El Deportivo logra una victoria importantísima ante la Cultural Leonesa
01/10/2010 - 09:45
Por: JORGE SÁNCHEZ. GUADALAJARA
Fútbol- Segunda División B
Después de tres meses sin ganar en casa, el Deportivo Guadalajara se reencontró el sábado por la tarde con la victoria. El duelo se lo llevó el equipo morado gracias a su mayor acierto cara al gol. Rubén Cuesta, al alimón con Lambarri, marcaría el 1-0, en el minuto 39. Villa, con un gol en el minuto 69, lograba el segundo gol alcarreño, contestado tan solo dos minutos después por la Cultural La Leonesa. Al final 2-1.
Era una victoria más que necesaria. Mucho se jugaba el Deportivo Guadalajara en la tarde de ayer. Una derrota podría haber disparado las alarmas y dejaría a los alcarreños muy tocados moralmente, con tres tropiezos consecutivos. El empate serviría de bien poco porque los fantasmas no terminarían desapareciendo. Pero sin duda alguna, la victoria era lo que mejor le podía pasar a los de Rafael Carrillo porque ese triunfo le da tranquilidad para trabajar, tranquilidad que se ha visto alterada por las últimas críticas al técnico cordobés del Depor que, a buen seguro, se habrá visto liberado con estos tres puntos.
El primero en marcar
El duelo de la necesidad se lo llevaron los morados gracias a su mayor acierto de cara a gol, algo que les había costado muchos puntos en los últimos encuentros. Carrillo era consciente de la importancia de la victoria y alineó por primera vez en la temporada a Lambarri y Villa juntos. La dupla atacante funcionó a la hora de cumplir el objetivo, marcar. Pero, en cuanto a juego, se notó a Lambarri muy solo pegándose con la defensa rival y a Villa matándose a correr para recibir el balón y abrir a las bandas, el leit-motiv de Carrillo, que sí cumplió a rajatabla el Depor en los últimos cinco minutos. Previamente, los morados se aprovechaban de la pasividad leonesa para marcar el primer tanto de la tarde al alimón entre Cuesta y Lambarri. El cordobés disparaba con intención a la portería visitante, pero el balón rechazaba en Lambarri que, sin querer, despistaba a Bermúdez. 1-0 y el Depor se encontraba por primera vez cómodo en el terreno de juego. Llegó el descanso con los mejores minutos morados, después de una tediosa primera parte, donde el miedo de unos y otros atenazó las piernas de los futbolistas. El gol fue el mejor bálsamo para volver a creer.
La segunda parte tuvo poca historia. Los primeros compases fueron leoneses, dominio del balón, pero sin ideas ni profundidad. Sanmiguel era un espectador más, pero la reciente derrota en Valladolid con el partido controlado hizo que se viviese la tensión en cada acercamiento de la Cultural. En el minuto 61, un lanzamiento de falta directo de Mateo se fue envenenando a medida que se acercaba a la portería de Sanmiguel. El guardameta levantino no conseguía atajarlo y como pudo despejó el balón más peligroso que rondó el área morada. Ocho minutos más tarde, el Depor sentenciaba el encuentro gracias al tanto de Villa. El madrileño se aprovechó de otro rechace de Santi que, al intentar evitar la salida de Bermúdez, dejaba el balón muerto para que Villa a placer hiciese el segundo de la tarde. La afición estallaba de júbilo conocedora de lo caro que están los goles en el Deportivo.
Aprendiendo de los errores
La alegría iba a durar bien poco. Escasos minutos más tarde, Addison reducía diferencias con el primer y único tanto leonés. Tras la casi sentencia de Villa, la Cultural achuchó con más cabeza y así llegó el gol. La defensa alcarreña no supo sacar el balón de su área hasta en tres ocasiones y, después de varios rechaces, la bola le llegaba a Addison que, con un remate acrobático, casi en boca de gol, llevaba la intranquilidad a la grada. Pero de los errores se aprende y la experiencia de Valladolid le sirvió al Depor para amarrar los tres puntos del Escartín. Poco o nada se jugó después de ese tanto. La Cultural no tenía su día, la defensa morada estaba crecida, sobre todo Richi, que realizó un partido soberbio y fue un muro en la banda izquierda. En el centro del campo, Cuesta hizo lo que había que hacer: contemporizar y abrir el juego por bandas para rematar la faena. Arriba, Camacho, recambio de Lambarri, dio frescura y rapidez al ataque alcarreño. El resto fue cuestión de ganas. Las ganas de un equipo que consideraba vital esta victoria y lo dio todo sobre el terreno de juego.
