España se resarce de su mal comienzo goleando a la ultradefensiva Libia
01/10/2010 - 09:45
La selección española del fútbol sala firmó su primera victoria en el Mundial de Brasil 2008 tras derrotar por 3-0 a una temerosa Libia, aunque no pudo marcar la cantidad de goles que deseaba para futuros posibles empates a puntos en su grupo, producto sobre todo de la actitud ultradefensiva de su contrincante durante los 40 minutos.
La doble campeona del mundo no se encontró un partido sencillo para mejorar su imagen del debut ante Irán. El rival, campeón de África, renunció al choque desde el pitido inicial y tuvo como objetivo principal el evitar salir goleado, lo que dificultó el trabajo a los de Venancio López.
Sin espacios
Los españoles se encontraron privados de espacios en las inmediaciones del meta Alsharif para imponer su mayor calidad. Pese a que abrieron pronto el marcador, lo más complicado siempre en este tipo de encuentros, nunca se encontraron cómodos y ni siquiera cuando lograron más ventaja, vieron cómo el combinado libio intentaba algo.
Y es que Libia apostó por el planteamiento iraní... pero únicamente en defensa, porque arriba les faltó el talento y la velocidad que poseen los campeones de Asia. Además, España no dio concesiones, estuvo concentrada todo el partido y tampoco permitió el más mínimo esfuerzo al guardameta Luis Amado.
Javi Rodríguez, el mejor de los españoles, adelantó pronto al combinado nacional aprovechando la estrategia, pero los africanos ni se inmutaron y se atrincheraron dejando a la tetracampeona continental la única salida del balón parado y el disparo desde fuera, donde, unas veces los palos, otras los propios defensas, y también AlSharif, evitaron más goles.
Premio a la paciencia
De todos modos, la selección encontró su premio a la paciencia con el bonito y elaborado gol de Álvaro, que cerró el resultado con el que se llegó al descanso.
En la reanudación, aunque Libia tuvo algo más de atrevimiento, España continuó sin tener facilidades. Daniel, que retornaba a un partido mundialista tras perderse la cita de 2004 y no jugar ante la selección de Irán, marcó el 3-0 en una buena combinación con Álvaro.
El combinado nacional, pese a tener diez minutos de encuentro por delante, ya no pudo aumentar su cuenta goleadora, quedándose a medias en su objetivo. Todo lo contrario que los libios, que pese a la derrota salieron satisfechos de no haber salido apabullados en el marcador.
Sin espacios
Los españoles se encontraron privados de espacios en las inmediaciones del meta Alsharif para imponer su mayor calidad. Pese a que abrieron pronto el marcador, lo más complicado siempre en este tipo de encuentros, nunca se encontraron cómodos y ni siquiera cuando lograron más ventaja, vieron cómo el combinado libio intentaba algo.
Y es que Libia apostó por el planteamiento iraní... pero únicamente en defensa, porque arriba les faltó el talento y la velocidad que poseen los campeones de Asia. Además, España no dio concesiones, estuvo concentrada todo el partido y tampoco permitió el más mínimo esfuerzo al guardameta Luis Amado.
Javi Rodríguez, el mejor de los españoles, adelantó pronto al combinado nacional aprovechando la estrategia, pero los africanos ni se inmutaron y se atrincheraron dejando a la tetracampeona continental la única salida del balón parado y el disparo desde fuera, donde, unas veces los palos, otras los propios defensas, y también AlSharif, evitaron más goles.
Premio a la paciencia
De todos modos, la selección encontró su premio a la paciencia con el bonito y elaborado gol de Álvaro, que cerró el resultado con el que se llegó al descanso.
En la reanudación, aunque Libia tuvo algo más de atrevimiento, España continuó sin tener facilidades. Daniel, que retornaba a un partido mundialista tras perderse la cita de 2004 y no jugar ante la selección de Irán, marcó el 3-0 en una buena combinación con Álvaro.
El combinado nacional, pese a tener diez minutos de encuentro por delante, ya no pudo aumentar su cuenta goleadora, quedándose a medias en su objetivo. Todo lo contrario que los libios, que pese a la derrota salieron satisfechos de no haber salido apabullados en el marcador.