El Rayet se queda de nuevo a las puertas
01/10/2010 - 09:45
Baloncesto- Fase de ascenso a LEB Plata
Los morados realizaron un flojo partido y perdieron con justicia frente al Unibasket Jerez, escapándoseles el ascenso por tercer año consecutivo.
Tras una gran temporada, el Rayet Guadalajara se acabó despidiendo de su sueño de ascenso y del de todos sus seguidores en el último cuarto del último partido. Los morados no mostraron en la gran final ante el CB Canasta Unibasket Jerez el juego colectivo sólido que habían demostrado durante casi toda la campaña y que les había llevado a la cita de Cáceres. Los alcarreños, que no cuajaron un buen encuentro, acusaron la presión en los minutos finales y su desacierto en el tiro, especialmente en el libre, acabó decantando la balanza de un parejo choque a favor del cuadro andaluz, que tuvo más serenidad que los de Prado en los momentos decisivos. Corazón no les faltó, ni muchísimo menos, pero su fe no fue suficiente: les faltó temple y juego.


De cualquier manera, no debemos pecar de ser maniqueístas. Decíamos en la previa que la temporada de los alcarreños se merecía un notable de cualquier modo, y debemos hacer justicia a la fe, la solidez, la solidaridad como equipo y la competitividad que han sido las señas de identidad del Rayet Guadalajara en una buena campaña con el final más amargo. No se les puede reprochar más a los jugadores ni a su entrenador. Todos ellos han cometido errores, es cierto, pero más numerosos han sido los aciertos.
El partido, sin embargo, comenzó de la mejor manera para los intereses de los guadalajareños, que con un baloncesto fluido en ataque y con una fantástica defensa aprovecharon los primeros minutos para coger una ligera ventaja en el marcador. A ello ayudó el escaso acierto de los jerezanos, que se quedaron en un pobre registro de 12 puntos a la conclusión del primer cuarto.
Parcial nefasto
El segundo parcial, sin embargo, acabó resultando nefasto para los intereses alcarreños. Los andaluces nivelaban pronto el marcador para luego acabar poniéndose por delante. La zona morada comenzaba a conceder excesivas facilidades a los interiores del Jerez, que no las desaprovechaban. Maglisceau hacía valer sus centímetros y Ontario Lett sus kilos y su calidad. Por fortuna para los de Guadalajara este último era descalificado por una agresión a Iñigo que el base, pícaro, exageró para condenar al pívot.
El juego era espeso, bronco, trabado. Especialmente para el Rayet, que no era capaz de anotar en jugada ni de superar la fuerte defensa rival. De cualquier manera, pese al bajón de los guadalajareños estos consiguieron llegar vivos al descanso: 27-32. Quedaba partido.
Tras la reanudación, el Rayet salió enchufado, tan metido en el choque como al inicio, comandado por un Dos Santos que ayer tuvo el brillo que le faltó a la mayoría de sus compañeros. Los nuestros seguían plantando cara, pese a la merma que supuso la cuarta falta personal de Manu Ruiz y de Robert Johnson. Los árbitros, pese a que no fueron decisivos, tuvieron eso sí la capacidad de convertir en falta casi cualquier acción defensiva de los alcarreños. Las 35 personales cosechadas por los morados a la finalización del encuentro así lo probaron, pese a que el equipo cayera por méritos propios.
Cabral, dentro de la zona, y Víctor Pérez, por fuera, hacían mucho daño a los de Prado, que sin embargo sobrevivían en el encuentro merced a la aportación de Álex Franco,no muy acertado en el tiro pero voluntarioso y omnipresente en defensa reboteando, robando balones, intimidando y taponando. El encuentro se mantenía en el alambre, y las opciones intactas: 45-46 al final del tercer cuarto. El cielo y el infierno quedaban a la misma distancia, diez minutos.
Sin embargo, la moneda acabaría saliendo cruz. Los jugadores morados no supieron jugar el último parcial, plagado de fallos y convertido en un intercambio de errores y de faltas que llevaron cada dos por tres a los jugadores a la línea de 4,70.
