‘Habemus’ crisis

25/02/2012 - 22:52 Rubén Martínez

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Foto: Rafa Martín
Ya se puede proclamar abiertamente el estado de crisis que vive el Deportivo Guadalajara. Perder ante Celta, Elche, Almería y Valladolid entra dentro de lo presupuestado. Sucumbir en Las Palmas después de tener el partido ganado tras encajar dos goles en el tiempo de descuento ocurre raras veces pero ocurre, es ley del fútbol. Asimismo, ceder en casa ante un Xerez en resurrección puede pasar, incluso caer en El Alcoraz la semana pasada por culpa de una pésima labor arbitral. Pero ayer ante el Villarreal B no hubo coartada. Simplemente un cúmulo de desgracias, de desatinos que desembocaron en un nuevo sinsabor para la parroquia morada.
Paradójicamente, el choque no pudo comenzar de mejor modo para los intereses alcarreños. Tras unos minutos de tanteo inicial, Nico y Aníbal se compincharon para robar la cartera a la defensa amarilla en la medular, con metros para correr. ‘El Mariachi’ cabalgó hacia el área enemiga y en el último instante fue derribado dentro del área por Pablo Íñiguez. Penalti y amonestación. Por partes. Ernesto lanzó la pena máxima... de pena, valga la redundancia. Flojita y al centro, demasiado fácil para Mariño. El cancerbero blocó sin problemas. El héroe de Anduva, encumbrado por el gol del ascenso, se tornó en villano. La suerte unas veces te da la cara y otras, la espalda. Por el bando castellonense, el técnico Julio Velázquez castigó al autor del delito, Pablo Íñiguez, sustituyéndole ipso facto después de cometer la infracción. Pese al error, el filial villarrealense no aprendió la lección y siguió concediendo pasmosas facilidades en la retaguardia.
 
Debilidad defensiva
Había un océano entre los centrales y Aníbal se colaba entre ellos quedando muchas veces libre de marca. La sensación era que el Depor podía meter mano al cuadro foráneo. También a balón parado se mostraba bisoño y frágil el cuadro amarillo. De hecho, en sendas acciones consecutivas en faltas laterales pudo llegar la igualada. En ambas buscó Ernesto a Javi Barral entrando al primer palo pero en ambas el colegiado señaló fuera de juego. La segunda, pasado ya el minuto 20, acabó en las mallas... pero el Depor se quedó con su gozo en un pozo al ver al línea con el banderín levantado. Del ‘submarino amarillo’, ni rastro en ataque. Alguna cabriola aislada de Moi por la derecha y la incansable presión de Joselu, artista y minero a la vez, pero poca presencia en los aleros y escasa profundidad al fin y al cabo. El poco tiempo que ostentaba la posesión era en campo propio y se le fundían los plomos al rebasar la medular. Enfrente, el Depor transitaba cómodamente madurando a su rival como si el gol fuera cuestión de tiempo.
Francamente, los morados parecían controlar la papeleta. La necesidad de obtener el triunfo acuciaba pero tampoco ello provocó prisas ni ardores al conjunto de Terrazas. Por otro lado, resultaba curioso como los alcarreños generaban más peligro bajo la posesión visitante que bajo la suya propia. Robar rápidamente y coger desprevenido al rival era su mejor argumento, mucho más que atacando la defensa estática del Villarreal B. El caso es que el Depor era mejor, había que ganar por lo civil o por lo criminal. Todo transcurría según mandan los cánones pero se desmoronó en un minuto, concretamente en el 41. Un imperdonable fallo de despeje de Javi Barral en un barullo tuvo la culpa. El balón cayó manso a los pies de Moi y éste mandó el cuero a la red por el palo corto de Mikel Saizar, que por aquél entonces se convertía en el portero más goleado de la Liga Adelante. Y es que ‘a perro flaco, todo le son pulgas’. Tras un primer tiempo muy aseado del Depor, era el ‘submarino amarillo’ el que se adelantaba en el luminoso. Tocaba remar a contracorriente, qué remedio. En cambio, el plan le salió a la perfección al Villarreal. Se fue a la caseta con ventaja de un gol y ello fue un mal menor ya que Joselu perdonó el 0-2 en un mano a mano con Saizar en el tiempo añadido. Habría sido excesivo no, lo siguiente.
 
