El Deportivo demuestra sus carencias

22/09/2013 - 18:42 A.G.H.

Zapatazo de Quique desde tres cuartos de campo. 1-0. 40 segundos después del pitido inicial. La presión morada daba sus frutos en la primera jugada en la que la Balompédica Linense se disponía a tocarla. El partido se le ponía de cara al Deportivo Guadalajara. Pero nada más lejos de la realidad. Apenas un minuto de ilusión y diez de shock del equipo visitante que condujeron al peor partido de lo que va de temporada para los hombres de Carlos Pérez Salvachúa. Solo se les podría exculpar, porque la Balona fue mucha Balona. Y es que, el tanto de pillo de Quique solo sirvió para agazapar al Depor en su campo a la espera de un contragolpe que matara el partido y que nunca llegó. Mientras, el conjunto gaditano crecía poco a poco. Sin prisa, pero sin pausa. Chema Mato y Alberto se hicieron con el dominio del centro del campo, mientras Hugo Díaz y Copi amenazaban el área morada. Precisamente fue el mediapunta el que marró la primera gran ocasión de los visitantes. Álvaro Campos ganó el uno contra uno y el rechace lo estrelló el propio Copi en el lateral de la red. Era el primer aviso de unas hordas linenses que no cejarían en su empeño hasta tener amarrados los tres puntos. El siguiente en poner el temor en la grada fue el compañero de fechorías de Copi, Hugo Díaz. Sin embargo, el punta parecía vivir aún en el letargo del primer zarpazo deportivista y no fue capaz de aprovechar un buen pase de Aitor Núñez, que parecía querer unirse a las filas enemigas. Finalmente, fue el capitán el que sofocó el fuego. Un minuto después, la respuesta de Prosi, desde lejos y sin peligro. Como dueño y señor del partido, la Balona llegó al descanso con la necesidad de más pegada arriba y sabiendo que, si el Depor continuaba igual, la victoria no se podía escapar. El guión previsto por los de Rafael Escobar en los vestuarios se cumpliría minutos después sobre el césped. Esta vez Copi y Hugo Díaz no iban a fallar. Pasividad versus verticalidad, la batalla estaba ganada. El 1-1 no tardó en llegar. Jugada larga, de toque del conjunto gaditano, que remató en el corazón del área Copi. Su testarazo se coló por la escuadra sin que Álvaro Campos pudiese hacer nada. El gol dolió, y mucho, pero no sirvió de acicate para los alcarreños. Siete minutos después Hugo Díaz daba por bueno el guión previsto. En esta ocasión, el delantero aprovechó el pase al hueco de Copi en una contra para batir al guardameta morado por bajo. Ya en la siguiente jugada, la Balona, por mediación de Guerra, pudo sentenciar el duelo, pero el capitán tuvo clemencia de Álvaro Campos y su remate, al centro y flojo, fue detenido sin problemas por el portero local. En apenas diez minutos, los gaditanos daban la vuelta a la contienda. Pero el resultado no fue lo único que cambió en ese tiempo, también la situación de la Zorra Alkarreña en el estadio. La peña morada decidió recuperar su tradicional posición al lado de la tribuna para seguir animando a los suyos y demostrar aún más su disconformidad con la directiva de la entidad deportivista. El Linense vencía por la mínima y, con eso, parecía servir. El Depor no reaccionaba, a pesar de que Quique buscaba con insistencia un hueco entre la muralla andaluza. En una de esas heroicas cruzadas fue capaz de conseguir un libre directo en la frontal del área. Era el minuto 89 y, por fin, el Depor quería ir a por su rival. La ocasión era propicia para hacer daño. Frente al balón Prosi, el especialista; a su lado, Javi López. El caballo de Troya estaba listo para la ejecución de la jugada maestra, pero Lolo no iba a creer el embuste. Prosi amagó y Javi López lanzó por encima de la barrera, directo a la escuadra linense. Un lanzamiento soberbio que se encontró con el vuelo de Lolo cuando el cuero entraba. Las esperanzas moradas se derrumbaron.