El Lucena penalizó el agotamiento del Guadalajara

09/03/2014 - 19:26 Rubén Martínez

La terrible exigencia vivida por el Deportivo en los últimos dos meses con partidos miércoles-domingo prácticamente todas las semanas explotaría tarde o temprano. Hasta ahora no se habían notado en exceso los daños colaterales de avanzar en la Copa Federación –recordemos con tres prórrogas incluidas– pero ante el Lucena saltaron los plomos. Como bien dijo Salvachúa, el encuentro no pasará a la historia por el buen juego de ninguno de los dos equipos. En ese panorama el primero en sacar tajada fue el conjunto alcarreño. Se adelantó en el primer tiempo con un gol que puso la guinda a una extraordinaria triangulación finalizada por Joan Grasa. Sin grandes alardes, el conjunto morado mantuvo esa escueta ventaja hasta que le alcanzó la gasolina.

Después llegaron las consecuencias de clasificarse para la final de la Copa Federación en la prórroga el pasado miércoles. Fueron haciendo acto de presencia el agotamiento y los calambres. Con los locales cada vez más diezmados físicamente, los cordobeses fueron ganando metros hasta que materializaron el empate en una acción a balón parado a falta de tres minutos para el final. Acabó tieso el Deportivo, pidiendo la hora y a punto de perder un partido que tuvo ganado hasta el 87.
 
La vuelta de Rafa Carrillo
Falete volvía a Guadalajara como director de orquesta del Lucena, un bloque compacto que transita en la séptima posición y supone una seria amenaza para los equipos que actualmente ocupan plaza de play-off. El ex técnico deportivista fue valiente poniendo en liza un once agresivo (4-3-3) con tres delanteros al más puro estilo Real Madrid. Javi Gómez como 9 de referencia y Gato e Ismael de velocistas tirados a ambas bandas. La intensa presión de los tres arietes ensuciaba sobremanera la salida de balón del Depor. Tanto es así que una y otra vez, la única solución era el golpeo largo desde los dos centrales. El triángulo invertido de Tello-Zazo-Prosi apenas entraba en juego y estaba hipervigilado. De esta guisa, las posesiones locales eran estériles anta la falta de creatividad y el equipo se mostraba demasiado plano en su juego. Y encima con el depredador Quique en el banquillo...
 
El Lucena se conformó con un primer cuarto de hora potable y después se durmió en los laureles. En ese tiempo tuvo el 0-1 en botas de Fran pero su disparo desde el punto de penalti se estrelló en el muñeco. Pasado el ecuador del primer tiempo, se asociaron por primera vez los hombres talentosos del Guadalajara llegando el primer tanto de la tarde. Dos paredes consecutivas de Tello con Rubén Arroyo por el costado izquierdo sirvieron para descontar a dos defensas rojinegros. Después el balón le llegó a Toledo, que desde el balcón del área filtró el pase a Joan Grasa y éste, sutilmente, instaló el balón en las mallas batiendo por alto a José Ramón. Con 1-0 en el luminoso se dio carpetazo a una primera parte más bien insulsa.
 
Tras el paso por los vestuarios, los hombres de Falete aumentaron sus prestaciones. Imprimieron mayor intensidad, mayor derroche en los balones divididos. Aún así, tampoco hacían sufrir al conjunto deportivista. Eso fue lo perjudicial, que los morados se acomodaron en su apatía y unido al cansancio fueron perdiendo metros poco a poco. Quique ya estaba sobre el césped pero apenas le llegaban balones dignos para poder matar el partido. Con el objetivo de remozar al equipo también entró el canterano Javi Pérez y aunque mostró descaro ello no se tradujo en réditos para el colectivo.
 
La sensación era que el Depor ganaba por pura madurez, que había llegado a su punto óptimo y pese al agotamiento mantenía a raya a su adversario. Sin embargo en una de las esporádicas jugadas de estrategia del Lucena, ya en el minuto 87 llegó la igualada. Centro de Lanza y ‘cabezazo’ inapelable de Álex Quillo al fondo de la red. Ese croché llevó al Depor a la lona porque en los minutos posteriores acabó pidiendo la hora y dando gracias por no encajar el 1-2 en un disparo fallido de Gato en el alargue. Al final, un punto muy meritorio y décima jornada sin perder para un pluriempleado Depor.