El via crucis del CB Rayet acabó en salvación
20/04/2011 - 17:22
Utilizando un término propio de estas fechas, se puede decir que el CB Rayet Guadalajara ha vivido en esta temporada que acaba de cerrarse un via crucis... que por fortuna acabó en un final feliz, con la salvación del equipo en la última jornada del campeonato. Se cubrió el objetivo, pero no sin mucho sufrimiento. Los alcarreños militaron durante toda la campaña en los puestos de abajo y debieron esperar al encuentro final para alcanzar su meta. La gran capacidad de lucha del equipo morado contra los elementos adversos ha posibilitado la consecución del objetivo, pero hubo que remar mucho. Cuando parecía que el conjunto comenzaba a remontar el vuelo siempre había algo que hundía de nuevo a los nuestros, como en el mito griego de Sísifo, el hombre al que los dioses condenaron a hacer rodar una y otra vez una piedra hasta la cima de una montaña para que, justo antes de llegar a lo más alto, ésta volviera a caer: salida de jugadores importantes, problemas económicos... Por fortuna, al menos a la plantilla le respetaron las lesiones en términos generales.
Fue crucial, a mitad de curso, la salida del pívot Shane Lawal, que sirvió para salir de la complicada situación económica pero sin la cual seguramente no se habría sufrido tanto en el plano deportivo. Se marchó un referente de la liga, un jugador importante en anotación y más aún en rebote e intimidación, acuciándose la escasez de centímetros y kilos del conjunto. Fall y Arigbon han cumplido, pero su rol ha sido el de jugadores de equipo más que el de referentes.
Veteranos como Sergio Fernández gran temporada la suya o el base Carlos Arjonilla, que ha dado un paso adelante en este curso, han respondido bien, así como una buena adquisición como la del completo alero Raúl Lázaro. Pero más importante todavía ha sido la incorporación de Smith, que fue cogiendo peso con el paso de las jornadas para convertirse en el líder indiscutible del equipo.
El Rayet fue competitivo en la mayoría de los partidos, un mérito innegable y más al lograrlo incluso ante candidatos al ascenso, pero echó en falta una mejor gestión del juego en los instantes finales de muchos encuentros. En la mayoría de los duelos a cara o cruz los nuestros cayeron. De los diez partidos que jugaron que se resolvieron por cinco o menos puntos de diferencia los de Peinado sólo se impusieron en dos, cediendo por lo tanto en ocho. Por suerte el equipo estuvo seguro en un momento crítico, en Illescas, y obtuvo el premio a su trabajo y su fe.