El español debuta con un torrente de tenis y pega una paliza al belga Rochus

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Andaba el buen hombre por la playa, vino una ola gigante y se lo llevó, como si nada, en un pis pas. Christophe Rochus es un tenista con pinta de oficinista de banca. Pequeñito (no se puede jugar al tenis con 1,70), poco brazo y camiseta con pinta de estar pintando la casa. Es el 75 del mundo y es peor jugador que su hermano Olivier, a pesar de que ahora esté por delante de él en el ranking. Además, ayer se encontró con un Nadal pletórico que no le dio opción ni siquiera a soñar con un posible triunfo.
Al belga Rochus ayer en Melbourne le salió una mole, un morlaco lleno de músculo y determinación. Federer, que acaba de decir que se hace mayor, comentaba estos días que ahora está más relajado que cuando era número uno porque antes tenía más tensión. A Rafa Nadal no se le notó. Por el contrario, salió, miró al rival y comenzó a apalizarle, sin piedad, como si no estuviera en la pista. En la grada se comentaba que el problema de Rochus es que no estaba colocado, que es que nunca se encontraba donde llegaba la pelota. Claro, porque la velocidad de bola era mortalmente diferente. A Rochus no le daba tiempo a llegar. Así de claro.
Además, Rafa jugó bien. Sacó muy duro (dio la sensación de lanzar la bola algo más alta) y tuvo un látigo en su derecha. Si el número uno se enfrenta al 75, y encima este juega bien, date por fiambre. Así que no hubo historia. El señor oficinista se lo tomó con cierta guasa y deportividad y encajó el 6-0, 6-2 y 6-2 correspondiente sin decir ni mu. Rafa declararía después: “Me encontré muy bien, a un alto nivel. Sólo tuve algunos fallos con el revés, pero estoy contento por el juego. Ojalá pudiese estar siempre así”. Ahora le toca el croata Roko Karanusic, 91 del mundo, En el resto de la jornada, luces y sombras para los españoles. Ganaron los de arriba y perdieron los de abajo. Pasaron Verdasco, Almagro y Granollers, y se quedaron Gimeno, Andújar y Montañés. En el partido más importante de la jornada Fernando González ganó al ídolo local, Lleyton Hewitt, en cinco duros e intensos sets de juego.

Las féminas
Sólo hubo una baja entre las chicas, la de Nuria Llagostera, que perdió ante la búlgara Sesil Karatantcheva en tres sets muy disputados. Sin embargo, pasaron las otras cuatro que jugaron, alguna de ellas, como Lourdes Domínguez, con un gran tenis que le permitió derrotar a la rusa Ekaterina Bychkova por un contundente 6-3 y 6-0. También Anabel Medina mostró un gran nivel al vencer a Isabella Holland por 6-1 y 7-5. Las que más sufrieron fueron María José Martínez, ante Tamarine Tanasugarn, y Carla Suárez, frente a la italiana Roberta Vinci, pero tampoco en exceso porque vencieron en dos sets, aunque algo más apuradas que sus compatriotas.