Cruel bofetada y el ‘play-off’ tiritando

06/04/2014 - 16:40 Rubén Martínez

El Escartín quedó en un turbador silencio. Los más de 5.000 aficionados desfilaron hacia la salida con cara de póker, a alguno hasta se le quitó el hambre. Mientras, los jugadores del Albacete celebraban con rabia su clasificación matemática para el play-off y el hecho de seguir siendo líderes una jornada más. Contrastaba esa imagen con el desánimo que cundía entre las filas alcarreñas. Y todas las miradas buscaban al mismo hombre: Prosi. Su delicada zurda asturiana tuvo la posibilidad de empatar un derbi precioso en el minuto 87. Pero falló el penalti y evidentemente, luego de eso, ya no estaba el horno para bollos. Se había perdido no solo el encuentro, tal vez el tren del play-off.

Acababa por lo menos la pesadilla, el tortuoso sendero de los últimos tiempos. Copa Federación, Lucena, La Hoya Lorca, Copa Federación, Cartagena, Copa Federación, Albacete, más Copa Federación... Muchos frentes, muchos partidos, mucho cansancio. Demasiado al fin y al cabo. Dos puntos de los últimos nueve en juego. Ese ha sido el balance del Deportivo Guadalajara ante los tres primeros de al tabla. Escasos dividendos para el cuadro de Salvachúa si tenemos en cuenta los merecimientos.
 
Pero en el fútbol no se vive del pudo ser y no fue, se vive de lo tangible, los resultados y en ese apartado, la superioridad del Albacete es incontestable. Lleva una segunda vuelta formidable y ya se ha quitado de encima a Cartagena, La Hoya o Guadalajara. Camina con paso firme hacia el ascenso. Y lo hace porque, artificios a un lado, es extraordinario en las dos áreas. Tiene a Ronaldo de delantero (Rubén Cruz) y a Casillas (Alberto Domínguez) de portero. El éxito está asegurado.
 
Espectacular inicio
Ni siquiera la espectacular salida en tromba del Guadalajara hizo temblar los cimientos del Alba. A los 13 segundos, Quique ya se había cocinado su primera oportunidad; dos minutos después, Javi López había adelantado a los morados; y en el seis, intervención salvadora del cancerbero Alberto. Se sacudieron los manchegos el sometimiento tras cumplir el primer cuarto de hora. Entonces empezaron a aparecer los Rubén Cruz, Borja y César Díaz.
 
Tras avisar seriamente un par de veces, llegó la igualada en una falta directa de Rubén Cruz que se coló por toda la escuadra. Ese tanto otorgó tranquilidad al cuadro de Luis César Sampedro a la hora de jugar el cuero pero las mejores aproximaciones seguían viniendo por parte del bando local. Normalmente, la gran mayoría partían de los centros de Rubén Arroyo desde el costado izquierdo pero ni Toledo, en un remate al primer palo, ni Quique en una chilena bellísima, vieron puerta.
 
 El derbi castellanomanchego estaba precioso. El Depor explotaba sus armas, con la catapulta y el balón aéreo por bandera. Prosi actuaba de pivote organizador y Tello, de perro de presa desde la mediapunta. La consecencia, robos de balón en zona adelantada que desembocaron por ejemplo en el 1-0 de Javi López. Los visitantes, pacientes y seguros de sí mismos, se encomendaban al tremendo peligro generado por Rubén Cruz y Borja en acciones aisladas. Antes del descanso, Indiano, con un disparo lejano y Akrong, con un gol fantasma en un córner, fueron improvisados invitados a la tarea de batir a los excelentes guardametas. No lo consiguieron.
 
Mazazo tras el descanso
A los dos minutos de la reanudación, el Albacete tuvo la suerte de cara y consumó la remontada. El verdugo fue Borja, que aprovechó la displicencia de la zaga morada para batir por bajo a Campos. Sin merecerlo, el Depor marchaba por detrás en el marcador viéndose obligado a adelantar la línea defensiva a la medular. Ello propició alguna contra peligrosa como la enviada al travesaño por César Díaz en los últimos diez minutos pero grosso modo, los morados se sintieron cómodos con defensa adelantada. Donde vinieron los problemas fue en la zona de finalización.
 
El Depor estaba molido físicamente y si a ello le sumamos el oficio del Alba en la función de dejar pasar el tiempo sin pena ni gloria, las opciones se reducían ostensiblemente. Todos buscaban a Quique porque nadie más era capaz de crear peligro. Salvo Rida, con sus caracoleos, que forzó el penalti en el epílogo. El macabro desenlance, el ya conocido. Comienza otra Liga, de cinco partidos y lo peor es que el Depor ya no depende de sí mismo para acceder al play-off . Tal vez la Copa Federación y las tres prórrogas hayan pasado factura al cuadro de Salvachúa en su verdadero objetivo liguero pero lo incuestionable es que los morados están defendiendo la camiseta morada con encomiable dignidad. Y si su ambición de ganar un título se lleva por delante el ascenso, será en todo caso por agradar a la afición. Hay que creer en ellos.