El Depor venció al Burgos pese al árbitro
01/10/2010 - 09:45
Por: PEDRO S. GAITÁN. GUADALAJARA
Fútbol- Segunda División B
Otra victoria más y a pesar en lo que ocurra esta tarde con los rivales directos. El Depor se acostó anoche a un punto de la promoción de ascenso a Segunda. ¡Y sólo quedan tres jornadas! Seguimos soñando, pese a quien le pese porque, por lo visto en los últimos partidos, no sienta bien en el estamento arbitral que el modesto Depor esté arrebatando a los podersosos de la Liga, la posibilidad de alcanzar la categoría de plata del fútbol nacional.
Esa Segunda División a la que optaba el pasado año el Burgos, que jugó promoción de ascenso, y a la que seguía aspirando al comienzo de esta campaña, aunque los resultados le están abocando al pozo de la Tercera.
Ese todopoderoso y arrogante Burgos se complica la permanencia en la categoría después de caer ante un Deportivo muy motivado con la posibilidad, más real, de alcanzar la promoción de ascenso. Pese a quien le pese. Si fue malo el arbitraje que el Depor recibió en el Nuevo Las Gaunas, el de ayer fue horrible, tendencioso y para clamar contra los estamentos de la Federación. Amenazó que iba a por el Depor y lo cumplió a rajatabla, expulsando a Chano en los momentos decisivos y señalando faltas rigurosas, sin sentido, con una vara de medir para los morados, y otra para, los burgaleses.
Media hora prometedora
La eficacia goleadora inicial del Depor, que marcó el primer gol en el primer acercamiento que tuvo decantó un partido que comenzó muy bien. Lo que asombra es que Burgos también están que trinan con el colegiado por el penalti, a su entender riguroso, que señaló en el minuto 69 y que pudo suponer la puntilla para los visitantes.
Aún así, los de Carrillo fueron muy superiores al Burgos en la primera media hora. Los morados eran conscientes de que tenían que comenzar fuerte y marcar rápido para evitar lo sucedido en jornadas precedentes con rivales como el Logroñés C.F. o, como en este caso, el Burgos, que se están jugando la salvación, y que se conforman con no perder lejos de sus estadios para seguir vivos. Por eso, el Depor salió fuerte y a las primeras de cambio, gol, en la primera jugada de estrategia. Rubén Cuesta conectó un preciso envío al segundo palo en el que Piñas se anticipó para marcar el 1-0.
Al Burgos no le dio tiempo ni a colocarse en el campo porque el Depor estaba dominando la posesión, jugando a su ritmo, gustándose, abriendo el juego por las bandas y creando peligro en las jugadas a balón parado. El Burgos estaba a merced de los locales, que levantaron al público de sus asientos con jugadas trenzadas e individuales de Iván Moreno o Santi, de nuevo enormes por las bandas. La presión era buena y así, en un error defensivo del Burgos, Lambarri se dio la vuelta dentro del área y logró el 2-0 en el 31. Se presumía goleada.
Sufrimiento
Pero nada más lejos de la realidad. El Burgos reaccionó a tiempo y creó mucho peligro en jugadas de estrategia. Así, antes del descanso Nacho Garrido recortaba distancias tras un saque de esquina, en el minuto 36. Instantes antes, el Burgos ya había puesto a prueba a Sanmiguel, que tuvo que emplearse a fondo para mantener una imbatibilidad que finalmente ha durado casi cuatro partidos (340 minutos). El choque volvía a ser otro.
En la segunda parte, el Depor se echó atrás, intentando crear peligro a la contra. El Burgos tomó la iniciativa y así, del posible 2-2 en una rocambolesca jugada dentro del área del Depor, que los delanteros del Burgos no acertaron a culminar, se pasó a una contra que inició Santi con rapidez y que provocó el penalti por el agarrón a Lambarri. Corría el minuto 66. El Burgos protestó fuera de juego pero la decisión del árbitro era inamovible. Villa tardó mucho tiempo en lanzar la pena máxima. Los jugadores del Burgos trataron de despistar al lanzador y lo consiguieron. Villa falló, acertó Xabier y el los burgaleses salieron a la contra con rapidez. En la misma jugada y en el centro del campo, Chano se vio obligado a cortar el avance imparable hacia la portería de Sanmiguel. Expulsión de Chano, algo rigurosa, pero a los vestuarios.
