España ‘baja de las nubes’ en el debut contra Suiza

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: EUROPA PRESS
Grupo H
Inesperada derrota de la Selección en su estreno
El ansiado estreno de España en el Mundial de Suráfrica 2010 tuvo el peor final posible, con una sorprendente derrota (0-1) de la campeona de Europa, que rompió todos los pronósticos y que demostró que la apuesta por el fútbol y la victoria no siempre juegan en el mismo bando.
El veterano preparador Ottmar Hitzfeld –que ganó en su día como técnico una Copa de Europa con el Borussia de Dortmund y otra máxima competición continental de clubes con el Bayern de Münich– aleccionó a sus hombres para jugar sus bazas y se llevaron un triunfo inesperado que rompe la buena racha de España, que presentaba un espectacular registro con nada más y nada menos que 43 victorias, tres empates y una sola derrota, la encajada en condiciones similares ante Estados Unidos en la Copa Confederaciones.
Hace únicamente un año nadie pensaba que España fuera incapaz de doblegar a los de las ‘Barras y Estrellas’, pero sucedió, aunque ayer la derrota puede hacer más daño psicológico que deportivo, ya que no hipoteca las aspiraciones, pero puede hacer mella a la moral del grupo.

Favoritismo hecho trizas
De un plumazo, el favoritismo que se otorgaba desde todos los sectores a la ‘roja’, la selección a la que todos esperaban ver debutar para hablar de buen fútbol, se volatilizó, y habrá que esperar ahora cómo se levantan los jugadores de este golpe y cómo asumen el primer batacazo.
Aunque tanto el técnico salmantino como los futbolistas se han cansado de reiterar que un Mundial no es un paseo, lo cierto es que en la idiosincrasia española es tópico-típico pasar de la euforia al sentimiento de fracaso en tan sólo unos instantes, y eso es lo que pudo haber sucedido ayer por la tarde en el estadio de Durban, lo que sería preocupante si se contagiase al grupo de jugadores de España.
En el partido de ayer, desde el primer minuto quedó clara la declaración de intenciones de los suizos: regalar el balón y preparar un entramado defensivo desde el centro del campo con el objetivo de generar impaciencia en los españoles, lo que les dio frutos.
El 78/22 de posesión que se registró para uno y otro conjunto fue el resúmen perfecto del comienzo del enfrentamiento, puesto que los suizos sólo lo tocaron para despejar, aunque evitando perfectamente el último pase y con un córner como única opción a favor. No había duda de que la calma iba a tener que ser la consigna de la ‘roja’, ya que la autoridad era indiscutible, pero el augurado paseo iba a tener piedras en el camino. Villa, que no levantó la cabeza, y un posible penalti a Silva fueron las opciones del primer cuarto de hora, pero sin remates.
El valencianista fue el primero en probar a Benaglio, aunque sin peligro, Sergio Ramos disparó fuera un balón que esperaban varios compañeros e Iniesta lo intentó desde el centro. Tres ensayos sin éxito antes de que Piqué se luciera como el delantero que no es, aunque el portero del Wolfsburgo no fallara en la única ocasión realmente clara.
Iker Casillas estrenó sus guantes en Suráfrica en un libre indirecto tras una extraña falta pitada a Xavi por elevar el pie en un despeje, pero Suiza, y más sin dos de sus mejores hombres (Frei y Behrami), tres con la lesión del defensa Senderos, seguía con su mismo papel y España no fue capaz de romperle el guión.

El peor enemigo, los nervios
Los nervios iban a ser el peor enemigo de España, carente de frescura y de tino –Villa no acertaba–, y que se fue al vestuario tras haber constatado la complicación de ganar en un Mundial, más en el primer partido, pese a la superioridad sobre el verde, y necesitada de una charla regeneradora.
Del Bosque aleccionó a los suyos para lanzarse hacia la diana, pero en una jugada fatídica cambió el signo de partido. Un mal despeje llegó por fortuna a las botas de Derdiyok, Casillas le salió al paso y le derribó, pero el balón se quedó suelto para Fernandes, que evitó la oposición de un Gerard Pique, que se llevó una patada en la cara y puso el inesperado 0-1.

Coraza extra
El gol se convirtió en una coraza extra para los hombres de Ottmar Hitzfeld, y Vicente Del Bosque movió el banquillo, con más o menos acierto, para dar frescura al ataque, y evitar que sus pupilos cayeran en la desazón o en la obcecación.
Pero la suerte no estuvo del lado del fútbol y ni Fernando Torres, ni Xabi Alonso, con un trallazo que rompió el travesaño, lograban llegar al fondo de la red. Es más, otra jugada embarullada pudo haber significado la sentencia, pero Derdiyok remató a la cepa del poste con Casillas ya por los suelos.
No cejó España en su empeño, y no siempre con tranquilidad, lo intentó desde todos los sitios, pero no era el día, y la situación del grupo se le complica y la espera hasta la segunda jornada se hará interminable, sobre todo si el entorno comienza a ponerse nervioso y empiezan los debates. Se ha perdido una batalla, pero todavía queda guerra.