Annecy.
Desde un primer momento se notó, tal y como reconoció Armstrong que entre los dos ‘gallos’ existía “una tensión”, que provocó una escisión en la formación más fuerte jamás vista en un Tour. Así, seis -Contador, Kloeden, Armstrong, Leipheimer, Zubeldia o Popovych- de los nueve corredores del equipo podrían ser cabezas de cartel en otra escuadra.
La tercera etapa confirmó que el Astana no iba a trabajar para Contador. Armstrong se metió en un corte de 30 corredores y mandó a Zubeldia y Popovych tirar del grupo, pese a que no estaba el pinteño ni ninguno de los favoritos.
La tensión fue en aumento con el paso de los días. Contador reconocía que lo pasaba peor en el hotel que dando pedaladas.
Contador necesitaba probar sus credenciales de líder y en la primera llegada en alto explotó con pedaladas y no palabras. Atacó a falta de dos kilómetros y logró 20 segundos de ventaja sobre un grupo de favoritos, totalmente intimidado ante la presencia fuerte de Armstrong. “No era el plan previsto, pero si ataca no voy a saltarle”, dijo el americano, tras el único día en que hubo batalla en los Pirineos.
En Verbier por fin, ya se pusieron todas las cartas sobre la mesa. Atacó Contador como un ‘sputnik’ desde abajo del puerto y se fue en solitario. A partir de ahí, y a pesar de las trabas que le puso su equipo y Armstrong – “No trabajaré para él, pese a que sé que es muy bueno”, dijo el heptacampeón–. Contador no dejó el amarillo, a pesar de que en su equipo querían que Armstrong fuera el líder del Tour.