Iker Casillas, el primero que apareció en Barajas
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
La selección española de fútbol, flamante campeona del mundo, aterrizó a la hora de comer en el aeropuerto de Madrid-Barajas, procedente de Sudáfrica, donde anteayer conquistó el título en el estadio Soccer City de Johannesburgo.
El avión, el airbus IB2801 Isaac Albéniz, llegó a la terminal con banderas de España asomadas por las ventanillas y con la leyenda Orgullosos de nuestra selección y Campeones y fue recibido con un arco de agua formado por los bomberos y con una pancarta con el eslogan Bienvenidos a un país más feliz ¡Gracias!.
Instantes después, nada más abrirse las puertas, a las 15.00 horas, la tripulación se colocó para recibir a los pasajeros. El primero en salir fue el capitán del equipo, Iker Casillas, mostrando orgulloso la Copa del Mundo.
Uno a uno
El madridista se la cedió a Vicente del Bosque, escoltado por el presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Ángel María Villar, antes de que fueran uno a uno bajando la escalerilla todos los internacionales vestidos de futbolistas o en chándal y jaleados por los pocos privilegiados que pudieron acceder a la terminal.
El capitán de la selección española, emocionado, no volvió a soltar la Copa, mientras los jugadores se marcharon directos al autobús que les trasladó a un hotel para comer y descansar unos minutos antes de emprender rumbo al periplo por la capital.
Instantes después, nada más abrirse las puertas, a las 15.00 horas, la tripulación se colocó para recibir a los pasajeros. El primero en salir fue el capitán del equipo, Iker Casillas, mostrando orgulloso la Copa del Mundo.
Uno a uno
El madridista se la cedió a Vicente del Bosque, escoltado por el presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Ángel María Villar, antes de que fueran uno a uno bajando la escalerilla todos los internacionales vestidos de futbolistas o en chándal y jaleados por los pocos privilegiados que pudieron acceder a la terminal.
El capitán de la selección española, emocionado, no volvió a soltar la Copa, mientras los jugadores se marcharon directos al autobús que les trasladó a un hotel para comer y descansar unos minutos antes de emprender rumbo al periplo por la capital.