El Madrid se aferra al Bernabéu para ganar a un Getafe crecido

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

FÚTBOL PRIMERA DIVISIÓN
El Real Madrid afronta hoy (21.00 horas/Plus) la vigesimoquinta jornada de Liga con la obligación de no fallar, para evitar que el Barcelona le siga recortando distancias, en el derbi ante un Getafe crecido tras su actuación europea.
Dos derrotas ligueras consecutivas a domicilio (Almería y Betis), que se elevan a tres si se añade el 2-1 encajado ante el AS Roma en la ida de los octavos de la Liga de Campeones, han generado intranquilidad en la parroquia blanca, que mañana no se conformará con nada que no sean tres puntos.
Con tres derrotas en los últimos cuatro partidos, sólo con el respiro de la sorprendente goleada ante el Valladolid, el Madrid ha hipotecado sus aspiraciones europeas, aunque nadie piensa en nada que no sea la remontada, y ha resucitado al Barcelona, que vuelve a pensar con realismo en el título.
La ventaja, que se ha reducido a cinco puntos, podría quedarse en dos antes del derbi si se produce la esperada victoria de los azulgrana ante el colista Levante en el Camp Nou, por lo que los blancos saltarán al césped incluso más presionados.
El hecho de que el partido sea en el Bernabéu, donde el Real Madrid, no pierde desde hace más de un año, y no ha dejado escapar ningún punto esta campaña, aclara el panorama del equipo blanco, que, de nuevo afrontará a la cita con un gran número de bajas.
Así, Sneijder, Metzelder y Marcelo (sancionado) siguen ‘en el dique seco’, lo mismo que Pepe, Robinho y Saviola que, aún restablecido de su doble esguince en la rodilla y el tobillo izquierdo ha preferido no arriesgar.
Durante la semana, Diarra ha estado algo renqueante de una sobrecarga muscular sufrida en Roma, y podría quedarse en el banquillo en beneficio de Baptista, aunque Guti también arrastraba una cervicalgia aguda y Ramos un golpe en el empeine izquierdo. Pese a ello, los tres entraron finalmente en la lista.
Por su parte, el Getafe afronta el partido con la moral alta tras golear al AEK de Atenas (3-0) y convertirse en el único equipo español en los octavos de final de la Copa de la UEFA.