Juanjo y el Depor, por el buen camino
07/11/2010 - 00:00

Ganarse el respeto de los rivales en el Escartín. Por ello aboga el técnico Carlos Terrazas y tras partidos como el de ayer frente al Rayo B, a buen seguro que el Depor avanza por el camino correcto. Porque la victoria obtenida ante el filial vallecano costó sangre, sudor y lágrimas y sólo llegó tras madurar el triunfo minuto a minuto y por el método más ortodoxo: acoso y derribo. A ello fue sometido el Rayo B, sobre todo en un primer tiempo primoroso por parte de los de casa y en el que sólo la falta de tino les privó de marcharse a los vestuarios con ventaja. Hasta entonces, el fútbol de las cavernas esgrimido por los visitantes, achicando balones y cuyo único argumento era el pelotazo largo a su pareja de delanteros, encharcaba al cuadro morado y servía para conservar el resultado. No obstante, el guión del segundo tiempo fue opuesto, los hombres de Jiménez Roldán aumentaron las revoluciones y mejoraron su puesta en escena, llevando el juego por instantes a las inmediaciones de Sanmi. .
Juanjo anotó los dos goles del triunfo, que acercan a los morados a los puestos de play-off
Pero, caprichos del destino, fue entonces cuando el Rayo se confió y el Depor golpeó. A raíz del 1-0, los franjirrojos agudizaron el ingenio para intentar desatascar la zaga morada pero los de Terrazas también aprovecharon la coyuntura para amenazar con un segundo tanto. Éste llegó, ya en las postrimerías de nuevo de las botas de Juanjo y en el ocaso del duelo, Tito maquillaba la victoria con un 2-1 anecdótico ya que el colegiado determinó final del partido sin ni siquiera dar tregua con el saque de centro. La atípica alineación de Terrazas, obligada por las ausencias de Jorge y Ernesto y la preocupación por el dichoso forúnculo de Míchel aunque salió en el segundo tiempo dieron la oportunidad a hombres como Gerard Badía, Aníbal o Nico, éste último en el segundo tiempo y a la postre el apagafuegos del Depor. Así, desde los primeros compases, el conjunto morado puso cerco a la meta de Juan Carlos sobre todo con un remate de Oya desde dentro del área al que el jugador vasco no pudo imprimirle la fuerza necesaria para sorprender al arquero del Rayo. También Aníbal acarició el gol ante un filial, que aguardaba pacientemente en su guarida. Los madrileños compaginaban el intento (sólo a veces) de sacar el balón jugado desde la defensa con obtusos balonazos desde el guardameta a los puntas pero su excesiva verticalidad tendía a finalizar con jugadas individuales, bien solventadas por los centrales deportivistas. Oya, uno de los destacados, se bastaba por sí mismo en la elaboración. Secundado por Javi Soria y ocupando mucho espacio, hacía daño entre líneas y acompañaba su trabajo en la contención con llegada. Por el bando vallecano, únicamente una salida defectuosa de Sanmi dio aires a un Rayo B, que apenas pisó el área local y que sólo achuchaba con disparos lejanos. En el segundo acto, cambió el decorado. Los de Jiménez Roldán ya no eran aquel inofensivo adversario del primer tiempo, habían robado el cuero al equipo guadalareño. Sin embargo, justo cuando el Depor se ahogaba y en medio del declive, Juanjo inauguraba el electrónico. Nico se zafaba de Hugo, Guadaño y Alcañiz en la jugada de la tarde pero su remate golpeaba en el guardameta madrileño y Juanjo, que estaba allá donde tiene que aguardar un delantero recogía el cuero y lo mandaba a las mallas con parsimonia. Después salió Rubén Cuesta, en teoría para manejar el centro del campo pero fueron los cambios del Rayo los que incendiaron el duelo con la entrada de Tito y Nono. Entonces llegó el momento para lucirse para la retaguardia morada, que demostró un nivel fantástico. A pesar de la ventaja, el Depor no sesteaba con el marcador pero el equipo franjirrojo empezó a arrinconar a los locales, que se la jugaron a una ruleta rusa en el último suspiro. Pasado el minuto 80, una buena combinación entre Loren, Tito y Nono acaba con este último batiendo a Sanmi pero el colegiado de la contienda anulaba el tanto por fuera de juego. Acto seguido, entre Antonio Moreno y Quesada volvieron a salvar al Depor desbaratando un tiro a bocajarro de Diamanka a la salida de un córner, que sirvió para que Juanjo completara su doblete con el Rayo B completamente volcado. El pacense, a pase de Nico, arrancó desde su propio campo y tras deshacerse de Juan Carlos anotaba el 2-0. Ya en la última jugada, Nono reducía distancias con un 2-1 inútil. El más contento en el Depor: Juanjo. Sus goles, diamantes de sangre, premio a su tremendo esfuerzo y que catapultan al Depor hacia su habitat natural, el play-off. FICHA
DEPORTIVO: Sanmiguel, Javi Barral, Antonio Moreno, Quesada, David Fernández, Soria (Rubén Cuesta, min. 66), Oya, Iván Moreno, Badía (Nico, min. 56), Juanjo y Aníbal (Míchel, min. 56).
RAYO B: Juan Carlos, David Martín, Villarejo, Alcañiz, Jaime Guadaño, Diamanka, Rayco, Hugo (Nono, min. 75), Dani (Jano, min. 61), Jorge Saíz (Tito, min. 75) y Loren.
ÁRBITRO: Herrero Arenas asistido por Bueno Mateo y Mateo Montañés (Colegio Aragonés). Amonestó a Javi Soria, Juanjo y Míchel en el Depor y a Villarejo, Alcañiz, Diamanka y Loren en el Rayo B.
GOLES:1-0. Min. 60: Juanjo. 2-0. Min. 93. Juanjo. 2-1. Min. 94. Nono.
INCIDENCIAS: Pedro Escartín. 1.900 espectadores.