Édgar: historia viva del fútbol alcarreño

15/11/2010 - 00:00 Diego Fernández

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Hablar de Édgar es hablar de historia viva del fútbol guadalajareño. Ayer nos dejó una pieza clave del deporte en Guadalajara en los últimos años, un jugador con una larga carrera profesional que defendió primero al Sporting Cabanillas y al Marchamalo y que luego pasó al rival vecinal, el Azuqueca, donde se convirtió, además de en titular indiscutible, en su estandarte y en su capitán. Nada más y nada menos que 15 temporadas defendió el centrocampista los colores rojinegros desde su llegada al equipo en la década de los noventa. Hace dos campañas decidía retirarse para dejar paso a los jóvenes y por incompatibilidad entre su vida profesional y su vida personal, debido a su reciente paternidad.
El eterno capitán azudense destacó por su categoría futbolística y, sobre todo, humana
Como jugador se fue haciendo poco a poco un símbolo, convirtiéndose en una pieza importante, con peso futbolístico y anímico en la plantilla, y en una de las claves de un club que ha ido creciendo, lento pero seguro, en los últimos tiempos. En el césped destacaba por su buena colocación, su fantástico desplazamiento de balón y su durísimo golpeo, que le llevó incluso a marcar algún gol desde el centro del campo; fuera de él los que le conocen destacan su calidad humana, que a nosotros nos dejó ver en las entrevistas que le hicimos. La última de ellas hace aproximadamente un año, cuando ya era consciente de su grave enfermedad –que conoció poco después de dejar el fútbol– pero en la que transmitía optimismo, ánimo de seguir luchando e ilusión por la vida. Aquella entrevista, publicada en nuestro periódico el 30 de diciembre del año pasado, dejaba varias frases del futbolista que reflejaban su valiente manera de afrontar su enfermedad: “Hay que mirar hacia adelante y disfrutar cada día como si fuera el último”; “tienes que luchar, una vez que estás así hay que ponerle todo el ánimo del mundo. Ya que te ha tocado, te ha tocado”. En ella agradecía además el cariño que le había dado su entorno, tanto personal como profesional, desde que se supo que tenía cáncer: “La gente me ha ayudado mucho desde el principio. Ha sido impresionante, estoy muy agradecido”. Ahora, a buen seguro que no le faltarán amigos en su adiós. No sólo procedentes de Azuqueca y del Azuqueca, sino de todo el fútbol guadalajareño. Este año, en la última edición de la gala de los Populares de Nueva Alcarria, celebrada el 24 de marzo, se llevó el premio en la categoría de Deportes. Un galardón merecido no sólo por su contribución futbolística, sino por su calidad humana y por la capacidad de superación que demostró, tanto en el juego como en la vida. El deporte guadalajareño le echará de menos y nosotros nos sumamos al homenaje. Descansa en paz, Édgar.