El triunfo, siendo sinceros, no peligró en ningún momento, pero quien diga que vivió un partido tranquilo en el Pedro Escartín miente como un bellaco porque, a pesar de las nulas intervenciones ofensivas de la Cultural, el Depor no se vio ganador del partido hasta los últimos cinco minutos, y éstos fueron del descuento.
Abrazo final
Después de tanto tiempo sin saborear la victoria en casa, final feliz en el Pedro Escartín y ya tocaba. Tras noventa y cinco minutos tensos, el cordobés Rafael Carrillo descargaba sus nervios en un sentido abrazo con el delegado del equipo, Julio Gamo. No es para menos. Estos tres puntos pueden ser, quizá, los más importantes de la temporada.
El primero en marcar
El duelo de la necesidad se lo llevaron los morados gracias a su mayor acierto de cara a gol, algo que les había costado muchos puntos en los últimos encuentros. Carrillo era consciente de la importancia de la victoria y alineó por primera vez en la temporada a Lambarri y Villa juntos. La dupla atacante funcionó a la hora de cumplir el objetivo, marcar. Pero, en cuanto a juego, se notó a Lambarri muy solo pegándose con la defensa rival y a Villa matándose a correr para recibir el balón y abrir a las bandas, el leit-motiv de Carrillo, que sí cumplió a rajatabla el Depor en los últimos cinco minutos. Previamente, los morados se aprovechaban de la pasividad leonesa para marcar el primer tanto de la tarde al alimón entre Cuesta y Lambarri. El cordobés disparaba con intención a la portería visitante, pero el balón rechazaba en Lambarri que, sin querer, despistaba a Bermúdez. 1-0 y el Depor se encontraba por primera vez cómodo en el terreno de juego. Llegó el descanso con los mejores minutos morados, después de una tediosa primera parte, donde el miedo de unos y otros atenazó las piernas de los futbolistas. El gol fue el mejor bálsamo para volver a creer.
La segunda parte tuvo poca historia. Los primeros compases fueron leoneses, dominio del balón, pero sin ideas ni profundidad. Sanmiguel era un espectador más, pero la reciente derrota en Valladolid con el partido controlado hizo que se viviese la tensión en cada acercamiento de la Cultural. En el minuto 61, un lanzamiento de falta directo de Mateo se fue envenenando a medida que se acercaba a la portería de Sanmiguel. El guardameta levantino no conseguía atajarlo y como pudo despejó el balón más peligroso que rondó el área morada. Ocho minutos más tarde, el Depor sentenciaba el encuentro gracias al tanto de Villa. El madrileño se aprovechó de otro rechace de Santi que, al intentar evitar la salida de Bermúdez, dejaba el balón muerto para que Villa a placer hiciese el segundo de la tarde. La afición estallaba de júbilo conocedora de lo caro que están los goles en el Deportivo.
Aprendiendo de los errores
La alegría iba a durar bien poco. Escasos minutos más tarde, Addison reducía diferencias con el primer y único tanto leonés. Tras la casi sentencia de Villa, la Cultural achuchó con más cabeza y así llegó el gol. La defensa alcarreña no supo sacar el balón de su área hasta en tres ocasiones y, después de varios rechaces, la bola le llegaba a Addison que, con un remate acrobático, casi en boca de gol, llevaba la intranquilidad a la grada. Pero de los errores se aprende y la experiencia de Valladolid le sirvió al Depor para amarrar los tres puntos del Escartín. Poco o nada se jugó después de ese tanto. La Cultural no tenía su día, la defensa morada estaba crecida, sobre todo Richi, que realizó un partido soberbio y fue un muro en la banda izquierda. En el centro del campo, Cuesta hizo lo que había que hacer: contemporizar y abrir el juego por bandas para rematar la faena. Arriba, Camacho, recambio de Lambarri, dio frescura y rapidez al ataque alcarreño. El resto fue cuestión de ganas. Las ganas de un equipo que consideraba vital esta victoria y lo dio todo sobre el terreno de juego.
El triunfo, siendo sinceros, no peligró en ningún momento, pero quien diga que vivió un partido tranquilo en el Pedro Escartín miente como un bellaco porque, a pesar de las nulas intervenciones ofensivas de la Cultural, el Depor no se vio ganador del partido hasta los últimos cinco minutos, y éstos fueron del descuento.
Abrazo final
Después de tanto tiempo sin saborear la victoria en casa, final feliz en el Pedro Escartín y ya tocaba. Tras noventa y cinco minutos tensos, el cordobés Rafael Carrillo descargaba sus nervios en un sentido abrazo con el delegado del equipo, Julio Gamo. No es para menos. Estos tres puntos pueden ser, quizá, los más importantes de la temporada.