El Barça pasea la Copa del Rey sin demasiadas celebraciones
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
FÚTBOL COPA DEL REY
A las 13.45 horas, una hora más tarde de lo previsto inicialmente, la expedición del FC Barcelona llegaba al aeropuerto del Prat. El vuelo se retrasó porque la niebla que había en el aeropuerto barcelonés restringió la actividad de los aviones.
Nada más llegar, los jugadores, técnicos y el presidente, Joan Laporta, posaron en el pie del avión con la copa de campeones. Fue solo un instante para que los medios gráficos pudieran tomar la instantánea y acto seguido todos se subieron al autocar que les esperaba. Aunque en un principio se creía que el autocar sería descapotable, al final fue uno de los normales que transportan habitualmente a los jugadores.
Rodeado de seguidores con sus motos, el autocar emprendió camino hacia el Camp Nou. Entró en Barcelona por la Gran Vía, subió por Entença, para seguir por Travessera de les Corts y desde ahí, entrada al Estadi por la puerta principal. Durante todo el recorrido, miles de aficionados saludaron a los jugadores, aunque los cristales tintados hicieron casi imposible que los pudieran ver. Además, a medida que el autocar avanzaba, aumentaban el número de motos que lo acompañaban.
En el Camp Nou, los jugadores se bajaron del autocar y se hicieron la fotografía con la Copa que, previamente, Carles Puyol había mostrado a todos los aficionados. En la foto no sale un Pep Guardiola que miraba a sus jugadores con una sonrisa en su rostro, mientras recibía la felicitación de empleados del club.
El portero Pinto fue uno de los más ovacionados cuando cogió la copa y se acercó a algunos aficionados presentes para que la pudieran tocar.
Y ahí se acabó todo. Los jugadores entraron en los vestuarios para, posteriormente, cada uno coger su vehículo y desplazarse a sus domicilios. Les esperaba una tarde de descanso. Más merecida que nunca, sin duda. Las celebraciones fueron escasas porque el barcelonismo aguarda al fin de semana, con la consecución de la Liga, y dentro 14 días, el asalto a la Copa de Europa.
Rodeado de seguidores con sus motos, el autocar emprendió camino hacia el Camp Nou. Entró en Barcelona por la Gran Vía, subió por Entença, para seguir por Travessera de les Corts y desde ahí, entrada al Estadi por la puerta principal. Durante todo el recorrido, miles de aficionados saludaron a los jugadores, aunque los cristales tintados hicieron casi imposible que los pudieran ver. Además, a medida que el autocar avanzaba, aumentaban el número de motos que lo acompañaban.
En el Camp Nou, los jugadores se bajaron del autocar y se hicieron la fotografía con la Copa que, previamente, Carles Puyol había mostrado a todos los aficionados. En la foto no sale un Pep Guardiola que miraba a sus jugadores con una sonrisa en su rostro, mientras recibía la felicitación de empleados del club.
El portero Pinto fue uno de los más ovacionados cuando cogió la copa y se acercó a algunos aficionados presentes para que la pudieran tocar.
Y ahí se acabó todo. Los jugadores entraron en los vestuarios para, posteriormente, cada uno coger su vehículo y desplazarse a sus domicilios. Les esperaba una tarde de descanso. Más merecida que nunca, sin duda. Las celebraciones fueron escasas porque el barcelonismo aguarda al fin de semana, con la consecución de la Liga, y dentro 14 días, el asalto a la Copa de Europa.