España, a semis a pesar de Rusia, su portero y los árbitros
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
La selección española de fútbol sala logró su billete para las semifinales del Europeo de Hungría y lo tuvo que hacer con un sufrimiento extremo, no sólo por la resistencia de Rusia y su guardameta Zuev, sino por una increíble decisión de los colegiados en la definitiva tanda de penaltis, que anularon el gol del pase a Javi Rodríguez por considerar que la pelota no había entrado cuando lo hizo claramente.
Ante la incredulidad general, el croata Edi Sunjic indicó que el balón no había traspasado la portería y, con el beneplácito de su compañero, el francés Pascal Fritz, anularon el tanto y alargaron la tensión ante la indignación de la delegación española, que no daba crédito a lo que estaba sucediendo. Afortunadamente, España sí continuó inspirada en la lotería ante Zuev y Luis Amado permitió a los árbitros dormir tranquilos, deteniendo el octavo lanzamiento Timoschenkov.
Así, a la actual subcampeona del mundo le tocó vivir otro final de infarto como hace dos años en las semis del Mundial, con aquel extraño autogol del italiano Foglia, y la duda de si había tiempo o no. Ahora, ya sin Rusia ni Italia, el camino se hace aún más ligero hacia la quinta corona continental.
Hasta los penaltis, los de José Venancio López fueron superiores y siempre quisieron ir a por el partido, e incluso tuvieron la osadía de jugar el último minuto con portero-jugador. Su rival, por el contrario, se amparó en Zuev, ágil y felino en todas sus acciones, y en su orden para buscar el contragolpe.
Las mejores ocasiones fueron para los españoles, sobre todo por medio de Fernandao, Dani y Borja, éstos dos en los tramos finales de la primera mitad, pero el portero ruso siempre estuvo acertado. Luis Amado vivió más tranquilo, salvo en disparos lejanos que solventó con seguridad. España lo intentó y sólo el muro levantado por Zuev evitaba el gol. Rusia se colocó con cinco faltas a falta de siete minutos, pero el combinado nacional no logró los diez metros para desatascar un partido destinado a unos penaltis de infarto.
Así, a la actual subcampeona del mundo le tocó vivir otro final de infarto como hace dos años en las semis del Mundial, con aquel extraño autogol del italiano Foglia, y la duda de si había tiempo o no. Ahora, ya sin Rusia ni Italia, el camino se hace aún más ligero hacia la quinta corona continental.
Hasta los penaltis, los de José Venancio López fueron superiores y siempre quisieron ir a por el partido, e incluso tuvieron la osadía de jugar el último minuto con portero-jugador. Su rival, por el contrario, se amparó en Zuev, ágil y felino en todas sus acciones, y en su orden para buscar el contragolpe.
Las mejores ocasiones fueron para los españoles, sobre todo por medio de Fernandao, Dani y Borja, éstos dos en los tramos finales de la primera mitad, pero el portero ruso siempre estuvo acertado. Luis Amado vivió más tranquilo, salvo en disparos lejanos que solventó con seguridad. España lo intentó y sólo el muro levantado por Zuev evitaba el gol. Rusia se colocó con cinco faltas a falta de siete minutos, pero el combinado nacional no logró los diez metros para desatascar un partido destinado a unos penaltis de infarto.