La antorcha ilumina Olimpia pese al intento de boicot
01/10/2010 - 09:45
JUEGOS OLÍMPICOS PEKÍN´2008
La cuestión de los derechos humanos en la región china de Tíbet irrumpió este lunes en la ceremonia de encendido de la llama olímpica de los Juegos de Pekín, en la ciudad griega de Olimpia. Pekín llamó al mundo a rechazar cualquier campaña que vincule los Juegos Olímpicos con Tíbet o cualquier otra cuestión política, y mantenía cerrado el acceso a las regiones donde hace 14 días estallaron disturbios que, según los líderes tibetanos en el exilio, dejaron 130 muertos.
Este asunto volvió a un primer plano durante la tradicional ceremonia que cada cuatro años se celebra en la ciudad donde nacieron las olimpiadas de la antigüedad, en el año 776 antes de Cristo, cuando tres miembros de Reporteros Sin Fronteras (RSF) perturbaron el discurso del responsable chino del Comité Organizador de los Juegos, Liu Qi.
Uno de ellos desplegó una banderola con el lema Boicot al país que pisotea los derechos humanos y otro gritó: Libertad, Libertad detrás de la tribuna oficial. La policía se dirigió rápidamente al podio y la televisión oficial griega pasó a enfocar otra imagen.
Después de la ceremonia, una decena de defensores de la causa tibetana, algunos embadurnados con pintura roja, se tendieron sobre una calle de Olimpia, coreando lemas hostiles al gobierno chino.El gobierno griego condenó el incidente y el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Jacques Rogge, lamentó lo ocurrido.
Pienso que siempre es triste cuando hay manifestaciones, pero éstas fueron no violentas y eso es lo más importante, afirmó Rogge, que previamente había afirmado que no veía ningún entusiasmo por parte de los gobiernos en boicotear las pruebas deportivas.
Si el fuego olímpico es sagrado, los derechos humanos lo son aún más, replicó desde París la organización RSF, cuyo presidente Robert Menard figuraba entre los manifestantes de Olimpia.
Una ecologista tailandesa, Narisa Chakrabongse, rechazó llevar la llama, en solidaridad con la causa tibetana. Quiero enviar un mensaje claro a China, de que debe revisar con urgencia su política con Tíbet, explicó la mujer, presidenta de la Green World Foundation.
Al final, la actriz Maria Nafpliotou fue la encargada de desempeñar el papel de la suma sacerdotisa y encender la antorcha delante del Templo de Hera. La antorcha debe entrar a China en mayo por el monte Everest y pasar en junio por Lhasa, la capital tibetana, escenario de las protestas más violentas de las últimas décadas en Tíbet.
Las manifestaciones comenzaron el 10 de marzo, coincidiendo con el aniversario del levantamiento fallido de 1959 contra la ocupación china, que forzó la partida a Dharamsala (norte de India) del Dalai Lama, líder espiritual del budismo tibetano.
Uno de ellos desplegó una banderola con el lema Boicot al país que pisotea los derechos humanos y otro gritó: Libertad, Libertad detrás de la tribuna oficial. La policía se dirigió rápidamente al podio y la televisión oficial griega pasó a enfocar otra imagen.
Después de la ceremonia, una decena de defensores de la causa tibetana, algunos embadurnados con pintura roja, se tendieron sobre una calle de Olimpia, coreando lemas hostiles al gobierno chino.El gobierno griego condenó el incidente y el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Jacques Rogge, lamentó lo ocurrido.
Pienso que siempre es triste cuando hay manifestaciones, pero éstas fueron no violentas y eso es lo más importante, afirmó Rogge, que previamente había afirmado que no veía ningún entusiasmo por parte de los gobiernos en boicotear las pruebas deportivas.
Si el fuego olímpico es sagrado, los derechos humanos lo son aún más, replicó desde París la organización RSF, cuyo presidente Robert Menard figuraba entre los manifestantes de Olimpia.
Una ecologista tailandesa, Narisa Chakrabongse, rechazó llevar la llama, en solidaridad con la causa tibetana. Quiero enviar un mensaje claro a China, de que debe revisar con urgencia su política con Tíbet, explicó la mujer, presidenta de la Green World Foundation.
Al final, la actriz Maria Nafpliotou fue la encargada de desempeñar el papel de la suma sacerdotisa y encender la antorcha delante del Templo de Hera. La antorcha debe entrar a China en mayo por el monte Everest y pasar en junio por Lhasa, la capital tibetana, escenario de las protestas más violentas de las últimas décadas en Tíbet.
Las manifestaciones comenzaron el 10 de marzo, coincidiendo con el aniversario del levantamiento fallido de 1959 contra la ocupación china, que forzó la partida a Dharamsala (norte de India) del Dalai Lama, líder espiritual del budismo tibetano.