El San Miguel se ilusiona con el nuevo Azuqueca
23/08/2015 - 19:56
Los rojinegros tan solo necesitaron ocho minutos para perforar por primera vez la portería del Mora. Con un inicio fulgurante a un ritmo altísimo, el cuadro de casa ahogo al equipo dirigido por Kiko Vílchez. Presión alta, ritmo elevado y una solidaridad encomiable en las coberturas y las marcas van a ser las señas de identidad de este equipo. Quedaron patentes desde el primer segundo. Como también quedó patente el talento de Guillermo, un zurdo extraordinario que hizo lo que quiso por el carril del 11. Ya había dejado varios destellos de calidad con varios eslalons antes de abrir la lata con el 1-0. Agarró el cuero, encaró a su par, se deshizo de él con una bicicleta y cruzó el balón ante el meta Buyo.
Jugada tonta
Sin embargo, la alegría duró poco puesto que pasado el primer cuarto de hora, un barullo en una jugada aislada y confusa, Zurro ponía el empate. Reaccionó francamente bien el conjunto azudense achuchando sin dilación a su rival y prácticamente a la jugada siguiente, de nuevo, Gonzalo hacía de la suyas. Caracoleó dentro del área y Alberto Cid se vio obligado a derribarle: penalti claro. Esaú no falló desde los once metros devolviendo la ventaja a los locales.
Para entonces, la grada ya se mostraba fascinada con sus jugadores y con su entrenador, que no para quieto ni un instante. No deja de corregir la posición de sus jugadores, dar órdenes y pegar voces. Eso lógicamente contagia al equipo. Mención especial para Gonzalo, que igual te trabaja en punta o llega a rematar como ayuda en la elaboración del juego o en la recuperación. Desde luego su trabajo no pasa desapercibido y será una pieza importantísima esta temporada. Con Daniel Ro controlando a sus anchas la zona media y Javi Alonso sin apenas intervenciones casi aburrido el Azuqueca continuaba apretando al Mora hasta que un acto de fe de Esaú desembocó en el 3-1 en las postrimerías del primer acto. El ariete peleó un balón a priori perdido, robó la cartera a los dos centrales y habilitó a Pablo Rojo, cuya calidad en el disparo, hizo el resto. Disparo raso cruzado y a encarar los vestuarios con una sonrisa de oreja a oreja.
Trámite
El primer tiempo del Azuqueca había sido absolutamente apabullante pero en el segundo tiempo ya no hubo tal superioridad. El Mora, evidentemente, se lanzó hacia arriba aunque sin apenas argumentos sinceramente. Pero lo cierto es que los rojinegros ya no controlaban el juego como en la primera mitad. Joselu se desgañitó pidiendo más control y más cabeza, más balones a Roberto Izquierdo vaya. No es un defecto del equipo simplemente forma parte del acoplamiento y la madurez. Porque pese a conceder más protagonismo a su rival, el Azuqueca tampoco recibió demasiadas ocasiones, solamente un par de jugadas de estrategia en las que hubo cierta incertidumbre y poco más. Total, tres puntos y la sensación de que hay mimbres para realizar un buen año.