Khamouch y Gascón, platas con sabor a lucha
01/10/2010 - 09:45
Por: Redacción
JUEGOS PARALÍMPICOS
El atleta Abderraman Ait Khamouch y la nadadora Sarai Gascón fueron los encargados de que España sumase medallas en la cuarta jornada de los Juegos Paralímpicos de Pekín 2008 al conquistar sendas platas, una labrada con una historia de lucha y sacrificio y la otra, teñida de la esperanza de la juventud.
Fue el día menos fructífero de la delegación nacional. Después de las diez metales de ayer, cuatro oros, los premios fueron en esta ocasión menores, aunque las expectativas tampoco eran superiores y no fallaron las que parecían más seguras, pese a que se pudo echar en falta la de Ábel Ávila en 400 metros.
En El Nido, Khamouch puso el primer broche paralímpico a su agitada historia con una plata en los 1.500 metros (T46), fraguada en un magnífico final en los últimos 100 donde sobrepasó a todos sus rivales, con la excepción del keniata Abraham Cheruiyot Tarbei.
En la final, Khamouch, pese a sufrir un golpe y quedarse encerrado en los metros finales, sacó su sprint para ir recuperando posiciones y conquistar una plata, premio a su lucha y sacrificio. Corrió seguro, confiado en sus fuerzas, como buen africano, aunque se siente español, y pese a que rebajó en siete segundos su marca de este año, Tarbei fue ya inalcanzable con su récord del mundo (3:52.50 contra los 3:53.46 del español).
El otro éxito de la jornada llegó en la, hasta el momento, infalible piscina del Cubo de Agua. Sin la presencia de los grandes nombres y veteranos (Teresa Perales, Sebastián Rodríguez, Richard Oribe), emergió el de una esperanza de futuro, la joven Sarai Gascón.
Gascón realizó una buena final, aunque no se quedó contenta con el tiempo que consiguió. La española, amputada del brazo izquierdo, pasó el primer 50 tercera, pero remontó sin poder alcanzar, sin embarco, a la neozelandesa Sophie Pascoe, dominadora de la competición.
En El Nido, Khamouch puso el primer broche paralímpico a su agitada historia con una plata en los 1.500 metros (T46), fraguada en un magnífico final en los últimos 100 donde sobrepasó a todos sus rivales, con la excepción del keniata Abraham Cheruiyot Tarbei.
En la final, Khamouch, pese a sufrir un golpe y quedarse encerrado en los metros finales, sacó su sprint para ir recuperando posiciones y conquistar una plata, premio a su lucha y sacrificio. Corrió seguro, confiado en sus fuerzas, como buen africano, aunque se siente español, y pese a que rebajó en siete segundos su marca de este año, Tarbei fue ya inalcanzable con su récord del mundo (3:52.50 contra los 3:53.46 del español).
El otro éxito de la jornada llegó en la, hasta el momento, infalible piscina del Cubo de Agua. Sin la presencia de los grandes nombres y veteranos (Teresa Perales, Sebastián Rodríguez, Richard Oribe), emergió el de una esperanza de futuro, la joven Sarai Gascón.
Gascón realizó una buena final, aunque no se quedó contenta con el tiempo que consiguió. La española, amputada del brazo izquierdo, pasó el primer 50 tercera, pero remontó sin poder alcanzar, sin embarco, a la neozelandesa Sophie Pascoe, dominadora de la competición.