Jaime Lissavetzky justifica la autorización otorgada a Villar
01/10/2010 - 09:45
POLÍTICA DEPORTIVA FEDERACIÓN ESPAÑOLA
El secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, justificó ayer la autorización concedida a Ángel Villar para aplazar las elecciones a la Federación Española de Fútbol (FEF) por su preocupación ante las amenazas realizadas por Joseph Blatter y la necesidad de ceder frente a un elemento nuevo, el Código Electoral de la FIFA promulgado después de la Orden Ministerial aprobada por el Gobierno.
Lissavetzky rechazó que el CSD haya permitido al presidente de la FEF haberse saltado la ley que obliga a todas las federaciones no olímpicas y las olímpicas no clasificadas para los Juegos a convocar elecciones en el primer trimestre del año, e insistió en la necesidad de compatibilizar la Orden Ministerial con las normas de la FIFA para evitar que España fuese sancionada con su exclusión de la Eurocopa.
Hay veces en que es bueno tener la máxima flexibilidad. Quien quiera leer que el retraso de las elecciones a la Federación no es cumplir la ley, se confunde, aseguró Lissavetzky, que desmintió que la guerra entre el Consejo Superior de Deportes (CSD) y la FEF sea consecuencia de un enfrentamiento personal entre sus dos máximos dirigentes. Yo puedo ser tozudo, pero no es una cuestión de cabezonería por la fecha de las elecciones, ya que de lo que se trata es de no perjudicar al deporte español, añadió el secretario de Estado, después de que el CSD hiciese oficial el martes, tras un informe de la Junta de Garantías Electorales Directiva y de la Abogacía del Estado, que Villar podrá celebrar los comicios el último trimestre del año.
En este sentido, recordó que la disposición final de la Orden Ministerial de diciembre de 2007 permite el retraso de las elecciones cuando se aprecie la imposibilidad o grave dificultad de su cumplimiento. Sin embargo, en ningún momento la FEF, que comunicó a la Administración la decisión de su Asamblea General el día en que se cumplía el plazo exigido, llegó a solicitar al CSD un aplazamiento de forma oficial, ya que la FIFA lo impedía.
También garantizó Lissavetzky que el otro acuerdo relevante adoptado por la Asamblea General de la FEF, el veto a que Mateo Alemany se presente a las elecciones a la presidencia, no podrá hacerse efectivo sin la ratificación de la Comisión Directiva del CSD. Todavía tenemos tiempo, y si una vez analizado el Reglamento de la FEF no está adecuado, no se llevará a efecto, prometió el secretario de Estado, que renueva su cargo por cuatro años más, con un mayor conocimiento del sector, y dice haber aprendido de los errores, para corregirlos en la presente legislatura.
No al boicot
Lissavetzky también se refirió a la posición del Gobierno respecto a los Juegos de Pekín y la represión china en Tíbet y mostró su rechazo a un boicot, aunque solicitó una solución política. La comunidad internacional debe exigir el diálogo con las autoridades tibetanas, pero el Gobierno apoya los Juegos y no hay que olvidar el esfuerzo de todos los deportistas que se están preparando.
Hay veces en que es bueno tener la máxima flexibilidad. Quien quiera leer que el retraso de las elecciones a la Federación no es cumplir la ley, se confunde, aseguró Lissavetzky, que desmintió que la guerra entre el Consejo Superior de Deportes (CSD) y la FEF sea consecuencia de un enfrentamiento personal entre sus dos máximos dirigentes. Yo puedo ser tozudo, pero no es una cuestión de cabezonería por la fecha de las elecciones, ya que de lo que se trata es de no perjudicar al deporte español, añadió el secretario de Estado, después de que el CSD hiciese oficial el martes, tras un informe de la Junta de Garantías Electorales Directiva y de la Abogacía del Estado, que Villar podrá celebrar los comicios el último trimestre del año.
En este sentido, recordó que la disposición final de la Orden Ministerial de diciembre de 2007 permite el retraso de las elecciones cuando se aprecie la imposibilidad o grave dificultad de su cumplimiento. Sin embargo, en ningún momento la FEF, que comunicó a la Administración la decisión de su Asamblea General el día en que se cumplía el plazo exigido, llegó a solicitar al CSD un aplazamiento de forma oficial, ya que la FIFA lo impedía.
También garantizó Lissavetzky que el otro acuerdo relevante adoptado por la Asamblea General de la FEF, el veto a que Mateo Alemany se presente a las elecciones a la presidencia, no podrá hacerse efectivo sin la ratificación de la Comisión Directiva del CSD. Todavía tenemos tiempo, y si una vez analizado el Reglamento de la FEF no está adecuado, no se llevará a efecto, prometió el secretario de Estado, que renueva su cargo por cuatro años más, con un mayor conocimiento del sector, y dice haber aprendido de los errores, para corregirlos en la presente legislatura.
No al boicot
Lissavetzky también se refirió a la posición del Gobierno respecto a los Juegos de Pekín y la represión china en Tíbet y mostró su rechazo a un boicot, aunque solicitó una solución política. La comunidad internacional debe exigir el diálogo con las autoridades tibetanas, pero el Gobierno apoya los Juegos y no hay que olvidar el esfuerzo de todos los deportistas que se están preparando.