El Burgos encerró al Depor en su área con numerosas jugadas a balón parado pero los morados supieron defenderse con uñas y dientes, a pesar del árbitro, y conservar los tres puntos para seguir aspirando a jugar las eliminatorias de ascenso a las que debería llegar el Burgos por presupuesto y por su campaña pasada. Pero en el mundo al revés, el debutante lucha por ascender en lugar de conservar la categoría y el poderoso, por no bajar a Tercera, pese a quien le pese.
Ese todopoderoso y arrogante Burgos se complica la permanencia en la categoría después de caer ante un Deportivo muy motivado con la posibilidad, más real, de alcanzar la promoción de ascenso. Pese a quien le pese. Si fue malo el arbitraje que el Depor recibió en el Nuevo Las Gaunas, el de ayer fue horrible, tendencioso y para clamar contra los estamentos de la Federación. Amenazó que iba a por el Depor y lo cumplió a rajatabla, expulsando a Chano en los momentos decisivos y señalando faltas rigurosas, sin sentido, con una vara de medir para los morados, y otra para, los burgaleses.
Media hora prometedora
La eficacia goleadora inicial del Depor, que marcó el primer gol en el primer acercamiento que tuvo decantó un partido que comenzó muy bien. Lo que asombra es que Burgos también están que trinan con el colegiado por el penalti, a su entender riguroso, que señaló en el minuto 69 y que pudo suponer la puntilla para los visitantes.
Aún así, los de Carrillo fueron muy superiores al Burgos en la primera media hora. Los morados eran conscientes de que tenían que comenzar fuerte y marcar rápido para evitar lo sucedido en jornadas precedentes con rivales como el Logroñés C.F. o, como en este caso, el Burgos, que se están jugando la salvación, y que se conforman con no perder lejos de sus estadios para seguir vivos. Por eso, el Depor salió fuerte y a las primeras de cambio, gol, en la primera jugada de estrategia. Rubén Cuesta conectó un preciso envío al segundo palo en el que Piñas se anticipó para marcar el 1-0.
Al Burgos no le dio tiempo ni a colocarse en el campo porque el Depor estaba dominando la posesión, jugando a su ritmo, gustándose, abriendo el juego por las bandas y creando peligro en las jugadas a balón parado. El Burgos estaba a merced de los locales, que levantaron al público de sus asientos con jugadas trenzadas e individuales de Iván Moreno o Santi, de nuevo enormes por las bandas. La presión era buena y así, en un error defensivo del Burgos, Lambarri se dio la vuelta dentro del área y logró el 2-0 en el 31. Se presumía goleada.
Sufrimiento
Pero nada más lejos de la realidad. El Burgos reaccionó a tiempo y creó mucho peligro en jugadas de estrategia. Así, antes del descanso Nacho Garrido recortaba distancias tras un saque de esquina, en el minuto 36. Instantes antes, el Burgos ya había puesto a prueba a Sanmiguel, que tuvo que emplearse a fondo para mantener una imbatibilidad que finalmente ha durado casi cuatro partidos (340 minutos). El choque volvía a ser otro.
En la segunda parte, el Depor se echó atrás, intentando crear peligro a la contra. El Burgos tomó la iniciativa y así, del posible 2-2 en una rocambolesca jugada dentro del área del Depor, que los delanteros del Burgos no acertaron a culminar, se pasó a una contra que inició Santi con rapidez y que provocó el penalti por el agarrón a Lambarri. Corría el minuto 66. El Burgos protestó fuera de juego pero la decisión del árbitro era inamovible. Villa tardó mucho tiempo en lanzar la pena máxima. Los jugadores del Burgos trataron de despistar al lanzador y lo consiguieron. Villa falló, acertó Xabier y el los burgaleses salieron a la contra con rapidez. En la misma jugada y en el centro del campo, Chano se vio obligado a cortar el avance imparable hacia la portería de Sanmiguel. Expulsión de Chano, algo rigurosa, pero a los vestuarios.
El Burgos encerró al Depor en su área con numerosas jugadas a balón parado pero los morados supieron defenderse con uñas y dientes, a pesar del árbitro, y conservar los tres puntos para seguir aspirando a jugar las eliminatorias de ascenso a las que debería llegar el Burgos por presupuesto y por su campaña pasada. Pero en el mundo al revés, el debutante lucha por ascender en lugar de conservar la categoría y el poderoso, por no bajar a Tercera, pese a quien le pese.