El Guadalajara corona la cima de la clasificación

08/03/2015 - 19:06 Rubén Martínez

 
Lo primero es lo primero. Si Aquino hubiera acertado con la última ocasión en el minuto 93 –fatídico para el Atlético de Madrid hasta el fin de los días tras la final de Champions de Lisboa– habría que haber cambiado la crónica de arriba a abajo. Estaríamos hablando de un reparto de puntos más o menos justo entre un Depor superior en el primer tiempo y un filial colchonero excelso en la segunda mitad, capaz de igualar un 2-0. Pero no cayó esa breva. A Aquino se le cerró la persiana, hasta seis jugadores rojiblancos cayeron al césped en señal de extenuación y el colegiado hizo sonar su silbato. Final.
El Guadalajara sumaba así los tres puntos coronando, por primera desde el 9 de noviembre, la cima de la clasificación. Líderes. Hubo que sufrir hasta el último segundo para derrotar al cuadro dirigido por Carlos Sánchez Aguiar, viejo amigo de la afición alcarreña por su etapa como jugador hace casi cuatro décadas. El caso es que los jóvenes jugadores rojiblancos se repusieron a un primer tiempo para el olvido y dieron mucha guerra en el segundo aunque este acabara siendo un engordar para morir.

El que está bien juega
Salvachúa ha impuesto la meritocracia en este equipo. El que está en forma juega. Ahora les ha tocado a Arroyo, Manzano, Lacruz o Toni Lechuga; antes fueron Javi Pérez, Rida, Moyano o Kevin Ulbrich. Todos tuvieron, tienen y tendrán su oportunidad. El técnico optó por dar continuidad a Manzano por la izquierda desplazando a Molinero a la posición de 10, su dorsal y su calificación en la mayoría de encuentros. Allí tiene mayor presencia ofensiva si cabe. De hecho, deshizo el marcador poniendo punto final al dominio esteril de los primeros veinte minutos. Fue en una jugada ensayada botada por Javi López y remachada de volea por el extremo madrileño, el heredero de Ernesto. Recuerdan a dónde llevó al Depor ‘La Gallina de los Huevos de Oro’. Pues parecido destino aguarda al bueno de Abel.
Un disparo de Benjamín desde su casa y un remate escorado de Aquino desprovisto de fe fueron las primeras y escuetas aproximaciones de los colchoneros una vez rebasada la primera media hora de juego. A esas alturas, el Depor ya ejercía como líder gracias a los tropiezos momentáneos de Bilbao Athletic, Castilla y Huesca.
No se podría hacer el resumen del primer tiempo sin incluir en él el 2-0 a los 40 segundos de la reanudación. Fue una mano tonta y un penalti como un castillo materializado por Rubén Arroyo. Instantes después pudo llegar la sentencia pero Toledo se topó con la madera. Hasta entonces se podía decir que el partido era jugado entre talentosos bisoños que se preparan para jugar en Primera dentro de cuatro o cinco años contra ávidos hombres que ven la oportunidad de hacerlo en Segunda en apenas unos meses.

Qué vueltas da la vida
De ese tocado y hundido que habría supuesto el hipotético 3-0 de Toledo se pasó al 2-1 de Samuel. Ojo con este chaval que llegará lejos. El canterano rojiblanco ya había avisado antes con varios eslalons de auténtico fuera de serie hasta que consiguió el gol con un soberbio derechazo pegado al poste. Se instaló cierta incertidumbre en las filas deportivistas. Toni Lechuga por poco protagoniza la cantada del año comiéndose un bote en un desplazamiento largo pero Aquino tampoco estuvo fino en la definición. El meta se resarció poco después con una buena intervención y el asedio madrileño continuó con un remate flojo de Pierre en un saque de esquina.
Eran los mejores minutos del cuadro visitante. Por ello Salvachúa quiso parar la escabechina sacando a Moyano para defender y a Javi Pérez para aguantar más la pelota en el centro porque el Atleti tenía más peligro que una piraña en un vidé. El Depor perdió la posesión y el control pero no la compostura, supo pasar a modo supervivencia en la recta final y eso es tan licito como necesario para acabar la Liga justo donde está ahora, en lo más alto.