Cambios en el descanso
Tras cinco jornadas relegado al banquillo o incluso a la grada, Carlos Terrazas decidió encomendarse al talento de Rodri. La intención, ganar en profundidad y sobre todo en claridad de ideas en la línea de tres cuartos. El utrerano pasó del patíbulo al cielo: sus primeras acciones embocaron peligro, con buenos centros desde la banda o puñales en profundidad que rasgaban la defensa castellonense. Pero fue efecto gaseosa. No tardó en inhibirse y errar pases sencillos que tuvieron como consecuencia los primeros murmullos de la grada.
En estas, Javi Barral, enorme por alto, había estrellado el esférico en el palo en un córner lanzado por Ernesto. De nuevo salió rana. El paso por vestuarios alumbró un Villarreal B diferente, mejor armado y con mayor fiabilidad. Ya no era el inofensivo ‘barquito de papel’ del primer tiempo, ahora sí que era un submarino y nuclear. A los morados les quemaba el balón en los pies. No así al cuadro de Julio Velázquez, sin prisa, incluso postergado si la situación lo requería. Los amarillos contemporizaron a su antojo y comenzaron a mover el balón con mayor criterio. Por primera vez hilvanaron más de tres pases seguidos con sentido. Además, mantenían la defensa adelantada jugando con fuego es verdad pero les salió bien.
El cuadro deportivista mordió el anzuelo pertrechado por los visitantes y vio como sus delanteros una y otra vez caían en fuera de juego, situación que se repitió una docena de veces.Carlos Terrazas fue valiente, no se le puede achacar que no pusiera toda la carne en el asador. Dio entrada a Arriaga y Jonan, por cierto el único que puso algo de sentido común en el centro del campo, y los morados embotellaron al cuadro amarillo. Ahora, la defensa de tres conllevaba riesgos, el Villarreal B podía sentenciar en cualquier momento. Y el 0-2 llegó, pero de la forma más tonta con una cesión de David Fernández a Saizar. No hubo entendimiento pero el central incumplió la regla de oro de las cesiones: nunca debe ir entre los tres palos por si el portero falla. Los últimos minutos fueron un calvario, más tras lesionarse Jorge con los tres cambios ya hechos. En resumen, un equipo ramplón como el Villarreal B, y sin demasiados alardes, sacó a relucir todas las carencias del Deportivo:la falta de gol, la escasez de elaboración en el centro del campo, la fragilidad atrás... Los morados ya sienten el descenso en el cogote, están a solo cuatro puntos. Que Dios nos pille confesados.
 

FICHA:

DEPORTIVO GUADALAJARA: Saizar, Antonio Moreno (Arriaga, min. 58), Jorge, Javi Barral, David Fernández, Javi Soria, Gerard Badía (Rodri, min. 46), Nico, Iván Moreno (Jonan, min. 71), Ernesto y Aníbal.

VILLARREAL B: Mariño, Jaume, Toribio, Truyols, Pablo Íñiguez (Pere, min. 9), Llorente, Moi, Kiko, Joselu,  Lucas Porcar (Toño, min. 67) y Manu Trigueros (Pedro Vázquez, min. 81).

ÁRBITROS: Valdés Aller, auxiliado en las bandas por Vallés Mazariegos y Ortega Nájera  (Colegio Castellanoleonés). Cartulinas amarillas para Antonio Moreno (minuto 56) en el Depor y Pablo Íñiguez (minuto 8), Truyols (minuto 25), Pere (minuto 32) y Moi  (minuto 91) en el Villarreal B.

GOLES: 0-1, Min. 41: Moi. 0-2, Min. 69: David Fernández (en propia puerta).

INCIDENCIAS: Pedro Escartín (Guadalajara). Alrededor de 3.200 personas.