Ernesto es ‘la gallina de los huevos de oro’ y lleva al Depor a la segunda plaza

10/09/2011 - 20:53 Rubén Martínez

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Foto: Rafa Martín
Siete de nueve. Tras empatar en la primera jornada con Las Palmas y vencer la semana pasada en Xerez, el Depor se doctoró definitivamente en la Liga Adelante con un sustancioso triunfo ante el Huesca –rival directo–, que deja gran sabor de boca por el fondo y por la forma. Sufriendo sabe mejor. Por partes, el esfuerzo copero pasó factura al conjunto de Carlos Terrazas, cierto. Ello hizo mella en el segundo tiempo, y entonces surgieron algunas virtudes: paciencia, temple, aguante, capacidad de sufrimiento. Pero antes, en la primera mitad habían florecido otras más llamativas, el toque, la sobriedad, el desborde y el gol. En cualquier caso, dos versiones diferentes del Depor. Lo verdaderamente reseñable es que en ambos casos se trata de un conjunto ganador, que se adapta a las circunstancias, que minimiza sus defectos y que mantiene el ADN Terrazas.
ara un equipo poco acostumbrado a las semanas domingo-miércoles-domingo, el choque ante el Huesca suponía una prueba de fuego, comprobar in situ, en el Pedro Escartín, el potencial alcarreño después del esfuerzo (prórroga incluido) en Almería. No defraudó. Ernesto, como no podía ser de otra forma, asumió el mando con total normalidad y desde antes de colocarse las medias, ya estaba surtiendo de balones a Aníbal, Arriaga o quién pasara por allí... Por el bando oscense, Helguera probaba fortuna en un córner contestando a la primera tentativa de Iván Moreno. Sin embargo volvió a suceder lo que se está convirtiendo ya en un fenómeno predecible: la conexión Ernesto-Aníbal.
 
Aníbal abre la lata
Tras sobrepasar el primer cuarto de hora, los morados aún no habían cesado su primer hornada de bombardeos y así llegó el 1-0. Ernesto aprovechaba una falta lateral desde el costado izquierdo –es que encima los rivales se lo ponen en bandeja– mandando un centro perfecto, parábola mágica, regalo con lazo, llámenlo como quieran. El caso es que Aníbal sólo tenía que avanzar, podría haber ido incluso con los ojos vendados, el servicio de Ernesto se estrellaría en su cabeza y acabaría muriendo en la red. Así fue, el balón acabó en las mallas confirmando de paso, el estado de gracia de el Mariachi.
Los de Carlos Terrazas jugaban de carrerilla, casi de memoria con movimientos rápidos y certeros de sus hombres de ataque. El tridente formado por Aníbal, Arriaga y el propio Ernesto hacía estragos en la defensa aragonés. Los locales mantenían controlado a su contrincante con solidez y esgrimiendo una insospechada adaptación a la nueva categoría. Como si llevara toda la vida en la Liga Adelante,, el Depor maniató por completo al Huesca. Eso sí, mientras aguantaron las fuerzas. Con Camacho bien tapado y Jonan García como perro de presa, el conjunto visitante se limitaba a verlas venir.
Tal era la superioridad morada que Terrazas insistió en que su equipo zarandeara aún más el árbol visitante, a ver si caían más manzanas. Cayeron. Porque Ernesto volvió a encontrar la fórmula poniendo tierra de por medio con el 2-0. El quid de la jugada lo tuvo Barral, atento en la recuperación justo cuando los visitantes montaban una peligrosa contra. El ex del Oviedo recuperó el balón y se lo cedió en profundidad a Ernesto, que en el uno contra uno ante Bernardo, no le tiembla el pulso y bate por bajo al cancerbero. En los cinco goles que ha marcado el Guadalajara en esta nueva andadura en Segunda, la gallina de los huevos de oro del equipo alcarreño ha participado en los cinco. Era tocarla el madrileño y al Huesca era como avisarle a un niño de que viene el hombre del saco. No encontraban la manera de contrarrestarle. Llegó el descanso.
 
Mejoría oscense
Ángel Royo tuvo bemoles en el intermedio, imprimió otro aire a su equipo, que tras la reanudación, adelantó sus líneas. El Depor se replegó y el Huesca, de indefenso pasó a ser salvaje. Le quitó la iniciativa al cuadro alcarreño y los focos se trasladaron al área de Saizar. Cambió el dibujo táctico, el técnico visitante apostó por acompañar a Tariq con Roberto, y más tarde, dando entrada a Javi Martínez por el carril del 10. Primero un libre directo de Sastre, después Tariq. El partido era otro y el decorado muy distinto. El balón le duraba al Depor menos que un caramelo en la puerta de un colegio. El Huesca salía al ataque de forma imperial y a los morados, les tocó sobrevivir.
El cuadro local se rearmó en defensa esperando que sonara la flauta con el 3-0. Harper lo tuvo en sus botas en una contra pero se escoró demasiado. Sin noticias de Ernesto (así son los genios), el Depor daba síntomas de flaqueza y agotamiento pero se mantenía en pie con entereza. Entrando ya en los últimos diez minutos, los oscenses apelaron a su ancestral lema, siempre fiel, sin reblar, que viene a ser algo así como no rendirse nunca. Tanta insistencia al final tuvo su premio en un rigurosísimo penalti de Antonio Moreno en el minuto 86. Camacho, con algo de incertidumbre, batió a Saizar otorgando una dosis de nervios y tensión a los últimos minutos. El Huesca murió matando, con Sastre poniendo a la grada al borde del infarto. Suspiros en el Escartín tras el pitido final, y sobre todo orgullo, porque el Depor... ¡¡¡es segundo!!!.
 

LA FICHA

DEPORTIVO GUADALAJARA: Saizar; Antonio Moreno, Jorge (Jony 70´), David Fernández, Barral; Javi Soria, Jonan García, Iván Moreno (Gago 87´), Ernesto; Arriaga (Ryan 67´) y Aníbal.

SD HUESCA: Bernardo; Ekhi (Javi Martínez 61´), Corona (Toni 46´), Josetxo, Clavero (Roberto 46´); Helguera; Manu Molina, Lluis Sastre, Camacho, Gilvan y Tariq.

ARBITRO: López Acera (Colegio Extremeño). Auxiliado en las bandas por Olmo Codes y Sánchez Fernández. Mostró tarjetas amarillas a Jorge (58´) y al entrenador morado, Carlos Terrazas (74´), y Ryan (92´), por el Deportivo Guadalajara, y a Corona (8´), Sastre (54´) y  Roberto (91´), por el Huesca. Roja directa a Antonio Moreno (minuto 85).

GOLES: 1-0. Min. 18. Aníbal, a pase Ernesto. 2-0. Min. 36. Ernesto, a pase de Barral. 2-1. Min. 87. Camacho, de penalti.

INCIDENCIAS: Encuentro correspondiente a la cuarta jornada de la Liga Adelante, disputado en el Pedro Escartín de Guadalajara ante unos 3.000 espectadores.