El Rayet paga muy caro su falta de kilos y centímetros

29/12/2010 - 23:42 Diego Fernández

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Foto: José Luís Algara
El Rayet Guadalajara dio la cara ante el Illescas en el derbi, pero acusó el que se sabía era uno de sus puntos débiles: la falta de kilos y de centímetros en la pintura, disminuida aún más tras la marcha de Lawal. La fuerza física y la altura de hombres como Biyombo, Kohout o Chubrevich –los visitantes capturarían 49 rebotes al final del partido, por 25 de los de casa– acabaron por decantar la balanza del lado del colista, que comandado por sus ‘pesos pesados’ y por tres buenos exteriores, Machuca, Muñoz y Héctor García, se llevó la victoria del Multiusos.
Los de Peinado ofrecieron resistencia, pero su inferioridad en la zona resultó decisiva
Los morados, sin embargo, tuvieron opciones hasta el final. Roberto Núñez –buen partido del madrileño, que ha ‘vuelto’–, Smith, Arjonilla, Sergio Fernández y Lázaro asumieron la responsabilidad, y lo hicieron con acierto, pero ayer estuvieron demasiado solos pues el resto de sus compañeros no tuvieron su mejor día.
El primer cuarto empezó bien para los de casa, que corrían y finalizaban los contrataques con acierto y que en estático movían bien el balón para encontrar tiros cómodos que casi siempre acababan dentro. En el rival muy poco... a excepción de Machuca, que gracias a su acierto exterior –a veces, eso sí, lanzaba sin oposición– mantenía a los suyos a escasa distancia. Los de casa, además, tenían a los interiores toledanos a raya. Con ventaja morada se cerraba el primer cuarto: 25-20.
El inicio del segundo resultó fatal, y acabaría siendo decisivo en el desarrollo del encuentro. Los alcarreños salieron descentrados, erráticos en ataque y flojos en defensa, y su rival lo aprovechó para hacer una auténtica ‘sangría’ en la zona, anotando un parcial de 0-12 que ponía el partido cuesta arriba. Peinado pidió un tiempo muerto y salió con un quinteto de ‘bajitos’, que acabó dando resultado pues propició una reacción. El partido llegaba vivo (37-41) al descanso.
Tras él, Arjonilla y Núñez –a golpe de triple– tiraron del carro, pero la debilidad interior del Rayet se hacía palpable. Biyombo, que había estado desaparecido en la primera mitad, se agigantó y realizó un destrozo en la zona, aprovechando su superioridad física. Aún así, había opciones de victoria: 59-61.
Todo se decidiría en los últimos diez minutos. El rival siguió imponiéndose en la pintura, aprovechándose de la falta de centímetros de Raúl Lázaro –el pobre tuvo que jugar de ‘4’ durante casi todo el partido– o de la debilidad de Van Schaik. El Illescas se hizo con una importante renta, aumentada tras un error arbitral (72-80). El Rayet intentó remar contracorriente y estuvo cerca... pero no alcanzó la meta.