El Deportivo maniató al Castilla en un choque de trenes con sabor a ‘play-off’

03/04/2011 - 22:36 Rubén Martínez

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Foto: Rafa Martín
Ayer el Escartín se bañó en agua de rosas al presenciar el Deportivo Guadalajara-Real Madrid Castilla, un choque de trenes, una eclosión de dos supernovas en lo futbolístico y un adelanto de lo que la parroquia morada desea: el play-off de ascenso a Segunda División. Y es que morados y blancos plasmaron cada uno a su estilo los argumentos que les han llevado a alzarse como dos de los máximos aspirantes al ascenso a la categoría de plata del fútbol español. Los deportivistas, abanderados por su extraordinario rigor táctico y ‘La Fábrica’ exhibiendo todos sus excedentes de talento de centro del campo hacia arriba. Tal vez el compendio entre esa correosa retaguardia y ese bisoño pero descarado ataque conformarían el equipo perfecto de este grupo I de Segunda B aunque en cualquier caso ambos deberán luchar por separado por un objetivo común: el play-off primero y el ascenso después.
Los deportivistas arrancaron en modo ciclón. Se instalaron desde el primer minuto –y salvo excepciones casi hasta el último– en las inmediaciones del área defendida por Tomás Mejías e hicieron suyo el balón ante un atrincherado y atónito Real Madrid Castilla. Los morados, sabedores de sus armas, volcaban todo el juego por el costado izquierdo donde Ernesto colgaba balones a Aníbal y Juanjo con la ayuda de Javi Barral, que completó sin lugar a duda uno de sus mejores partidos con la camisola morada. No obstante el primer gran uy! cantado por la afición llegaría de las botas de Javi Soria. El todoterreno conquense lanzaría con vigor una falta directa desde la corona del área obligando al guardameta madrileño a lucirse con una espectacular palomita que evitó el primero de la tarde. No cesó en su empeño el Depor, que continuó sometiendo a su rival a una incesante y quebradiza presión. Los de José Alberto Toril intentaban sacar el esférico jugando desde atrás pero sentían en el cogote a Juanjo o Aníbal, encargados de lanzar la presión a Nico, que acudía en la ayuda, o a Iván Moreno y Ernesto, más voluntariosos que nunca en tareas de recuperación. El Castilla no encontraba las vías para avanzar pero se mantenía prudente auspiciado en la seguridad de sus centrales (Nacho y Juanan). Por delante, Toni Martínez, de ascendencia alcarreña, y Álex Fernández parecían desbordados pero se las apañaban para enviar balones a los incisivos puntas madridistas. Pero las oportunidades no llegaban para el cuadro blanco, que jugando en contra del viento encontraba demasiados obstáculos hasta llegar a Saizar. No así el Depor, que con suma facilidad rondaba el marco de Tomás Mejías, aunque de forma inocua.
 
Acoso constante
Pasado el ecuador del primer tiempo, el explosivo inicio de los morados sólo quedaba ya en el recuerdo pero el Castilla seguía demasiado incómodo ante el férreo e intenso cuadro guadalajareño. Antonio Moreno, sin embargo, dejó abierta una de las pocas fisuras pero Juan Carlos, que cabalgó en velocidad, no pudo aprovecharlo ante un inspirado Jorge, expeditivo al cruce. El acoso morado se reactivó en la recta final del primer acto con una oportunidad de oro de las botas de Iván Moreno, desbaratada en última instancia por Casado. Tras el descanso, el filial madridista continuaba desactivado y un centro-chut de Iván Moreno desde la banda derecha abrió los ojos al cuadro de Toril. Respondió enseguida el cuadro madrileño con un servicio envenenado de Juan Carlos al corazón del área despejado de puños por Saizar. El rechace cayó en las botas de Sarabia que, desde la frontal y de primeras, estrella el cuero en el travesaño.
 
Mayores espacios
La fisionomía del encuentro estaba cambiando. La segunda parte, al contrario que la primera estaba mucho más abierta, ambos tomaban riesgos y la presencia en ambas áreas era mucho mayor. David Fernández y Jorge se las veían negras para defender el indomable talento de Morata y con Sarabia bien tapado, brotó la clase de otra de las perlas de la cantera blanca: Juan Carlos. El extremo condujo el balón en un contragolpe raudo de los blancos y con una sangre fría bestial batió a Saizar con una sutil parábola que se coló por el palo izquierdo del marco alcarreño. Ello apaciguó los ánimos de los de casa de forma efímera ya que sólo diez minutos más tarde apareció Aníbal. El de Benidorm aprovechó la enésima asistencia de Ernesto para batir a Tomás Mejías con la testa devolviendo el equilibrio al marcador. No se descompuso el Castilla, tampoco se había deshilachado el Depor con el 0-1, y con 15 minutos por delante, los dos dispusieron de ocasiones para decantar el duelo. Aníbal tuvo la mejor de ellas tras recortar dentro del área a Juanan pero pecó de generosidad al intentar pasar a Juanjo cuando debía haber disparado. Hasta el pitido final, la intensidad y la exigencia fueron máximas en el plano físico y mental pero al final hubo armisticio. Los dos tuvieron que dar por bueno el empate y prefirieron jugarse el ‘play-off’ ante otro enemigo.
 

FICHA:

 

DEPORTIVO GUADALAJARA: Mikel Saizar, Antonio Moreno, Javi Barral, David Fernández, Jorge, Javi Soria, Nico (Oya, min. 66), Iván Moreno, Ernesto, Juanjo y Aníbal.

REAL MADRID CASTILLA: Tomás Mejías, Carvajal, Casado, Nacho, Juanan, Toni Martínez, Juanfran (Merchán, min. 68), Álex Fernández, Morata, Sarabia (Denis, min. 73) y Juan Carlos (Joselu, min. 83).

ÁRBITRO: Bikandi Garrido auxiliado en las bandas por Somocueto de la Torre y Palacio Frade (Colegio Vasco). Amonestó a Iván Moreno (minuto 42) y Antonio Moreno (minuto 84) en el Depor y a Juanan (minuto 16), Toni Martínez (minuto 71), y Carvajal (minuto 89). Fue expulsado por doble amarilla Carvajal, de los visitantes, en el 92.

GOLES: 0-1. Min. 62: Juan Carlos. 1-1. Min. 72: Aníbal.

iNCIDENCIAS: Pedro Escartín. 2.600 espectadores.