El BAZU afronta una temporada de cambios con la ambición de acercarse a los puestos altos

30/09/2026 - 14:01 Alberto Moreno Pérez

El Recucym BAZU Azuqueca abre este sábado en Alcalá una nueva temporada en Tercera FEB con un proyecto muy renovado. El conjunto azudense ha optado por cambiar buena parte de su plantilla respecto al curso anterior.

Así, afronta el inicio de la competición con la intención de competir por la zona alta, aunque sin marcarse objetivos concretos más allá de intentar estar lo más arriba posible.

El equipo dirigido por Luis Muñoz mantiene únicamente a dos jugadores de la pasada campaña, Jorge Barra y Manuel Mangue, dos de las piezas que aportarán continuidad a un grupo prácticamente nuevo. “Hemos cambiado bastante el grupo”, reconoce el técnico, que se muestra satisfecho con la plantilla confeccionada para afrontar el nuevo curso.

La remodelación ha llevado al BAZU a incorporar jugadores con perfiles diferentes y procedencias diversas. La apuesta se ha centrado especialmente en jugadores que residen en Madrid y su entorno, aunque también hay experiencia llegada desde fuera. Entre las incorporaciones aparecen Marcos Hermoso, Ángel Olmedo, Felipe García, Ezequiel Rozenfarb, Diego Val, Martín Smith, Braian Ojeda, Alejandro Martínez y Johandryt Mendoza que regresa al equipo después de haber jugado hasta la mitad del curso pasado.

La plantilla combina juventud y experiencia. Entre los jugadores más veteranos se encuentra Martín Smith, de 33 años, mientras que uno de los jóvenes del grupo es Felipe García, jugador formado en el baloncesto de Guadalajara y que la pasada temporada militó en Salesianos en categoría autonómica. “Hemos fichado un poco de todos”, explica Muñoz, que destaca precisamente esa variedad de perfiles dentro de la nueva plantilla.

Sin grandes promesas
El BAZU afronta el curso con los pies en el suelo. El objetivo marcado por el cuerpo técnico es continuar en la línea de temporadas anteriores e intentar terminar lo más arriba posible, pero sin establecer de partida una meta clasificatoria concreta. “Intentar quedar lo más arriba posible, pero sin altas expectativas o sin hacernos unas ilusiones, con los pies en el suelo”, resume Luis Muñoz. El entrenador reconoce, no obstante, que existe ilusión dentro del vestuario y que el equipo quiere acercarse a los puestos de arriba conforme avance la competición.

La pretemporada ha dejado sensaciones desiguales. El conjunto azudense comenzó ganando sus primeros amistosos, aunque posteriormente no pudo mantener esa dinámica en los siguientes compromisos, entre ellos el triangular disputado en el torneo de Castellamancha. Para Muñoz, esos resultados no alteran la valoración general del trabajo realizado. “La gente está motivada, hay ganas de empezar”, señala.

La principal preocupación en este momento pasa por que las lesiones respeten al equipo y permitan desarrollar con continuidad el nuevo proyecto.

Rebote, defensa y velocidad
En cuanto a la identidad de juego, Luis Muñoz mantiene buena parte de las ideas que han marcado su trayectoria en el banquillo azudense. El rebote aparece como una de las prioridades y, a partir de ahí, el objetivo será imprimir velocidad al juego.

“Controlar el rebote para mí es clave. Es una de las claves que te hace ganar partidos”, explica el entrenador. El propósito es aprovechar después esa capacidad para correr, aunque el equipo también deberá saber jugar en estático y mantener el orden cuando no pueda imprimir un ritmo elevado.

La nueva composición de la plantilla ofrece además diferentes alternativas ofensivas. Muñoz considera que el BAZU podrá combinar el juego interior con el lanzamiento exterior y que los nuevos fichajes permiten construir un equipo más versátil.

“Podemos hacer un poco de todo”, resume el técnico, que apunta al poste bajo y al tiro de tres como dos de las posibilidades que ofrece el nuevo grupo.

La Paz, un factor diferencial
Uno de los objetivos del equipo será mejorar sus resultados como visitante, un aspecto que el entrenador considera pendiente de temporadas anteriores. En casa, el BAZU volverá a contar con uno de sus principales aliados: el pabellón de La Paz.

Muñoz considera que el ambiente de la instalación azudense puede convertirse de nuevo en un factor importante. La proximidad de las gradas a la pista y el hecho de que sea el escenario habitual de los entrenamientos ayudan, a su juicio, a que el equipo se sienta más cómodo y pueda aumentar su rendimiento. “A ver si conseguimos este año quizá un fortín”, apunta el técnico.

La competición también planteará un importante desgaste por los desplazamientos. El grupo incluye cinco viajes a Canarias, un condicionante que obligará a gestionar bien tanto los esfuerzos como las recuperaciones. Muñoz reconoce que estos desplazamientos suponen un hándicap por las horas de viaje y los madrugones, aunque deja claro que no quiere utilizarlos como excusa. “Cero excusas y a competir”, afirma.

Estreno en Alcalá
El primer examen llegará este sábado (19.00 horas) en la pista del Baloncesto Alcalá, un rival que también ha introducido cambios importantes en su plantilla. Muñoz espera un equipo joven, con jugadores de calidad y talento, y advierte de que el hecho de jugar como local añade dificultad al estreno. El técnico azudense reconoce que todavía no ha podido ver demasiado al rival en competición, aunque sí conoce algunas de sus características. “No creo que vaya a ser un partido fácil y en su campo, menos”, señala.

El BAZU comienza así una temporada marcada por la renovación de su plantilla, pero con la intención de mantener la competitividad que ha caracterizado al equipo en los últimos años. Luis Muñoz prefiere no hablar de playoff ni de posiciones concretas y apuesta por esperar a que la competición coloque a cada equipo en su sitio.

“Estamos un poco ilusionados”, reconoce el entrenador, que admite que le gustaría que su equipo pudiera acercarse a los puestos de arriba. Eso sí, recuerda que la competición será exigente y que las plantillas de los rivales también presentan un nivel elevado.