Javi Hernández brilló con luz propia en la goleada del Azuqueca ante el Socuéllamos
01/10/2010 - 09:45
Por: RUBÉN MARTÍNEZ.
FÚTBOL- TERCERA DIVISIÓN
Mejor imposible. Todo salió a pedir de boca en la puesta de largo del Azuqueca ante su afición. Fue una mañana de alegría desbordada en el San Miguel, en la que los rojinegros se encargaron de poner el juego y los goles ante un Socuéllamos apático y conformista. Javi Hernández fue la gran referencia de los azudenses con sus internadas por la banda derecha.
El extremo anotó dos goles y dio dos asistencias aunque fue Tito, que salió en sustitución de Seubert, el encargado de abrir el marcador. Álvaro Mata se unió a la fiesta con un precioso tanto desde la frontal y Quique Vázquez cerró la goleada a falta de cinco minutos para el final. Conclusión: Manita del Azuqueca al Socuéllamos de la que se pueden extraer muchos aspectos para la esperanza. En primer lugar, el cuajo de un equipo que supo leer el partido y jugar con su rival. Además, reseñable es el hecho de reponerse a las innumerables bajas: Mario Torre, Pancorbo... Y por último, la evolución de los refuerzos. Fuentenebro ha demostrado ser un lateral de garantías mientras que Carlos se ha hecho con un puesto en el centro del campo y Tito es un delantero de gran movilidad y con sangre fría.
Los primeros minutos no fueron buenos, el Azuqueca no mostraba orden y Seubert estaba muy solo en punta de ataque. El dominio y la posesión del balón, eso sí, eran monopolio local. Los rojinegros estaban serios en defensa pero fallaban en el último pase. Para colmo, Seubert sufría un pinchazo y debía ser sustituido por Tito. El jóven delantero procedente de Alcalá no tardó ni dos minutos en merodear el gol. Una buena combinación entre Quique Vázquez y el mencionado ariete acabó en córner pero con el primer susto serio para los visitantes. Se escaparon vivos. Los minutos pasaban y el Socuéllamos seguía con opciones a pesar de deambular sin pena ni gloria por el campo. Justo antes del descanso y en la segunda ocasión en que tocaba el esférico, Tito acertó con un pase de la muerte de Javi Hernández abriendo el marcador. Ello supuso un respiro enorme para los locales, que marcharon al tunel de vestuarios con buen sabor de boca.
Decisivo
Nada más comenzar la segunda mitad, Javi Hernández apareció de nuevo y una jugada personal por la banda derecha acabó con el balón en las mallas. Era el gol de la tranquilidad. Este segundo tanto noqueó al rival, que casi sin tiempo para reaccionar encajó el tercero de nuevo por mediación del 7 rojinegro. Con el encuentro casi sentenciado, el Socuéllamos se encargó de enterrar cualquier opción de remontada al ser expulsados Boria, por protestar, y Alberto López, por agresión. Ahí acabó el partido, aunque faltaban casi 40 minutos de choque. En vez de conformarse, el equipo de Quique López quiso agradar al púbico y continuó al ataque. Con dos hombres menos, los lagunas defensivas eran clamorosas y las diagonales azudenses unidas al acierto y el hambre de gol engrandaron las diferencias hasta el 5-0 definitivo. Álvaro Mata, con una preciosa parábola desde la frontal, anotó el cuarto tanto, y Quique Vázquez también mojó a pase, de quien si no, Javi Hernández.
De los socuellaminos, ninguna señal. Ni con 11 ni con nueve jugadores estuvieron al nivel de las circunstancias y en todo momento se vieron superados por un gran Azuqueca. Que siga así.
Los primeros minutos no fueron buenos, el Azuqueca no mostraba orden y Seubert estaba muy solo en punta de ataque. El dominio y la posesión del balón, eso sí, eran monopolio local. Los rojinegros estaban serios en defensa pero fallaban en el último pase. Para colmo, Seubert sufría un pinchazo y debía ser sustituido por Tito. El jóven delantero procedente de Alcalá no tardó ni dos minutos en merodear el gol. Una buena combinación entre Quique Vázquez y el mencionado ariete acabó en córner pero con el primer susto serio para los visitantes. Se escaparon vivos. Los minutos pasaban y el Socuéllamos seguía con opciones a pesar de deambular sin pena ni gloria por el campo. Justo antes del descanso y en la segunda ocasión en que tocaba el esférico, Tito acertó con un pase de la muerte de Javi Hernández abriendo el marcador. Ello supuso un respiro enorme para los locales, que marcharon al tunel de vestuarios con buen sabor de boca.
Decisivo
Nada más comenzar la segunda mitad, Javi Hernández apareció de nuevo y una jugada personal por la banda derecha acabó con el balón en las mallas. Era el gol de la tranquilidad. Este segundo tanto noqueó al rival, que casi sin tiempo para reaccionar encajó el tercero de nuevo por mediación del 7 rojinegro. Con el encuentro casi sentenciado, el Socuéllamos se encargó de enterrar cualquier opción de remontada al ser expulsados Boria, por protestar, y Alberto López, por agresión. Ahí acabó el partido, aunque faltaban casi 40 minutos de choque. En vez de conformarse, el equipo de Quique López quiso agradar al púbico y continuó al ataque. Con dos hombres menos, los lagunas defensivas eran clamorosas y las diagonales azudenses unidas al acierto y el hambre de gol engrandaron las diferencias hasta el 5-0 definitivo. Álvaro Mata, con una preciosa parábola desde la frontal, anotó el cuarto tanto, y Quique Vázquez también mojó a pase, de quien si no, Javi Hernández.
De los socuellaminos, ninguna señal. Ni con 11 ni con nueve jugadores estuvieron al nivel de las circunstancias y en todo momento se vieron superados por un gran Azuqueca. Que siga así.