Y ahí estuvo la clave del partido. A los andaluces no les tembló el pulso y a los alcarreños sí. Mientras unos, con una sangre fría impresionante (espectacular Mascaró), no perdonaban, los otros, presionados por la situación, marraban tiro tras tiro. La poca claridad en el ataque morado y su desacierto en los tiros exteriores valiente aunque desacertado Roberto Núñez hicieron el resto.
El Jerez se haría con una pequeña ventaja que ya no desperdiciaría, pese a que el Rayet, valiente, lo intentaría hasta la extenuación. Así cayó un equipo que se despidió de nuevo del ascenso en el último instante. Nadó y nadó hasta que no tuvo fuerzas, pero se ahogó en la orilla. Habrá que esperar otro año más para que llegue a tierra.
El partido, sin embargo, comenzó de la mejor manera para los intereses de los guadalajareños, que con un baloncesto fluido en ataque y con una fantástica defensa aprovecharon los primeros minutos para coger una ligera ventaja en el marcador. A ello ayudó el escaso acierto de los jerezanos, que se quedaron en un pobre registro de 12 puntos a la conclusión del primer cuarto.
Parcial nefasto
El segundo parcial, sin embargo, acabó resultando nefasto para los intereses alcarreños. Los andaluces nivelaban pronto el marcador para luego acabar poniéndose por delante. La zona morada comenzaba a conceder excesivas facilidades a los interiores del Jerez, que no las desaprovechaban. Maglisceau hacía valer sus centímetros y Ontario Lett sus kilos y su calidad. Por fortuna para los de Guadalajara este último era descalificado por una agresión a Iñigo que el base, pícaro, exageró para condenar al pívot.
El juego era espeso, bronco, trabado. Especialmente para el Rayet, que no era capaz de anotar en jugada ni de superar la fuerte defensa rival. De cualquier manera, pese al bajón de los guadalajareños estos consiguieron llegar vivos al descanso: 27-32. Quedaba partido.
Tras la reanudación, el Rayet salió enchufado, tan metido en el choque como al inicio, comandado por un Dos Santos que ayer tuvo el brillo que le faltó a la mayoría de sus compañeros. Los nuestros seguían plantando cara, pese a la merma que supuso la cuarta falta personal de Manu Ruiz y de Robert Johnson. Los árbitros, pese a que no fueron decisivos, tuvieron eso sí la capacidad de convertir en falta casi cualquier acción defensiva de los alcarreños. Las 35 personales cosechadas por los morados a la finalización del encuentro así lo probaron, pese a que el equipo cayera por méritos propios.
Cabral, dentro de la zona, y Víctor Pérez, por fuera, hacían mucho daño a los de Prado, que sin embargo sobrevivían en el encuentro merced a la aportación de Álex Franco,no muy acertado en el tiro pero voluntarioso y omnipresente en defensa reboteando, robando balones, intimidando y taponando. El encuentro se mantenía en el alambre, y las opciones intactas: 45-46 al final del tercer cuarto. El cielo y el infierno quedaban a la misma distancia, diez minutos.
Sin embargo, la moneda acabaría saliendo cruz. Los jugadores morados no supieron jugar el último parcial, plagado de fallos y convertido en un intercambio de errores y de faltas que llevaron cada dos por tres a los jugadores a la línea de 4,70.
Y ahí estuvo la clave del partido. A los andaluces no les tembló el pulso y a los alcarreños sí. Mientras unos, con una sangre fría impresionante (espectacular Mascaró), no perdonaban, los otros, presionados por la situación, marraban tiro tras tiro. La poca claridad en el ataque morado y su desacierto en los tiros exteriores valiente aunque desacertado Roberto Núñez hicieron el resto.
El Jerez se haría con una pequeña ventaja que ya no desperdiciaría, pese a que el Rayet, valiente, lo intentaría hasta la extenuación. Así cayó un equipo que se despidió de nuevo del ascenso en el último instante. Nadó y nadó hasta que no tuvo fuerzas, pero se ahogó en la orilla. Habrá que esperar otro año más para que llegue a tierra.